tragedia aérea en la T4
Testimonio: "El avión dio una brutal sacudida y luego se escuchó un ruido horrible"
jueves 21 de agosto de 2008, 08:37h
La ciudadana colombiana Ligia Palomino, una de las 19 supervivientes del accidente aéreo ocurrido el miércoles en Madrid, dice que el avión dio una "brutal sacudida" y luego se escuchó "un ruido horrible" en el momento del accidente. Así lo narró Palomino a sus familiares, según publica el diario "El País" de Madrid sobre la tragedia que costó la vida el miércoles a 153 personas en el aeropuerto de Madrid.
Entre los 19 heridos ingresados en varios hospitales de Madrid figura Ligia Palomino, hija de la periodista colombiana Ligia Riveros, residente en Madrid desde hace dos décadas, que viajaba hacia Canarias con su pareja y una cuñada para celebrar su 40 cumpleaños el domingo próximo.
Según el relato hecho por su madre y Fernanda, su hermana gemela a dicho diario, Ligia les contó que instantes antes del accidente el avión "dio una brutal sacudida" y luego se escuchó "un ruido horrible" antes de salir despedida. Ligia explica que quedó "aturdida, casi inconsciente" y que la despertó "una enorme explosión" que convirtió los restos de la nave en una bola de fuego.
La sobreviviente explica cómo había "cuerpos esparcidos" sobre el terreno, rodeados de todo tipo de objetos humeantes, y que cerca de donde estaba había varias personas que lloraban y gritaban pidiendo ayuda. Se da la circunstancia de que Palomino es una médico de los servicios de urgencia (SAMUR) de Madrid, lo que supuso una sorpresa para sus compañeros que acudieron al lugar de la tragedia y quienes le suministraron un teléfono para avisar a su familia de que había sobrevivido al accidente.
"Hablaba con una lucidez y una tranquilidad asombrosa", dijo una hermana de la sobreviviente al diario "El País". Según el último parte médico, Ligia Palomino, que sufrió una fractura de fémur y lesiones en una rodilla, evoluciona favorablemente. Su pareja también figura entre los heridos pero se desconoce la situación de su cuñada. Fernanda Palomino, hermana de la sobreviviente, explicó a varios medios de comunicación que Ligia la llamó desde el avión para contarle que el aparato tenía problemas y que retrasaba su salida.
Una hora después, Ligia telefoneó de nuevo a Fernanda para comunicarle que estaban a punto de despegar y le confirmó que no habían cambiado de avión.
"Mi marido volvió a nacer ayer, es un milagro"
"Mi marido volvió a nacer ayer", relataba hoy la esposa de uno de los supervivientes de la tragedia de Barajas en el hotel Auditorium de Madrid, en el que se alojan los familiares de las víctimas. "Ha sido un milagro, apenas tiene quemaduras. Está esperando para ser operado de las fracturas que sufrió en el fémur y el tobillo", añadía.
Por desgracia, este testimonio es una excepción en medio de la dramática situación que se vive en el hotel, un ir y venir continuo de familiares, que llegan destrozados de las islas o de IFEMA, o que salen desencajados de sus habitaciones para volver al recinto ferial.
"Mi hijo tenía billete para un vuelo anterior de Air Europa, pero lo cambió ayer mismo para volar un poco más tarde. Ha sido una fatalidad", relataba el padre de David Caballero, militar en Madrid.
"He perdido a mi hijo de 27 años, estoy destrozada", lamentaba la madre del joven fallecido, que iba a Gran Canaria para volar después a Fuerteventura a pasar unos días de vacaciones con la familia.
Las historias de dolor se suceden en la puerta y el hall del hotel que ha habilitado Spanair para los familiares de las víctimas, que, envueltos en las mantas de la Cruz Roja, apenas pueden hablar.
"He perdido a mi hijo, a mi nuera y a mis dos nietos", acertaba a decir una señora antes de entrar en el autobús que le llevaba a IFEMA a identificar sus cuerpos. Otro de los familiares agradecía el trato recibido por todo el personal del hotel, de Spanair, de IFEMA y de Cruz Roja, mientras contaba entre lágrimas que ha perdido a tres sobrinos de 19 años, 14 años y 11 meses.
Pero junto a los agradecimientos, la indignación también estaba presente en unos familiares que no logran entender lo ocurrido: "nos llamó para decirnos que el avión tenía problemas y aún así salió. Ingenieros de mierda", gritaba una mujer, acompañante de una amiga que ha perdido a toda su familia. "Esto no ha sido un accidente", afirmaba otra mujer entre sollozos.
"Para mí siempre va a ser una estrella, aparte de misionero, ha sido una bella persona", ha comentado Luis, el sobrino de Claudio Ojeda, uno de los pasajeros que perdieron la vida en el accidente aéreo de Barajas, en el que además fallecieron otras 152 personas. Claudio Ojeda, un misionero canario que desarrollaba su labor en Camerún, regresaba este miércoles a su tierra para pasar un mes de vacaciones después de haber estado más de dos años y medio ininterrumpidos en ese país africano ayudando a los más necesitados.
En Camerún había contraído la malaria, motivo por el cual se había quedado unos días en Madrid para recuperarse antes de reencontrarse con su familia, que ahora está destrozada por su pérdida, según ha dicho.
"Era una bella persona que siempre nos enseñó hacer el bien", ha dicho Luis de su tío, mientras le recordaba con admiración y comentaba que éste había llamado a su casa cuarenta minutos antes de que el avión despegara. "Nos dijo que el avión despegó y que luego volvió a aterrizar para hacerle una revisión al motor... A partir de ahí no supimos nada de él", ha relatado consternado Luis.
Triste aunque entero, ha confesado a los periodistas que todavía no es del todo consciente de lo que ha ocurrido aunque sabe que a partir de ahora todo será diferente. Antes de subir a descansar a su habitación del hotel Auditorium, Luis ha hablado del panorama desolador que ha vivido, junto a su familia, durante la larga espera que han tenido en uno de los pabellones del recinto ferial de Ifema.
"Nunca conocerá a su padre"
En concreto, el familiar ha recordado el sufrimiento de una mujer embarazada al conocer que había fallecido su pareja. "Cómo le va a decir a ese hijo que todavía no ha nacido que no tiene padre", se ha preguntado. "Me he tenido que ir porque ya tengo suficiente con lo mío", ha apostillado.
En estos términos se ha expresado otro de los afectados por el siniestro aéreo, amigo de uno de los fallecidos, que ha afirmado que había visto "mucho dolor" en el pabellón de Ifema, donde se lleva a cabo el proceso de identificación de los cadáveres. Ante la larga espera que han tenido que sufrir, ha comentado: "parece que el infortunio quiera hacer sufrir más a los familiares", antes de señalar que las labores de identificación son complicadas.
Mientras tanto, el vestíbulo del hotel Auditorium ha sido un constante ir y venir de familiares de las víctimas que llegaban a altas horas de la madrugada sin ganas de hablar, con lágrimas en los ojos y con una tristeza desgarradora.
"Imagínese como me puedo sentir... he perdido a mi sobrino que venía de Orlando y que hoy precisamente cumplía 23 años", ha dicho con voz temblorosa y entrecortada el tío de uno de los pasajeros a los periodistas a su llegada al hotel.
En las mismas circunstancias se encontraba una mujer que había estado en la T-4 de Barajas y después en el recinto ferial de Ifema no ha podido soportar más la tensión y ha roto a llorar desconsoladamente ante el equipo de psicólogos. Posteriormente y tras un rato de consuelo, ha subido a su habitación para descansar.
Los familiares han estado en todo momento acompañados de empleados de la compañía que, de forma voluntaria, se desplazaron a los principales puntos neurálgicos para ayudar a los familiares de los fallecidos: la terminal T-4 de Barajas, Ifema y los hospitales a los que fueron trasladados los heridos.