www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

BALONCESTO

NBA. LeBron James y Chris Paul deshacen el boicot para seguir cobrando millonadas

NBA. LeBron James y Chris Paul deshacen el boicot para seguir cobrando millonadas
Ampliar
sábado 29 de agosto de 2020, 22:13h
Ambos jugadores han convencido al resto de lo necesario de completar los playoffs, aunque tengan que aparcar el golpe de efecto contra el racismo y la brutalidad policial.

Después de que la Policía disparara hasta siete veces, por la espalda, al detenido afroamericano Jacob Blake, la indignación se apoderó de la NBA, el deporte con mayor representación de dicha comunidad en Estados Unidos. Con los sentimientos a flor de piel, pues todavía estaba abierta la herida tras el asesinato policial de George Floyd, ya comenzaban a sondearse entre los jugadores la posibilidad de dar un golpe de protesta sobre la mesa. Comenzaba a formarse la idea de ejecutar un boicot a los playoffs por el título.

Antes de que los Milwaukee Bucks se ausentaran del duelo que estaba programado ante los Magic y que a esa iniciativa se sumaran Lakers, Clippers, Blazers y Mavericks, quedado aplazados tres encuentros, esto es, antes de que se oficializara la huelga, tomaron la palabra varios jugadores. Uno de ellos, Fred VanVleet, base de la franquicia de Toronto y defensor del anillo, dejó clara una postura que llamaba a la acción. Que hablaba de pararlo todo para que de verdad tuviera efecto la protesta del baloncesto profesional ante el racismo sistémico que se sufre en Estados Unidos.

"Sabíamos que el venir aquí a jugar o no iba a cambiar poco las cosas. Pero, por ejemplo, si estuviéramos en un mundo perfecto y todos dijéramos que dejamos de jugar... Y el dueño de los Bucks de Milwaukee también lo hiciera y pusiera algo más de presión sobre los políticos del distrito y del estado para que pudiéramos ver un cambo real... Sé que no es tan sencillo. Pero si vamos a sentarnos aquí a hablar de cambio, en algún punto tendremos que jugarnos los huevos y arriesgarnos a perder algo, y sin hablar de dinero o visibilidad", expuso.

Más tarde se activaría el boicot y las reuniones entre jugadores se desarrollarían con fluidez dentro de la 'burbuja' organizada como prevención ante el Covid-19 en Disney. En las habitaciones de los hoteles de esa mega-instalación no se hablaba de otra cosa y las negociaciones se agilizaban. Hubo reproches a los Bucks por no haber consensuado su parón con el resto de la liga y el jugador de los Celtics y conocido activista Jaylen Brown pondría sobre la mesa otro elemento clave en todo lo que se estaba discutiendo.

Con la postemporada parada, Clippers y Lakers abogaban por dar por cancelada la temporada y abandonar la 'burbuja'. Pero Brown le interpeló de este modo: "Chicos, si os vais, ¿simplemente vais a marcharos a pasar tiempo con vuestras familias para perder esta sensación de soledad (durante la disputa de los playoffs viven aislados por prevención ante contagios)? ¿O vais a estar en las trincheras en las calles?". La reflexión conjunta estaba tocando techo en cuanto a los planteamientos realmente relacionados con el impacto en la búsqueda de la justicia social.

Pero, entonces, el presidente del sindicato de jugadores de la NBA, Chris Paul, y LeBron James encabezaron un volantazo que desembocaría en la reanudación de las eliminatorias. Negociaron con la liga que se distribuyeran más fondos para causas sociales y para matizar la desigualdad racial, pero entendieron que si se cancelaban de forma definitiva los partidos por la gloria se pondría en peligro de forma serie el sistema por el que sus salarios se habían multiplicado hasta abrazar listones nunca antes conocidos.

Paul, el base que tiene a su Thunder empatando a dos con los Rockets, ya fue el encargado de convencer a los jugadores de lo necesario de encerrarse en la 'burbuja' de Orlando. Él y LeBron lideraron un movimiento que dejó en la cuneta la línea trazada por el base Kyrie Irving, que era partidario de no competir más esta temporada después del cierre por el coronavirus. El jugador de los Nets, junto a Avery Bradley -compañero de James en los Lakers- sentían que si se reiniciaba el baloncesto se distraería a la población de la pelea por la justicia social. Pues bien, Chris Paul ganó aquella partida y ha ganado esta.

Ha logrado que se diluyera el boicot en tiempo récord, aplazando para más adelante la ejecución de una medida que realmente tenga trascendencia en la sociedad. "En algún punto tendremos que jugarnos los huevos y arriesgarnos a perder algo", decía VanVleet. No será ahora. Paul, hombre de confianza de la liga y cabeza del sindicato de jugadores, ha vendido esta maniobra destacando que competir en los playoffs es la mejor plataforma de conseguir sus "objetivos" en la lucha que han emprendido contra la desigualdad racial. Por contradictorio que pueda sonar.

Mientras que ya se ha confirmado que Blake ha quedado parapléjico por el abuso policial vivido en Kenosha (Wisconsin), el base y LeBron James han dado la cara para explicar la directriz. Para argumentar que el paso histórico dado duró tan poco porque podría suponer el final de los contratos multimillonarios que las estrellas esperan firmar en el próximo mercado de agentes libres. Se calcula que si hubieran seguido con el boicot les habría costado perder 1.000 millones de dólares. A partir de este punto, dijeron, todos los jugadores habían salido más reforzados y unidos, pero necesitaban algo de tiempo para procesar y considerar su lugar como defensores y voces de las reformas de justicia social.

"Ha sido un momento muy difícil, pero creo que al final volvimos a salir todos más unidos en la lucha por lograr nuestros objetivos y reivindicaciones, sin que nos alejemos de la competición. Sabemos que la opinión pública no tiene la mejor percepción de nosotros, pero somos seres humanos, aunque ganemos millones de dólares", defendió. Y puso de relieve los acuerdos a los que llegó su sindicato y la NBA. Se usarán estadios e instalaciones de entrenamiento como lugares de votación para unas elecciones presidenciales en las que se llama a la comunidad negra a participar. Preferiblemente contra Donald Trump.

El magnate había declarado esto: "No sé mucho sobre las protestas de la NBA. Sé que sus ratings (audiencia) han sido muy malos porque creo que la gente está un poco cansada de la NBA, francamente. Todo eso es lamentable. Se han convertido en una organización política y eso no es bueno. No creo que eso sea algo bueno para los deportes o para el país". Y, ante esto, la respuesta de los jugadores que tan implicados dicen estar en la batalla cultural contra el racismo es soltar la sartén cuando empezaban a tenerla por el mango. Cuando habían pinchado en el lugar correcto para que se les escuche: el del dinero. La huelga desapareció y les basta con tuitear.

"Es cierto que los jugadores se plantearon el hecho de no seguir compitiendo al ver como una y otra vez los sucesos de brutalidad policial contra nuestra comunidad se siguen dando, sin que sus voces fuesen escuchadas. De ahí que hayamos sido muy claros en nuestras reivindicaciones de que se debe pasar a la acción", arguyó un Chris Paul que, como LeBron James y compañía, van a tener complicado justificar sus posturas en las "trincheras de las calles" que dice su colega de profesión y referente de los Celtics Jaylen Brown.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios