Afganistán, un peligro más que latente
jueves 21 de agosto de 2008, 02:14h
Ante la emboscada talibán que ha costado la vida a diez militares franceses, Nicolás Sarkozy ha manifestado que “extraerá consecuencias” de dicho acto. Tal afirmación bien puede interpretarse en clave estratégica, toda vez que el titular del Elíseo no es el primer mandatario que manifiesta abiertamente su intención de replantearse la misión en Afganistán. Tan es así que incluso asesores militares del Pentágono habrían aconsejado al presidente Bush que parte de las tropas norteamericanas destacadas en Irak deberían reforzar a las desplegadas en Afganistán. Pero también cabe la opción de que Sarkozy mostrase en público su interés en depurar posibles responsabilidades. Ello se desprende de las informaciones aparecidas en diversos medios galos, en los que soldados franceses se habrían apuntado a una presunta lentitud operativa como causa del fallecimiento de sus compañeros, al no disponer de suficiente munición y haber llegado tarde los refuerzos.
Sea como fuere, lo cierto es que algo parece moverse últimamente en Afganistán. Es un hecho que los talibanes han ido recuperando terreno, hasta el punto de que algunos analistas los sitúan a las mismas puertas de la capital, Kabul. Y da la impresión de que los efectivos militares acuartelados allí contemplan este avance con una mezcla de temor e impotencia. Es como si la comunidad internacional se hubiese despistado en otros menesteres, dejando hacer a los talibanes. Y a nadie escapa que un nuevo régimen talibán desestabilizaría, si cabe aún más, una zona ya de por sí foco de tensiones, y en la que se supone que Al Qaeda tiene uno de sus principales feudos, si no el principal. Ahora más que nunca, conviene no bajar la guardia.