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ETAPA 3

Tour de Francia. Ewan dibuja un esprint sensacional para ganar en Sisteron

Tour de Francia. Ewan dibuja un esprint sensacional para ganar en Sisteron
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lunes 31 de agosto de 2020, 21:04h
Espectacular habilidad y potencia del australiano en una jornada de transición. Clasificaciones.

Este lunes se presentaba como una jornada de transición entre dos fechas montañosas. A pesar de que se tratase de la tercera etapa del Tour de Francia, los corredores ha se van visto envueltos en caídas, nerviosismo, ascensiones y descensos exigentes, con lo que los 198 kilómetros que separaban Niza y Sisteron se planteaban como un respiro para el pelotón. Con oportunidad tanto para la fuga como para los llegadores al esprint.

Triunfaría finalmente este segundo sector ciclista, el de los velocistas. Se coronaría Caleb Ewan (Lotto Soudal), que trazó una trayectoria escurridiza entre sus rivales para entrar primero en la meta, a toda velocidad. Por algo es apodado como "cohete de bolsillo". Destrozaría las aspiraciones de Peter Sagan -el primero en arrancar- y acabaría batiendo con astucia y potencia al irlandés Sam Bennett (Deceuninck Quick Step) y al reciente campeón de Europa, el italiano Giacomo Nizzolo (NTT).

Su autoridad, a sus 26 años, es incontestable ya. Firmó los últimos 500 metros del trazado a 70 km/h. Una barbaridad que sólo se comprende al atender al paisaje: hubo de remontar posiciones, zigzagueando entre los mejores llegadores del planeta, y rematar con unos golpes de riñón explosivos. Con todo, Ewan sumó la cuarta victoria en la ronda francesa de su currículo. Con un entusiasmo palpable.

"Había un fuerte viento de cara, tenía que aprovechar la más pequeña oportunidad, el mínimo hueco. A veces sale bien y hoy ha sido perfecto", comentó el corredor del Lotto, que lamentó las bajas por caída de dos iconos de su propio equipo -Philippe Gilbert y John Degenkolb-. "Haber perdido a dos compañeros tan pronto hace las cosas más difíciles, pero el resto del equipo ha hecho un buen trabajo, incluso más, y nos ha salido bien. Ganar aquí es algo excepcional", reflexionó.

Por lo demás, salvando este síntoma final de brillantez, resultaría un discurrir calmado para los favoritos a llegar de amarillo a París. Julian Alaphilippe disfrutó de su primera jornada como líder y mantuvo la distancia de 4 segundos con Adam Yates (Mitchelton) y de 17 segundos a Marc Hirschi (Sunweb) y al resto de favoritos. En este sentido, no se registraron cambios ni sustos, al fin. Buena parte de los profesionales que aspiran a la clasificación general, y de sus gregarios, desarrollaron un rendimiento de supervivencia, tras acumular heridas y golpes en las dos primeras etapas de esta edición de la Grande Boucle.

El relato de lo vivido apunta a un comienzo de perfil ondulado, por la Ruta de Napoléon. Se concatenarían cuatro puertos sin demasiado peso antes de que los equipos de los velocistas encarrilaran sus planes, a 50 kilómetros de meta. Antes, los primeros en abrir fuego fueron tres franceses. Benoît Cosnefroy (Ag2r), Anthony Pérez (Cofidis) y Jérôme Cousin (Total Direct Energie) se aventurarían en una batalla por pelear el maillot de la montaña. De hecho, Pérez se destacaría en esta pugna al coronar primero el Col du Pilon (3a) y el de La Faye (3a).


El problema es que, con el maillot esperando en el podio, sufrió una desgracia sólo achacable a la mala suerte. Pinchó y en la maniobra para el cambio de rueda fue golpeado por un coche, fracturándose la clavícula y quedando fuera de carrera. Su sueño de vestirse con el maillot de puntos rojos se esfumó y quedó en solitario Cousin, que subió el Col des Lèques y de L'Orme (4a) para granjearse el premio de la combatividad. Eso sí, a 30 kilómetros de la meta fue deglutido por un pelotón que ya rodaba lanzado por los trenes con velocistas.

El Deceuninck tomó el mando en la caza del fugado y asumió su responsabilidad como portadores coyunturales del maillot amarillo. Mas no hubo forma de neutralizar los cuerpeos del resto de líderes por colocarse en buenas posiciones, en las de cabeza del pelotón, para evitar caídas. Esa ansiedad llevó al asfalto a varios corredores, entre ellos a Wout Van Aert, uno de los velocistas que aspiraban a alzar los brazos este lunes. Y el Ineos llevó a Egan Bernal, con Rowe, hasta la tranquilizadora pancarta de los tres últimos kilómetros.

Toda vez que se cruzó esa frontera, los llamados a portar la jurisdicción de la victoria parcial afilaron sus armas. Peter Sagan entró en ignición, tratando de sorprender. Pero a su edad le faltan piernas y fuelle. Rápidamente contragolpearían Giacomo Nizzolo -campeón europeo- y Sam Bennett, En cambio, ninguno de ellos vería a Ewan, que en los últimos metros aceleró como un tiro, arriesgándose en la remontada y brindando un verdadero espectáculo hasta certificar su merecida alegría. En una estampa para el recuerdo.

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