Arrolló a Duffy para colocarse con un récord de dos victorias y una derrota en la compañía estadounidense.
Joel Álvarez no disfrutaba este domingo de la pelea más tranquila de su vida. Ni mucho menos. Se trataba de la tercera cita del contrato firmado con la UFC, el evento que podría apearle de los planes de Dana White o auparle al transatlántico de las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés) estadounidense. Venía este asturiano de 27 años de perder en su debut (ante Damir Ismagulov, víctima de los nervios) y de susurrar algo de su talento en la siguiente oportunidad (frente a Danilo Belluardo, en junio de 2019). Por todo ello, se la jugaba en la UFC Fight Island 2.
Como el resto de competidores citados para pelear en la isla de Yas (Abu Dabi), 'El Fenómeno' hubo de someterse a las estrictas condiciones de la marciana hazaña lograda por White. Lo hizo, además, aceptando una invitación inesperada, pues él y su equipo se remangaron y empezaron a entrenar sólo cuando el Gobierno de Pedro Sánchez dio permiso a los deportistas profesionales. Esto es: en sus planes entraba completar una planificación de puesta a punto de cara a combatir en octubre. Hasta que le llegó la opción de embarcarse hacia los emiratos.
No dudó. Su rival, el que definiría su futuro inmediato en la UFC y la supervivencia de su sueño, sería el irlandés Joe Duffy. Se trataba de un tipo veterano, que a sus 32 años le ha dado tiempo a ganar a Conor McGregor y a perder con Dustin Poirier. A subirse al octágono más pomposo siete veces desde 2015, para un récord global de 17-4. En resumen, no constituía un regalo. Duffy anhelaba el hueco para reivindicarse en la compañía y volver a tutearse con el Top-10 del peso ligero. Pero en sus planes se cruzaba este español prometedor.
Y cuando llegó el momento, en el quinto turno de las peleas del cartel preliminar, Álvarez desplegaría su clase y todo el aprendizaje que ha acumulado en estos meses de perfeccionamiento desde su debut en Praga (en febrero del pasado año). Con la motivación por las nubes, se dedicaría a entrar en calor talando las piernas del irlandés en los primeros minutos del asalto inicial. Respondiendo cada intentona de su contrincante con personalidad. Estudiando la forma de filtrarse para ampliar su marca personal de 16-2 y colocarse con un 2-1 en la UFC.
Cuando el crono marcaba dos minutos y 26 segundos de lucha, este asturiano ambicioso neutralizó el intento de derribo de Duffy exhibiendo inteligencia en la defensa y la lectura de los ángulos. Porque tradujo una situación amenazante en un escenario propicio para sobresalir. El isleño entró en el rango del español con la intención de ganarse un takedown y se encontró con una guillotina. 'El Fenómeno' apretó con todo y constriñó al favorito a 'tapear', vencido y sorprendido por el que pensaba que no sería más que un golpeador.
La sumisión de Álvarez le catapulta, sin duda. Ha concatenado dos victorias remarcables y está empezando a hacer ruido en esta aventura. Grabando su nombre al histórico aparataje desplegado en la Fight Island y reclamando un lugar cada vez más ilustre en la división más competitiva de las MMA, el peso ligero de Khabib Nurmgomedov. "He venido para quedarme", le dijo al planeta a través de la cámara instalada en la jaula, tras haber mandado al retiro a Duffy, quien vio penalizado su único error tras buscar el suelo al comprobar que no estaba en distancia de llegar con los puños al espigado gijonés.
"Estoy contento porque no hay nada más satisfactorio que el trabajo salga bien", analizó ante las preguntas de la entrevista posterior a la victoria, añadiendo una declaración de intenciones. "Otra cosa no, pero yo aseguro que sea por mí o por mi rival la pelea siempre acabará antes del límite de tiempo", prometió, al final del tercero de los cuatro combates que firmó con la UFC. Después de alzar los brazos y destapar expectativas en la madrugada más relevante de su currículum. Ahora, a descansar, saborear el horizonte y esperar al siguiente desafío, el que especificará la altura del salto que tiene pensado para él Dana White.