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CABE IGLESIAS

sábado 06 de junio de 2020, 18:03h
Pablo Iglesias cabe en la Monarquía de todos. Personalmente discrepo de muchos de sus...
Este artículo de Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, apareció en el diario El Mundo, fue reproducido íntegramente por Google y comentado copiosamente en las redes sociales. Lo reproducimos a continuación:



Pablo Iglesias cabe en la Monarquía de todos. Personalmente discrepo de muchos de sus planteamientos políticos y económicos. Pero el líder podemita tiene todo el derecho a pensar como piensa y a defender el cambio de sistema, si bien deberá respetar lo que establece la Constitución en su artículo 168. España es una democracia pluralista plena. La Constitución de 1978 no fue impuesta sino votada de forma abrumadora por la voluntad general del pueblo español libremente expresada. Pablo Iglesias es un profesor universitario, un político sagaz, un dirigente serio y responsable. No ha engañado a nadie. Sus posiciones neocomunistas están claras y desde su alfar las propone de manera abierta y coherente.

Lo que estoy exponiendo no es una improvisación, por mi parte. Hace ya 54 años publiqué, en la tercera del ABC verdadero, mi artículo La Monarquía de todos, aprovechando la supresión de la censura previa por primera vez en 30 años gracias a la ley Fraga de 1966. El dictador montó en cólera y ordenó el secuestro del periódico. Se produjo un escándalo mayúsculo. Franco escribió en su diario (recogido por su pariente Franco Salgado-Araujo, página 478) que yo era “el mayor enemigo del Régimen”. Como consecuencia, padecí un duro exilio.

Juan Carlos I fue el motor del cambio. Aconsejado por Fernández-Miranda, apoyó la Monarquía defendida por su padre Juan III durante su largo y agrio exilio. Y consiguió que España se trasvasara desde la dictadura a la democracia pluralista, sin traumas ni violencias, en una Transición de vértigo que asombró al mundo y devolvió al pueblo español la libertad. Pasionaria presidió la primera sesión del Congreso de los Diputados y en los escaños se sentaron Rafael Alberti y Santiago Carrillo. Y, sobre todo, Marcelino Camacho, que era el auténtico líder del comunismo español, un sindicalista serio y coherente, un comunista clave en la consolidación del nuevo régimen democrático. Hoy se sentiría orgulloso al ver cómo su hija Yénia defiende sus ideas.

Pues claro, en fin, que Pablo Iglesias cabe en la Monarquía de todos. Resulta injusto y absurdo descalificarle y lincharle públicamente, cuando lo razonable en la España de la concordia y la conciliación sería integrarle. Lo lógico es que el sector liberal conservador, en lugar de esparcir las cenizas del poder, se esfuerce por derrotar democráticamente a Pablo Iglesias en las urnas.