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EN LA FRONTERA

No hay enfermos "incluidables", aunque sean "incuidables"

sábado 19 de septiembre de 2020, 19:21h

Así reza la nota hecha pública esta semana por los obispos españoles, tras el “vía libre” dado por el Congreso de los Diputados a la tramitación de la Ley Orgánica de regulación de la Eutanasia. Una reflexión crítica que no es la primera, pues ya el pasado 1 de noviembre de 2019 y bajo el título “Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida humana”, los obispos de nuestro país examinaron entonces los argumentos de quienes desean favorecer la eutanasia y el suicidio asistido, y pusieron en evidencia su inconsistencia al partir de premisas ideológicas, más que de la realidad de los enfermos en situación terminal”.

Insistir en “el derecho eutanasia” es propio de una visión individualista y reduccionista del ser humano y de una libertad desvinculada de la responsabilidad. Se afirma una radical autonomía individual y, al mismo tiempo, se reclama una intervención “compasiva” de la sociedad a través de la medicina, originándose una incoherencia antropológica. Por un lado, se niega la dimensión social del ser humano, “diciendo mi vida es mía y sólo mía y me la puedo quitar” y, por otro lado, se pide que sea otro –la sociedad organizada– quien legitime la decisión o la sustituya y elimine el sufrimiento o el sinsentido, eliminando la vida.

Ahora los obispos nos recuerdan que “lo propio de la medicina es curar, pero también cuidar, aliviar y consolar sobre todo al final de esta vida. La medicina paliativa se propone humanizar el proceso de la muerte y acompañar hasta el final. No hay enfermos “incuidables”, aunque sean incurables. Abogamos, pues, por una adecuada legislación de los cuidados paliativos que responda a las necesidades actuales que no están plenamente atendidas. La fragilidad que estamos experimentando durante este tiempo constituye una oportunidad para reflexionar sobre el significado de la vida, el cuidado fraterno y el sentido del sufrimiento y de la muerte”.

Ha sido, y así lo aplaudimos, una nota oportuna y dura, pues nos recuerda, una vez más, el derecho a la vida desde su concepción hasta el momento de la muerte natural, ya que “no se entiende la propuesta de una ley para poner en manos de otros, especialmente de los médicos, el poder quitar la vida de los enfermos”.

La cúpula de Conferencia Episcopal Española, Presidente, Vicepresidente y Secretario General está en Roma desde el pasado jueves y este sábado ha estado con el Papa, con quien, seguro, ha tratado este y otros espinosos temas. Próximamente conoceremos los efectos reales de esos contactos. Tanto a nivel político-con la eutanasia y enseñanza por medio-como los intraeclesiales, incluidos los cambios de sedes episcopales.
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