Acosado por las exigencias europeas, cuyas autoridades no quieren saber nada de la coalición sanchista con podemitas...
Acosado por las exigencias europeas, cuyas autoridades no quieren saber nada de la coalición sanchista con podemitas y comunistas, Pedro Sánchez se ha visto obligado a negociar con Ciudadanos, puesta la vista en el sello final del Partido Popular para que sus Presupuestos Generales del Estado alcancen viabilidad en Bruselas.
El presidente del Gobierno ha conseguido hasta ahora apaciguar al líder de Podemos, Pablo Iglesias, pero no así a ERC. El partido independentista catalán, gracias al cual triunfó la investidura de Sánchez, no está dispuesto a tolerar los cuernos con que el líder socialista pretende adornar la cabeza de ERC. Las negociaciones con Ciudadanos, el enemigo frontal de Rufián en Cataluña, han rebasado los límites del partido independentista.
Marta Vilalta, secretaria general adjunta de ERC, ha declarado de forma inequívoca: “El autoconsiderado Gobierno más progresista de la historia, quizás pronto tendremos que decirle el Gobierno más decepcionante”.
El misil ha explosionado en el centro del palacio de la Moncloa y Pedro Sánchez estudia con sus asesores cómo evitar que ERC consume su indignación retirando el apoyo parlamentario al PSOE. Parece que la fórmula sanchista consistirá en convocar este mismo mes la nueva mesa de negociación con los independentistas y concederles lo que haga falta, incluso la dignidad. El problema reside en que no parece fácil controlar la reacción de Ciudadanos. Por un lado, Pedro Sánchez no puede prescindir de las ayudas europeas y eso pasa por Ciudadanos; por otro lado, tampoco puede quedarse sin respaldo parlamentario, y eso pasa por ERC. Gobernar con 120 diputados, decrecientes según las últimas encuestas, resulta problemático. Poco a poco, Pedro Sánchez se siente cada día más acorralado. Pero es un político roca y los que le conocen aseguran que será capaz de sortear los obstáculos, engañar a diestro y a siniestro, y permanecer sentado en su poltrona monclovita.