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"VETOS CRUZADOS"

El PSOE busca pactar con Cs los Presupuestos para hacer un 'cordón sanitario' al PP

Videconferencia entre Pedro Sánchez e Inés Arrimadas.
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Videconferencia entre Pedro Sánchez e Inés Arrimadas. (Foto: EFE)
sábado 06 de junio de 2020, 11:54h
Sánchez pretende que el partido de Casado se quede en la oposición solo con Vox.

El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias ha conseguido, entre alguna trampa que otra, los apoyos para aprobar hasta seis prórrogas del estado de alarma. Ahora, el desafío más inminente es sacar adelante los Presupuestos Generales de Estado, tarea que se presenta también difícil vistas las diferencias entre sus habituales socios, ERC y PNV, con la forma en que está el Ejecutivo haciendo las cosas, así como el nuevo compañero que se ha buscado en Ciudadanos.

En cualquier caso, algo solucionable con concesiones a los nacionalistas y más dinero, como siempre, y que permitiría ventajosamente hacer un 'cordón sanitario' al PP, al que aislarían de toda decisión importante relegándole a un segundo plano junto a Vox y alimentando todo el argumentario político contra la ultraderecha.

Las cabezas pensantes de Moncloa entienden que lo que han dado en llamar "geometría variable" será la tónica general en toda la legislatura para aprobar cualquier medida, norma o ley en el Congreso. Los números de PSOE y Podemos por sí solos no dan y se hace necesario contar con el apoyo puntual, esto es, un día sí y otro no, de formaciones del más variado “pelaje”.

Aunque desde el Ejecutivo no ocultan que los pactos a varias bandas, incluyendo a formaciones tan variopintas como Cs y EH Bildu, es una necesidad imperiosa, siempre han dicho abiertamente que su “prioridad” es la “interlocución” con los socios de moción de censura y posteriormente de investidura.

“Vetos cruzados”

La ministra portavoz, María Jesús Montero, hablaba de evitar “vetos cruzados”, pero la realidad es que los hay. Tanto el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, como el presidente del grupo de Unidas Podemos, Jaume Asens, han coincidido ya en calificar de “incompatibles” las cuentas y la “forma de hacer” del Gobierno y la de Ciudadanos.

De lo que no se habla tan claramente es de las negociaciones del Gobierno con la formación que dirige Inés Arrimadas sobre los Presupuestos Generales del Estado. El silencio viene por las dos partes. Sánchez no quiere “molestar” a los separatistas catalanes de ERC con la buena sintonía que existe con un partido que ha sido un referente en la lucha contra los secesionistas en Cataluña, aunque este acercamiento deja solo al PP junto a Vox en la bancada de la oposición.

La formación naranja tampoco quiere asociarse abiertamente con un PSOE que pacta, precisamente, con separatistas y un partido que no condena la violencia de ETA, además de no “disgustar” al PP, su socio de Gobierno en las regiones de Madrid, Andalucía y Murcia, aunque en la primera las desavenencias entre Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado son cada día más evidentes y en la última ya se informa de contactos avanzados.

Tarde o temprano se tendrá que saber. Montero ya ha hablado de las diferentes “sensibilidades” a derecha e izquierda a las que hay que dar salida para conseguir sacar los Presupuestos en el Congreso. Por esta razón, la portavoz del Ejecutivo celebraba la disposición de Cs a buscar vías de entendimiento para sacar las cuentas del Estado adelante y llamaba por ello, a “aparcar las diferencias ideológicas”.

Al respecto, el eurodiputado de Cs Luis Garicano, defendía ya la nueva etapa de su partido de diálogo y acuerdo. Ha apostado por aparcar las diferencias políticas durante unos meses.

Por la parte independentista, la principal demanda de ERC sigue siendo la mesa de diálogo sobre Cataluña e, incluso, se ha vuelto a amenazar (empieza a dejar de ser noticia) con romper la legislatura si no se reúnen ya. Los separatistas ya están en clave electoral y el Gobierno central ya ha dicho que lo harán en cuanto retomen su agenda cuando acabe la crisis sanitaria por el coronavirus.

En manos de Cs

En cualquier caso, aunque parece que el paso está dado y Cs busca recuperar su identidad y desmarcarse del PP acercándose nuevamente al centro para ser un “partido bisagra” determinante, de ellos depende pactar con el PSOE y, pese a que Garicano habla de aparcar las diferencias políticas, habrá que ver si la formación liberal da salida a unas cuentas de marcado carácter comunista.

Evidentemente, “una cosa es gestionar una crisis sanitaria, en la que hay que dejar a un lado las luchas partidistas... pero después vuelve la batalla ideológica y de partido, y aquí es cuando evidentemente saldrán discrepancias que muy difícilmente se podrán solucionar”, avisaba Asens sobre los pactos con Cs.

Más claro se mostraba el portavoz de Unidas Podemos en el Congreso, Pablo Echenique, cuando apuntaba que Cs “no va a estar tan cómodo”, por ejemplo, con unos presupuestos que refuercen medidas de protección social y ello implique “aumentar la inversión pública”.

Las amenazas de siempre

ERC entiende que el pacto con Cs responde a "puro tacticismo" del Gobierno y han advertido ya por ‘enésima’ vez de que, si no cumple con lo acordado, "se acaba la legislatura".

Por su parte, el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, ha reconocido en algún momento también su inquietud por el pacto de Pedro Sánchez con Ciudadanos.

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