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MMA

UFC Fight Night. Donald Trump noqueó a Black Lives Matter

UFC Fight Night. Donald Trump noqueó a Black Lives Matter
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(Foto: Twitter: @ColbyCovMMA)
domingo 20 de septiembre de 2020, 07:11h
Covington ganó por KO técnico a Woodley y pidió el voto para el presidente de Estados Unidos.

Colby Covington es, sin duda, uno de los deportistas que con más vehemencia han tomado la bandera republicana de Donald Trump en Estados Unidos. El peleador de artes marciales mixtas (MMA por sus siglas en inglés) lleva años explicitando de forma sistemática por la labor y la personalidad del magnate que ocupa la Casa Blanca. Es habitual verse montado en el personaje chulesco que expone en las ruedas de prensa antes de las peleas que desarrolla, con la gorra que luce el lema 'Make America Great Again'.

No se esconde y, es más, fuerza llevar el enfrentamiento a la política sin dudarlo. Así lo hizo en su batalla precedente a la de este domingo, cuando se midió frente al nigeriano Kamaru Usman por el cinturón el peso wélter. Entonces atacó verbalmente al africano hablando sobre la inmigración, con ciertos alegatos de tipo racista y xenófobo. Y todo apuntaba a que su rendimiento como luchar iba a respaldar a esa pose ante los focos. Pero no ocurrió así. Usman le derrotó con claridad en el UFC 245, en el pasado diciembre.

Aquella derrota bien pudiera haberle hecho recapacitar, centrarse más en su preparación y no tanto en las soflamas. En cambio, este peleador mantuvo la táctica durante los meses que han transcurrido hasta la pelea de esta madrugada, en el Fight Night que le ha enfrenado, en el Apex de Las Vegas, ante Tyron Woodley. Este último fue campeón de la división y defendió su trono cuatro veces, convirtiéndose en uno de los mejores en la historia de esta competición y ese corte de peso. A sus 38 años, y tras caer ente Usman y el número 1 del ránking Gilbert Burns, vio en el cruce ante Covington la ocasión para demostrar que sigue perteneciendo a la élite.

Nacido en Ferguson, Misuri, eligió abanderarse en el movimiento contra la brutalidad policial de tipo racial llamado Black Lives Matter en el calentamiento de esta pelea. Sin ir más lejos, se limitó a repetir esas tres palabras como respuesta unificada para cada una de las preguntas que le hicieron los medios en la comparecencia de prensa previa. Terminando por empapar de política al octágono. Recordando que en la localidad en que nación fue asesinado el joven afroamericano en Michael Brown, en otro episodio policial de difícil justificación.

Así que entre estos dos se fraguó la pelea del evento que la UFC preparó para este fin de semana. Y en la jaula no se vio otra cosa que un ejercicio de dominio aplastante de Covington. Woodley pasó los primeros rounds tanteando, sin atacar ni arriesgar. Presa de la actividad de un rival que mezclaba combinaciones de patadas y manos con nudo al clinch. Y el seguidor de Trump aceleraría en la segunda parte del combate, siendo sólo tocada su cara por un golpe hasta entonces. Engatillaría varios codazos, con su contrincante en el suelo, para dar carpetazo. Y el desenlace se detonaría al lesionarse el otrora jerarca de la división en las costillas. Resultado: KO técnico.

Covington usó la entrevista posterior a su triunfo, que le coloca con un récord de 16-2 y encarrilando al regreso al combate por el título, para pedir el voto en favor del magnate en las elecciones presidenciales inminentes. Compitiendo contra la posición tomada por la NBA y por una amplia mayoría de los jugadores de la NFL. Con lo que redondearía su cita idílica. Reivindicándose y ganando, también, en el simbolismo sembrado.

Antes, en los duelos previos a la pelear protagónica, también gritaron el brillo de los focos dos peleadores: Johnny Walker y Khamzat Chimaev. El brasileño derrotó a Ryan Spann para romper la mala racha que arrastraba y que le había sacado el cartel de promesa de la compañía. De hecho, estaba a punto de asomarse al abismo de la ruptura de contrato con Dana White, pero venció por medio de codazos en la sien y algún que otro golpe ilegal. Y, por otro lado, el sueco de origen ruso, se corroboró como una estrella en ciernes. Tardó 17 segundos en noquear a Gerald Meerschaert, para seguir imbatido (9-0). Los dólares ya apuntan en dirección de ambos.

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