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SIN ACUERDO

Austria se niega en el Consejo Europeo a financiar el Ingreso Mínimo Vital español

Austria se niega en el Consejo Europeo a financiar el Ingreso Mínimo Vital español
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(Foto: Efe)
viernes 19 de junio de 2020, 09:36h
Los países "frugales" piden que el dinero se destine a reformas estructurales e inversiones ecológicas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha participado este viernes en el Consejo Europeo que ha concluido todavía sin acuerdo sobre el plan de recuperación para hacer frente a la crisis del coronavirus.

Se trata de la primera ocasión en la que los jefes de Estado y de Gobierno han debatido a 27 la propuesta que fue presentada en la Comisión Europea en mayo para la creación de un fondo de recuperación dotado con 750.000 millones de euros.

En el encuentro de mandatarios europeos, Sánchez ha defendido que el acuerdo de la Comisión Europea es un "punto de partida para iniciar la negociación, que debe comenzar lo antes posible con el objetivo de lograr un acuerdo durante el próximo mes de julio". El acuerdo, añade, "debe ser ambicioso y estar a la altura de una crisis sin precedentes".

Si bien, los tiempos se dilatan después de que haya concluido el encuentro con posturas divididas. Será a mediados de julio cuando los líderes de la UE vuelvan a citarse para intentar cerrar el acuerdo después de que el primer debate al respecto haya servido para constatar las diferencias sobre los detalles.

Tanto el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, como la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consideraron que el encuentro fue útil para constatar que hay voluntad de dar una respuesta común ante una situación sin precedentes y que la mayoría comparte que esta debe llegar cuanto antes.

El plan sobre la mesa plantea destinar cerca de dos billones de euros al reflote de la economía, a través de un fondo de recuperación con 750.000 millones de euros financiado con la emisión de deuda común y un presupuesto comunitario de 1,1 billones para el periodo 2021-2027. Por su envergadura y diseño, el plan no tiene parangón en la historia comunitaria.

"Los líderes acordaron unánimemente que la gravedad de la crisis justifica una respuesta común ambiciosa que combine solidaridad, inversiones y reformas", dijo Von der Leyen. También hay consenso en que la Comisión utilice el presupuesto comunitario para emitir deuda en los mercados para financiar el fondo de recuperación, según añadió Michel.

Pero ahí terminan los puntos de encuentro y comienza la larga lista de divergencias: sobre el tamaño global del fondo de recuperación, sobre la proporción de subvenciones y préstamos (ahora fijada en 500.000 millones y 250.000 millones, respectivamente), sobre los criterios para distribuir el dinero o las condiciones para recibirlos. También hay desencuentro sobre el tamaño del presupuesto plurianual y la permanencia de los descuentos que tienen algunos Estados en su contribución al mismo por pagar mucho más de lo que reciben.

Tras el encuentro, los países "frugales", el bloque formado por Holanda, Austria, Suecia y Dinamarca que lidera las críticas a la propuesta de Bruselas, rebajaron las expectativas de las autoridades comunitarias europeas.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, afirmó en una rueda de prensa que "tampoco sería devastador" si no se logra un acuerdo en julio y dudó de que vaya a conseguirse incluso durante el verano. Rutte cree que los países que utilicen el fondo de recuperación "tendrán que poner las cosas en orden en sus economías internas, para no tener que volver a usarlo en caso de una crisis futura".

Su homólogo austríaco, Sebastian Kurz, reiteró que el grupo no quiere un sistema basado en subvenciones, sino en créditos con un claro calendario de devolución. Kurz ha mantenido en el encuentro que el dinero debe destinarse a reformas estructurales e inversiones ecológicas, pero no a “ideas como una renta básica universal o cupones de viaje”. En su cuenta de Twitter, el primer ministro austríaco ha pedido que se analice "en qué se gasta el dinero, cómo se distribuye y a qué condiciones se vincula la ayuda".

Estos países vienen abogando además por que el desembolso de las ayudas esté estrictamente ligado a que los beneficiaros acometan reformas estructurales y quieren un presupuesto comunitario de mínimos, que además mantenga sus descuentos. Estos reembolsos podrían convertirse en uno de los elementos clave del "regateo" en las próximas semanas para lograr el visto bueno de estos cuatro países.

Con todo, estos países no son los únicos escépticos con respecto al volumen de subvenciones, que no convence a varios Estados más, según fuentes comunitarias.

Por otro lado, varios Estados, entre ellos los del grupo de Visegrado (Hungría, Polonia, Chequia y Eslovaquia) critican el criterio escogido para distribuir el dinero del fondo entre países, que se basa en el nivel de paro entre 2015 y 2019, y piden que se vincule más estrechamente al periodo de la pandemia.

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