www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

LA CENA DEL CAVIA

martes 14 de julio de 2020, 11:26h
Ayer se celebró, con la dignidad de siempre, la cena de los Cavia, presidida por los Reyes. Se trata de uno...

Ayer se celebró, con la dignidad de siempre, la cena de los Cavia, presidida por los Reyes. Se trata de uno de los actos intelectuales más importantes de la vida española. Este año, el Cavia cumple el centenario de su creación. El pasado 15 de enero publiqué en el diario El Mundo un artículo dedicado a glosar la significación del premio creado por la liberalidad de Torcuato Luca de Tena, el fundador de ABC. Reproduzco a continuación íntegramente aquel artículo.

“El Cavia es el Toisón de Oro de los premios periodísticos”, escribió Luis Calvo. En la Casa de ABC dijo Felipe VI: “Cuando muere Cavia, en 1920, ocurre algo ejemplar: Luca de Tena imparte una lección de liberalidad y dedica la portada de ABC al columnista de competencia que acaba de fallecer. Incluso da un paso más: crea el Premio Mariano de Cavia de Periodismo, que se presenta como un homenaje al inolvidable maestro que no quiso ser más que periodista”.

Académico de la Real Academia Española, Cavia escribió en El Imparcial, El Liberal, El Sol… Amaba la lectura y le puso un piso en Madrid a sus libros. En este 2020, entre varios centenarios de envergadura -Galdós y Delibes- se cumple el de Cavia y el de la creación de un premio que ha vertebrado la vida periodística española durante los últimos cien años. Luca de Tena lo dotó con 5.000 pesetas de la época, cuyo poder adquisitivo se elevaría hoy a los 60.000 euros.

Recuerdo todavía con emoción cuando gané el Cavia. No había cumplido los 30 años. Soy el más antiguo, vivo, de los Premios Cavia. Todos los que me precedieron están muertos, entre ellos Pérez de Ayala, Pemán, Benavente, Foxá, Camba, Manuel Aznar, Rosales… También los veinte que me sucedieron. En la época en que dirigí ABC, ganaron el Cavia, entre otros, tres Premios Nobel -Octavio Paz, Cela y Vargas Llosa- y también Alberti, Umbral, Nieva, Gimferrer, Lázaro Carreter… Solo he presentado, en fin, un artículo al Cavia: el de Salvador de Madariaga. Y lo ganó, cuando padecía exilio y nostalgia por España, dominada por la dictadura de Franco.

Centenares de premios periodísticos han imitado al Cavia, con diversa fortuna. Ninguno le ha igualado, salvo el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, que ha alcanzado una dimensión internacional indiscutible. Y tal vez no existe un premio periodístico de relieve que haya cumplido el centenario, sin otra excepción en su otorgamiento que un año durante la Guerra Civil. Un honor para el periodismo y para la cultura. En la profesión, se dice cuando algún compañero publica un texto de calidad: “Es un artículo caviable”.

Y es verdad lo que escribió el inolvidado Calvo: el Cavia es el Toisón de Oro de los premios periodísticos. En la lista de premiados falta un nombre: el de Azorín. Algún día contaré por qué el autor de España clara fue excluido.