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EN LA FRONTERA

Peret y sus palmeros

sábado 01 de agosto de 2020, 20:27h

Era otro Pedro. Un excelente artista que llevó la rumba catalana a muchas partes del mundo e que incluso participó en un festival de Eurovisión con un resultado no muy positivo. Iba siempre con sus dos palmeros que jaleaban sus actuaciones y que tuvieron cierto protagonismo en aquellos tiempos en los que se aplaudía también la llegada del turista que cerraba una cifra de millones.

Ahora hay otro Pedro que también tiene sus palmeros reunidos por sus asesores de imagen con Redondo a la cabeza, que le aplauden a la vuelta del festival económico de Bruselas por haber conseguido no votos, sino millones, y con una bancada socialista que acude en masa al Congreso en contra de todas las normas de seguridad sanitaria ante la pandemia y que habían sido acordadas antes por todos los grupos y que también nos recordaban a esas Cortes franquistas, que acogían chaquetas blancas de uniformes con condecoraciones ante la convocatoria de un Caudillo balbuceante que anunciaba quien iba a ser su sucesor.

En nuestro país siempre ha habido y habrá palmeros capaces de romperse sus manos ante las ocurrencias de sus jefes, como ya apuntaba, también en tiempos de la dictadura, la famosa revista La Codorniz con aquellas viñetas tan ejemplares de los “pelotas”.

No deja de sorprender también que Iglesias, don Pablo, sea uno de los palmeros más entusiastas, tal vez porque vislumbra que Europa ha puesto precio a su cabeza política para que nuestro país reciba la ayuda económica prometida.

Mientras, los palmeros catalanes calladitos ahora con su tema, sacuden al arzobispo de Barcelona, cardenal Omella, por haber-¡qué horror!- oficiado un funeral en la Sagrada Familia barcelonesa por la víctimas del Covid-19. Torra tenía que desviar la atención de los suyos que estaban muy apesadumbrados por la vuelta a la cárcel de los condenados en el “procès”.

Menos mal que la Iglesia pasa de estos incidentes y va a lo suyo, que nos otra cosa que acordarse y rezar por aquellos que no pudieron superar la enfermedad. Y es que aquí, en España, todavía suena la canción del otro Peret, el de verdad: “Borriquito como tú…y tú…y tú”, que creo que lo han prohibido los palmeros de Moncloa.

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