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ELECCIONES

Feijóo revalida la mayoría absoluta y el BNG deja a Podemos fuera del Parlamento

domingo 12 de julio de 2020, 21:38h

El PP ha ganado las elecciones en Galicia con 41 diputados seguido del BNG con 19 (+13) y el PSdG-PSOE con 15 (+1). Alberto Núñez Feijóo emula a Manuel Fraga y logra su cuarta mayoría absoluta. "Gracias por este excelente y emotivo resultado", ha dicho el líder del PP gallego tras el final del escrutinio en un multitudinario acto en Santiago de Compostela.

Galicia en Común, la marca de Podemos, se queda sin representación en la Parlamento gallego, donde tampoco obtienen escaño ni Vox ni Ciudadanos.

El BNG, liderado por Ana Pontón, experimenta un resurgir de la formación nacionalista al lograr atraer 185.000 votos más que en 2016 hasta 305.000 sufragios, lo que representa un respaldo del 23,76 por ciento.

Podemos desaparece del Parlamento

Los augurios no eran buenos en la noche electoral de este 12 de julio para Galicia en Común-Anova Mareas, pero los resultados han sido peores de los que aguardaban, al quedar sin representación parlamentaria en Galicia tras cuatro años de continuas luchas internas.

"Los resultados no son buenos, son un fracaso, unos malos resultados sin paliativos", ha dicho Antón Gómez Reino, de Galicia en Común, en sus primeras declaraciones tras concluir el escrutinio de las elecciones, de las que su formación se va en blanco.

El propio Pablo Iglesias también ha valorado los resultados electorales de su formación en Galicia, y lo ha hecho en los mismos términos que Gómez Reino. "Nuestro espacio político ha sufrido hoy una derrota sin paliativos. Perdemos buena parte de nuestra representación en el Parlamento Vasco y quedamos fuera del Parlamento de Galicia. Nos toca hacer una profunda autocrítica y aprender de los errores que sin duda hemos cometido".

Galicia en Común pretendía dejar atrás sus malos tiempos colocando al líder de Podemos Galicia como cabeza de lista para estas elecciones, al considerar que el del partido morado sería capaz de ser el perfil de consenso que devolviese las ganas y la ilusión a un proyecto que perdía votos desde hace ya un lustro.

Eran otros tiempos para los confluencias cuando en 2012, el histórico político nacionalista Xosé Manuel Beiras impulsó el proyecto de Alternativa Galega de Esquerda (AGE) que dio la sorpresa en los comicios autonómicos de aquel año y consiguió superar los 200.000 votos y alcanzar nueve diputados.

Años después, en 2015 los proyectos municipales de unidad popular en A Coruña, Santiago y Ferrol consiguieron los bastones de mando de las principales ciudades gallegas y solo un año después tomó impulso la coalición de Podemos, Esquerda Unida y Anova que, bajo el partido instrumental, consiguió ser segunda fuerza en el Parlamento gallego.

Desde ese momento todo fue a peor; las direcciones de los respectivos partidos no consideraron suficientes los catorce diputados conseguidos por el magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, Luís Villares, e intentaron reconducir el proyecto del rupturismo gallego pero para ello utilizaron las peores armas de la que denominan vieja política, aireando de forma continua sus desavenencias.

Las luchas internas coparon durante la mitad de la legislatura los titulares de los principales medios de comunicación hasta que En Marea se dividió en dos facciones, pasando cinco de sus parlamentarios al grupo Mixto.

Tampoco la entrada de Unidas Podemos en el Gobierno con la ferrolana Yolanda Díaz como cuota de Galicia en Común en el Ejecutivo central fue suficiente para salvar los resultados en la comunidad pese a que tanto la responsable de Trabajo como el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se involucraron en esta campaña electoral.

Para la coalición, ahora el reto está en evitar la desaparición de un proyecto que obtuvo sus mejores resultados en las elecciones generales de diciembre de 2015, en las que llegaron a los 408.370 votos. En esta ocasión únicamente han rondado los 50.000.

La confluencia entiende este 12 de julio como un punto y aparte tras el que ha de comenzar una etapa en la que deben sopesar acuerdos, alianzas y referentes si quieren volver a formar parte del panorama político gallego. La de hoy ha sido una derrota sin paliativos. Y la asunción de responsabilidades no se hará esperar.

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