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Y DIGO YO

Las cloacas de Pablo Iglesias

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 30 de junio de 2020, 19:23h
Actualizado el: 30 de junio de 2020, 20:54h

Mucho se ha criticado el sorprendente silencio que mantiene el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, con todo este turbio asunto de su ex colaboradora Dina Bousselham. Digo “turbio” y digo “sorprendente silencio” porque el propio líder de Podemos se encargó de hacer campaña, electoral también, hablando sin parar en uno y otro sitio, en medios de comunicación de todo tipo y en mítines, de las ya archiconocidas “cloacas del Estado”.

Como el propio término “cloaca” indica, el asunto tiene algo de sucio y pestilente.

Pero es que en el Gobierno también han dicho que no van a hacer comentarios sobre Pablo Iglesias y el caso del robo del móvil de su asesora en el Parlamento Europeo durante su etapa como eurodiputado. Parece lógico. No le interesa. ¿Por qué va a decir nada Pedro Sánchez si solo espera que no le salpique a él y que afecte solo a su socio? El tiempo, en esto, juega a su favor.

Ahora que cada vez parece más asentado que el PSOE tiene nuevos "amiguitos", que Podemos puede hacer menos falta, que se respira por Moncloa que los socios disruptivos de toda índole no son tan necesarios, ¿tendrá esto algún coste para el Gobierno de coalición? ¿Decir, leer y oír que un vicepresidente del Gobierno de Sánchez tiene problemas con la Justicia y que puede ser imputado por tráfico de influencias mete en el mismo saco a los que eligieron compañeros de viaje?

Pues parece difícil saber porque tanto Pedro como Pablo han demostrado tener ambos unas tragaderas tremendas y se antoja complicado averiguar cuantos sapos son capaces de tragar con tal de seguir en la poltrona.

En cualquier caso, cómo cambian las cosas. Iglesias pasó de “perjudicado” en el caso del robo del teléfono móvil de su trabajadora y la ¿destrucción? de la tarjeta a, tras una revisión del juez, “no perjudicado”. Y no es asunto baladí que se haga, además, con una sombra de sospecha sobre la autoría y responsabilidad del político.

No deja de ser curioso tampoco que el caso no vaya más rápido porque Iglesias está aforado y todo pasa por el Tribunal Supremo. ¡Ay, los privilegios de la casta que se criticaban antaño!

Quizá Pablo Iglesias no habla porque le han aplicado el confinamiento quirúrgico que ha anunciado el Gobierno por el que se cierra el edificio, la institución o la casa con su familia hasta que pase el brote o el rebrote, demostrando al tiempo que, definitivamente, el líder de Podemos, el regenerador de la política española, es todo aquello que siempre ha criticado y más.

A lo explicado infinidad de veces ya al respecto de salarios, vivienda y tiempo en los cargos, se suman ahora las denuncias a Anticorrupción por los supuestos delitos de denuncia falsa, falso testimonio, simulación de delito, estafa procesal, tráfico de influencias y revelación de secretos. ¡No le queda nada ya al de Galapagar para tener el pack completo!

Y digo yo: ¿Se ha parado a pensar Pablo Iglesias que cuanto más tiempo pase sin dar explicaciones sobre lo que rodea a la tarjeta del móvil robado a su amiga con información personal, y quién sabe si comprometedora, más sospechas de cosas raras supondrá el común de la ciudadanía? ¿Es posible que sea información tan sensible que le compensa al líder de Podemos callarse y que la gente piense lo que quiera porque, muy probablemente, será menos malo que lo que se averiguaría de conocerse el contenido?

Si el vicepresidente del Gobierno sabía que su abogada, Flor Núñez, iba aireando su estrecha relación con un fiscal anticorrupción que, además, le informaba de lo que iba sucediendo en la causa contra Villarejo, ¿debería Pablo Iglesias dimitir como siempre, y en ocasiones por menos, ha pedido a miembros de su oposición?

Y Pablo Echenique, con lo que le gusta ‘chinchar’, ¿tampoco dice nada o es que cree que acierta el vicepresidente segundo del Gobierno al no dar justificaciones ni excusas a la ultraderecha para un linchamiento público a un trabajador del pueblo?

Como siempre, ansiosos de que salga a defender lo indefendible y no menos impacientes esperamos que Iglesias ventile por fin las cloacas.

Javier Cámara

Periodista

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