En la FRONTERA
La nueva normalidad del Nuncio
sábado 13 de junio de 2020, 19:46h
Bernardito Auza, Nuncio de Su Santidad en España, ha iniciado ya la “nueva normalidad” que en materia eclesial quiere llevar el Vaticano a nuestro país. Y lo ha hecho anticipándose en dos semanas a esa “nueva normalidad”, que el gobierno quiere iniciar el próximo día 21 coincidiendo con la llegada del verano, con el nombramiento de nuevo obispo de Astorga, Jesús Fernández, hasta ahora auxiliar de Santiago de Compostela.
Monseñor Fernández representa el deseo del Papa de nombrar en nuestro país a obispos que se acerquen a todos, incluidas las periferias. No en balde Jesús Fernández es consiliario de Cáritas España y hombre muy habituado a tratar temas sociales complicados. Francisco quiere un cambio en la jerarquía de la Iglesia de nuestros país y tiene sobre la mesa los posibles relevos a prelados que han llegado a la edad de jubilación, 75 años, aunque algunos como los cardenales Omella, de Barcelona, y Osoro de Madrid, verán prolongados sus mandatos ya que ambos ocupan la Presidencia y Vicepresidencia, respectivamente, de la Conferencia Episcopal Española, cuya cúpula fue renovada en la pasada Asamblea Plenaria del mes de marzo.
En la Iglesia de nuestros país, y así lo he dicho en varias ocasiones, hacen falta “más pastores y menos doctores” y en ese empeño, creo, anda el Nuncio que además ha escogido, pienso, el camino de los auxiliares, para los cambios en las diócesis que están o estarán vacantes en meses. El cardenal Omella, arzobispo de Barcelona, juega un papel importante en los cambios, porque como Presidente de la Conferencia Episcopal Española tiene opinión en los relevos, y además pertenece a la Congregación de los Obispos, que es la que da el último “visto bueno”, a los nombramientos episcopales, antes, claro está, de la definitiva firma del Papa.
El cardenal Tarancón jugo en su día con el nombramiento de auxiliares para diferentes sedes, para no pasar por el filtro de El Pardo que tenía la potestad de presentación de candidatos ante la Santa Sede según el Concordato de 1953. Ahora la situación no es la misma, pues el Rey Juan Carlos declinó esa potestad que no se recogió en los posteriores Acuerdos Iglesia-Estado vigentes.
Ahora el Nuncio, que ha tenido tiempo en este confinamiento para conocer a la Iglesia española, irá comunicando a los interesados ceses y nombramientos, para los cuales ya los más osados comienzan a hacer quinielas para un mes de julio que puede ser muy movido y que se iniciará con la reunión de la Permanente de la Conferencia Episcopal, en la que se tratará, entre otros temas, el nombramiento de nuevo consiliario de la Asociación Católica de Propagandistas, para el que ya hay presentada una terna, de la cual alguno se ha descolgado voluntariamente, mientras bastantes prelados prefieren a un presbítero en esa responsabilidad.
Comienza, pues, la “nueva normalidad” deseada por el Papa y que ejecutará Bernardito.