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crisis postelectoral

Las diferencias que llevaron a Kenia a una guerra civil

jueves 31 de enero de 2008, 12:43h
Los 37 millones de habitantes de Kenia se dividen en algo más de 40 etnias diferentes. De las cuales, los kikuyu, kalayin, luhya y luo conforman el 65 por ciento del total. Hasta ahora, parecía que las diferentes tribus habían olvidado sus diferencias, derivadas del desigual reparto de la riqueza, las tierras y el poder tras la independencia del Reino Unido en 1963.

Los kikuyu, tribu que representa el 22 por ciento de la población, han ostentado el poder durante cuarenta años y desde esa posición privilegiada han beneficiado a los de su misma etnia con las mejores tierras, por lo que el resto de tribus se han sentido discriminadas durante décadas, aunque esa discriminación no fuera, hasta la actual crisis, motivo de suficiente peso como para matarse entre ellos.

A pesar de que el actual presidente, Mwai Kibaki, perteneciente a los kiyukus (que entendieron más rápidamente el mundo occidental que el resto de tribus), haya llevado al país a un crecimiento del 5 por ciento anual, Kenia sigue siendo pobre debido a la inequidad de esa riqueza.

El elevado número de etnias diferentes que conviven en el país hace que sea improbable que el actual conflicto tenga lugar sólo entre los kikuyus y luos como algunos medios afirman. Parece más acertado hablar de una lucha entre las diferentes tribus por las históricas diferencias entre ellas y de un frente unido contra la discriminación del gobierno kikuyu.

Cerca del 38% de los habitantes del país son protestantes, el 28%, católicos romanos y del resto, la mayoría (los kikuyu entre ellos) venera al Dios Ngai, que vive en lo alto del Monte Kenia, y no acepta al resto de religiones. Quizá esto explique por qué un grupo de kikuyus quemó hace tres semanas una iglesia con cerca de 50 hombres, mujeres y niños en su interior. El fuego pudo con todos.

Hasta el 27 de diciembre, Kenia era uno de los pocos países africanos que podía presumir de una cierta estabilidad y de unos saneados ingresos económicos. Su principal fuente de ingresos era el turismo.

El resultado de las elecciones presidenciales que tuvieron lugar en dicha fecha cambió todo. Se enfrentaban Kibaki, en el Gobierno desde 2002, y Raila Odinga, de los luo, líder del Movimiento Democrático Naranja, y que basó sus promesas electorales en una sociedad justa y sin diferencias interétnicas.

La estrecha victoria de Kibaki ha sido cuestionada por la comunidad internacional y por la oposición. El presunto fraude electoral desató las protestas a lo largo del país africano. El 80 por ciento de la población, discriminada históricamente por el poder kiyuku, no estaba dispuesta a dejar pasar el sueño de una Kenia justa y sin desequilibrios, por lo que rápidamente comenzaron los enfrentamientos.

De momento, la matanza indiscriminada entre las diferentes tribus, no ha parecido afectar demasiado a sus líderes políticos. Durante estas cuatro semanas, Kibaki y Odinga han dedicado prácticamente la totalidad de sus esfuerzos a acusarse mutuamente de la crisis que atraviesa el país.

Sin embargo, gracias a la mediación de Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas, conseguieron resolver sus diferencias y llegar a un acuerdo el último día de un mes que se llevó por delante la vida de casi un millar de keniatas.

Gobierno y oposición acordaron llevar a cabo todas las medidas necesarias para impedir que continúe la lluvia de flechas y el derramamiento de sangre.

Playas, parques naturales y safaris

La paralización de la economía se presenta como el menor de los problemas. Sin embargo, la destrucción de colegios, la quema de edificios gubernamentales, los enfrentamientos armados en las calles, los asesinatos políticos, las decapitaciones y los saqueos, parecen asuntos más graves.

Los militares, que tienen orden de disparar contra cualquier persona que instigue la violencia, disparan bolas de goma contra la población para dispersarla. La Policía, favorable a los kiyukus, mata a civiles mientras que los miembros de esa tribu queman vivos a sus rivales y prenden fuego a sus viviendas.

La mayoría de cadáveres de esta guerra presentan cortes de machete en la cabeza, otros descansan atravesados por flechas. Las calles son escenario de enfrentamientos armados cada día, donde barricadas improvisadas con neumáticos en llamas y rocas hacen de muralla para los sacrificados combatientes.

Kenia era considerado hasta hace poco un país estable y con algún grado de prosperidad. Sede de muchas empresas, su patrimonio natural hace de este país un hermoso e interesante enclave turístico. Pero ahora sus playas están desiertas, los parques naturales, vacíos y nadie fotografía animales salvajes en sus safaris.
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