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POLÍTICA

El Gobierno se va de vacaciones más dividido que nunca

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
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Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. (Foto: EFE)
sábado 08 de agosto de 2020, 12:20h
La posición sobre la Monarquía y el acercamiento a Cs ahondan las divergencias entre PSOE y Podemos.

La relación entre PSOE y Podemos se fractura por momentos. Ocho meses después de que ambas formaciones se dieran el 'sí quiero' para acceder a La Moncloa, el Gobierno de coalición vive horas bajas, tensionado por asuntos como la Monarquía o el acercamiento del PSOE a Cs.

El tema que ha generado mayores divergencias en el seno del Ejecutivo ha sido la marcha del Rey Juan Carlos, pactada a tres bandas por Sánchez (que dejó sin voz ni voto a la formación morada), Felipe VI y el propio emérito. Aunque aún no está clara la estrategia del presidente, que nunca enseña sus cartas, lo cierto es que, hasta ahora, el socialista ha defendido la institución monárquica y el régimen constitucional del 78.

"El Gobierno y yo como presidente, muestran su absoluto respeto a la decisión de la Casa Real", defendió Sánchez esta semana ante los medios, reivindicando el pacto constitucional. Una posición diametralmente opuesta a la del vicepresidente Pablo Iglesias, que calificó de "huida indigna" el traslado de Juan Carlos I fuera de España, agitando la bandera republicana.

Conscientes de la fragilidad de su Gobierno, Sánchez e Iglesias han tratado de suavizar el ambiente, inscribiendo estas discrepancias en la normalidad democrática, pese a que las opiniones disonantes continúan sucediéndose. "Somos dos partidos distintos", indicó el socialista. "Hay que naturalizar que en democracia se pueda pensar distinto", esgrimió el líder del partido morado.

El acercamiento del PSOE a Cs también ha sido un foco de tensión recurrente en las últimas semanas. La relación entre ambos mejorado mucho en los últimos meses, principalmente debido a la estrategia recentralizadora de Inés Arrimadas, tras su último batacazo electoral. La formación naranja, que apoyó todas las prórrogas del estado de alarma, el decreto de nueva normalidad y tres de los cuatro bloques de los pactos de reconstrucción, se ha convertido en un inesperado interlocutor para el ala sanchista del Ejecutivo.

Prueba de esta buena sintonía son las reuniones mantenidas en los últimos meses para abordar la respuesta ante la crisis sanitaria y económica que vive el país. Tras la última de ellas, encabezada por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el portavoz de Cs, Edmundo Bal, la ministra de Igualdad, Irene Montero acusó al PSOE de "mirar hacia la derecha", asegurando que Calvo representaba al PSOE y no al Gobierno en ese encuentro, lo que fue rápidamente desmentido por la vicepresidenta.

En Podemos temen que esta nueva relación pueda desembocar en un acuerdo aún mayor de cara a la aprobación de los trascendentales Presupuestos para 2021, probablemente los más importantes de la historia de España, en este escenario de pandemia y crisis económica sin precedentes. De fraguarse tal pacto, los de Iglesias verían limitada su fuerza en el Gobierno y, por este motivo, siguen presionando para que el PSOE se mantenga leal a la mayoría de la investidura.

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