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Ensayo

G. F. Vázquez: Qué hacer con la extrema derecha...

domingo 07 de junio de 2020, 19:09h
G. F. Vázquez: Qué hacer con la extrema derecha...

Prólogo de Pablo Simón. Lengua de Trapo. Madrid, 2019. 183 páginas. 17,30 €.

Por Alfredo Crespo Alcázar

En Qué hacer con la extrema derecha en Europa. El caso del Frente Nacional,Guillermo Fernández-Vázquez nos presenta una obra oportuna y bien documentada que tiene como objeto de estudio al Frente Nacional francés. El autor profundiza en sus características particulares, al mismo tiempo que lo integra dentro de un fenómeno más global: la irrupción y consolidación momentánea de la extrema derecha en Europa. En este sentido, identifica rigurosamente qué factores han posibilitado que esa “derecha radical” haya asumido notables cuotas de protagonismo, gobernando actualmente en algunos países, un escenario que contrasta diametralmente con la marginalidad de épocas no tan pretéritas.

El autor expone sus argumentos desde posiciones de izquierda, un aspecto que no camufla, sin incurrir por ello en dogmatismos. Esta afirmación se observa, por ejemplo, cuando aborda la reacción de amplios sectores de la izquierda ante el ascenso electoral de la extrema derecha, acusando Fernández-Vázquez a aquélla de “autocomplacencia ética” y “ensimismamiento estético” (p. 26). En congruencia con este planteamiento, estima que la izquierda ha abandonado a sus votantes tradicionales.

En lo que afecta al estudio del Frente Nacional, hace un trepidante recorrido por su trayectoria histórica, subrayando las diferencias entre el liderazgo inicial de Jean Marie Le Pen y el más reciente de su hija Marine. En ese camino los cambios observados fueron de calado y no siempre se resolvieron de manera amistosa. Como resultado, en la actualidad la aludida formación política, “prefiere parecerse al Movimiento Cinco Estrellas italiano que al Partido Amanecer Dorado en Grecia. Quiere poder hablarle al electorado socializado en valores progresistas destruyendo la frontera izquierda-derecha e interpelando a sectores afectados por las políticas de austeridad tradicionalmente vinculados al Partido Socialista, como los funcionarios” (p. 59).

Con todo ello, uno de los aspectos fundamentales de la obra radica en cómo el Frente Nacional alcanzó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2017. Este acontecimiento el autor lo presenció en directo, lo que aporta un componente vivencial que enriquece la obra. En este sentido, quizás el rasgo más relevante de dichos comicios descansó en que la pugna final la libraron Emmanuel Macron frente a Marine Le Pen, el primero como representante del mundialismo y la segunda como exponente del soberanismo. Ambos contendientes coincidieron en que el eje izquierda vs derecha formaba parte del pasado y calificaron la situación presente de su país como “decadente”. A partir de estas semejanzas, surgieron las diferencias, apreciables sobre todo en el terreno de las soluciones.

En efecto, mientras Macron se decantó por un “neoliberalismo cosmopolita” y se mostró como un férreo defensor de la Unión Europea y del euro, Le Pen reivindicó un “proteccionismo identitario”, vinculado a la recuperación de la soberanía nacional. Esto se tradujo en la defensa a ultranza del Estado-nación frente a la globalización, responsabilizando a ésta última de cuestiones tan dispares como el desempleo laboral, el incremento de la inmigración o la pérdida de valores. Este credo fue aceptado por sus votantes, algunos de los cuales proclamaban que “nos gobiernan desde instituciones que no han sido elegidas democráticamente. Y eso es grave. Las élites mundiales nos quieren hacer volver a la Edad Media: con una casta arriba, una nobleza… y eso es lo que a mí me molesta” (p. 126).

Asimismo, el Frente Nacional buscó la transversalidad con el fin de llegar a un electorado más numeroso. En este aspecto, resultaron habituales los guiños al votante tradicional de izquierda. Como ejemplo de esta afirmación, Marine Le Pen sostenía que “los viejos socialistas, los verdaderos socialistas tenían razón: la patria es lo único que le queda al desposeído porque es el lugar del afecto, el espacio en el que aún puede sentirse seguro y en el que se le permite recordar” (págs. 78-79).

No obstante, la segunda vuelta de las presidenciales significó un notable fracaso para el Frente Nacional. Tras el varapalo, se reabrió un intenso debate en sus filas, cuyo resultado inmediato fue la apuesta por un repliegue identitario, compatible con la aspiración de convertirse en el partido de referencia para la derecha francesa.

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