www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ETAPA 1

Tour de Francia. Kristoff zanja la escena de miedo y asco en Niza

Tour de Francia. Kristoff zanja la escena de miedo y asco en Niza
Ampliar
sábado 29 de agosto de 2020, 22:14h
La lluvia y el nerviosismo mezclaron para multiplicar la caídas. El pelotón acordó bloquear la carrera y poner una marcha de paseo hasta el final, y el noruego se impuso en la llegada masiva. Clasificaciones

Desde que el ciclismo se desperezara tras el parón por el impacto del coronavirus, con la Vuelta a Burgos y la Vuelta a Polonia, se ha documentado ampliamente que se ha disparado el número de caídas. Los meses de ausencia de circulación en pelotón y el nerviosismo provocado por la necesidad de destacar ante la crisis de patrocinadores se mezclan en ese panorama detectado. Lo que no estaba previsto es que todo eso estallara en la primera etapa del Tour de Francia, la carrera sobre la que pivota la supervivencia de este deporte.

Se estrenaba la edición 2020 de la Grande Boucle este sábado, con un trazado irregular de 156 kilómetros por los alrededores de Niza. Lo hacía, en principio, con una senda que permitiría la batalla entre la fuga y los equipos de los velocistas, que anhelarían una llegada masiva y al esprint. Sin embargo, la tensión y la aparición de la lluvia como marco del desarrollo de todo lo demás harían germinar una jornada que ha dejado sensaciones encontradas. Porque se calcula que se cayeron o vieron implicados en incidentes casi un centenar de corredores y porque, por eso mismo, los ciclistas acordaron bloquear y ralentizar la carrera. Privando de espectáculo a los espectadores.

En línea de meta triunfó Alexander Kristoff (UAE Emirates). El noruego se impuso en la llegada al danés campeón del mundo Mads Pedersen (Trek) y del neerlandés Cees Bol (Sunweb). Lo hizo para vestirse como el maillot amarillo inaugural, el primero de la historia que sale en la foto con mascarilla. Para él, declaró, no pudo empezar mejor la competición. No pesaron igual, por ejemplo, los integrantes del Movistar Team. En el único equipo español que comparece en esta aventura se cayeron todos menos Alejandro Valverde, Enric Mas y Dario Cataldo. Y Rafa Valls tuvo que abandonar, a las primeras de cambio, por una fractura en el fémur.

Accidentado aparenta ser poco para lo visto. Pocos maillots cruzaron la bandera a cuadros intactos. Al tiempo que Kristoff festejaba su primera victoria desde 2019, en lo que supone su cuarto entorchado en el Tour, algunos de los nombres gruesos del pelotón trataban de calibrar su magulladuras. 'Supermán' López llegó a golpearse la cara con una señal de tráfico, cuando Astana quiso alegrar algo la marcheta cansina, en un descenso. Incluso con el pie levantado del acelerador se caerían, recién pasada la pancarta de 3 kilómetros a meta, los aspirantes Thibaut Pinot y Marc Soler.

El relato de lo ocurrido comienza con un intento de escapada que firmaron Grellier (Direct Energie), Schär (CCC Team) y Gautier (Vital Concept). Ese tridente protagonizaría la primera intentona seria de esta edición de la ronda gala, sin saber que por detrás el gran grupo sufriría todo tipo de problemas. Los nervios, la ansiedad, la lluvia, las carreteras estrechas y los descensos peligrosos dibujarían una bacanal de accidentes. Pavel Sivakov, gregario de lujo para Egan Bernal en el Ineos, sería el primero en verse mutilado.

Pero es que también dieron con sus huesos en el asfalto, ya en la segunda mitad de carrera, el francés Alaphilippe, los españoles Erviti, Luis León Sánchez, Marc Soler, Omar Fraile, Mikel Nieve, De la Cruz, el colombiano Nairo Quintana, el esprinter irlandés Sam Bennett o Caleb Ewan. La sangría no se frenaría ni con el primer paso por la Cota de Rimiez (de Tercera Categoría). El descalzaperros había dejado tanto miedo en el pelotón que el Jumbo Visma, que tiene tocado a su líder, Primoz Roglic, optó por forzar que todo el mundo frenara el tempo y accionara en un ritmo de paseo que rozó lo impresentable para el espectador.

En la segunda subida al Rimiez se disolvería la fuerza de la fuga, que fue deglutida por el gran grupo en el kilómetro 98. En ese momento Roglic ejerció de patrón del Tour y ordenó parar. El encargado de imponer tal directriz a todos los ciclistas fue el experimentado Tony Martin. Neutralizó la carrera, charlando con unos y con otros, haciendo unos gestos tan teatrales como explícitos, desterrando todo interés a falta de 50 kilómetros para la meta. A pesar de tantos meses de espera y de esfuerzo de todos para que no se perdiera la temporada. Así iba a discurrir el estreno de la carrera estrella. Con el freno de mano.

El Astana, entonces, se rebeló. Aceleraron en un descenso y el karma aparentó darles su merecido cuando "Supermán" López patinó hasta estrellar su cabeza con la mencionada señal. No tendría nada grave y le prestó la bicicleta Ion Izagirre. Tony Martin volvió a agitarse y a reclamar lentitud, abroncando a los miembros del escuadrón kazajo. Y no se habló más. Sin velocidad ni vértigo, el pelotón circularía hasta que los velocistas se jugaran el triunfo en los kilómetros finales. Con eso y con todo, en el último descenso se cayó George Bennett, uno de los hombres de Roglic.

El desenlace contempló el ascenso de las revoluciones a 20 kilómetros del final, cuando las rectas y las carreteras anchas permitieron a los equipos con llegadores potentes tomar el mando. Prepararían el esprint sabiendo que los jueces iban a marcar los tiempos a 3 kilómetros de meta, hecho que quitó tensión a los jefes de filas y a aquellos que pelean por la clasificación general. Pero el karma volvería a aparecer: pasada la anhelada pancarta de los tres mil metros finales, se detonó una montonera que desesperó a Soler y a Pinot, y que mandó al hospital a Rafa Valls. Bennett escapó del entuerto y atacó desde lejos. Pedersen le tomó la rueda y reaccionó con poderío, mas Kristoff le pasó por la derecha, sorprendiéndole para ganar con una gran autoridad. Y para bajar el telón a una etapa para el olvido.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios