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TRIBUNA

Eutanasia: prejuicio ideológico

jueves 24 de septiembre de 2020, 20:25h

Los progresistas de salón, algunos todavía piensan que el comunismo es democracia, han vuelto a poner encima de la mesa, en plena pandemia, el tema de la eutanasia. ¿Es el momento? Lo lamentable es que han vuelto al debate sin haber hecho pedagogía social de las diferentes situaciones que se pueden dar al final de la vida, confundiendo una vez mas la terminología y los conceptos.

Un Parlamento progresista, con imaginación, hace una ley de atención al final de la vida antes que una ley sobre eutanasia y por supuesto no comete el error de confundir, y acoger en la misma ley, eutanasia y suicidio asistido.

Decía Sandro Pertini ante la Asociación Médica Mundial: “allá donde el ejercicio de la Medicina, profesión antigua y esencial, deba someterse a la razón de Estado o lo que es peor a los intereses de un partido político, se está poniendo en entredicho la libertad de la persona humana”.

La AMM (Asociación Medica Mundial), en su declaración de octubre del 2019 hecha en Georgia, se compromete al máximo respeto por la vida humana, oponiéndose firmemente a la eutanasia como provocación intencionada de la muerte, por parte de los médicos, en una persona que padece una enfermedad terminal. Los médicos hablamos de atención medica al final de la vida, la cual permite, y obliga al médico, a que el paciente muera con dignidad, respetando sus creencias y valores, así como la participación en la toma de decisiones, atendiendo a las ultimas voluntades. Todo esto sin sufrimiento, con un ambiente de serenidad alrededor del paciente y con la familia adecuadamente informada.

Para alcanzar estos objetivos tenemos a nuestro alcance los cuidados paliativos, que proporcionan una atención integral a los pacientes cuya enfermedad no responde a ningún tratamiento curativo. Los cuidados paliativos consideran la muerte como un proceso inherente a la vida y no la aceleran ni la retrasan. Preservan la calidad de la vida hasta el final.

La buena practica médica rechaza la obstinación, el encarnizamiento terapéutico o el abandono.

¿Que es más progresista? ¿Una atención integral al paciente cuya enfermedad no responde al tratamiento curativo, controlando los síntomas para evitar el sufrimiento y el dolor, atendiendo los problemas psicológicos sociales y espirituales derivados de esta situación, o por el contrario provocar la muerte intencionada de una persona que padece una enfermedad avanzada o terminal y que hace petición expresa de ello?

Una sociedad progresista es aquella que facilita a los médicos una formación de pregrado, postgrado y formación continuada, que les capacite para atender a los enfermos en fases avanzada y terminal, tanto en el control de síntomas como en los principios de comunicación.

Una sociedad progresista es capaz de ofrecer dispositivos y sistemas para aliviar el sufrimiento sin tener que terminar con la vida del que sufre, su finalidad debe ser acabar con el sufrimiento, no con la vida.

Una sociedad progresista es la que alivia el sufrimiento del paciente y el de sus familias a través de equipos multidisciplinares específicos, formados por médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, entre otros profesionales, para tratar de mejorar su calidad de vida, teniendo en cuenta las necesidades y el apoyo a las familias cuando viven en un hogar en el que una persona está enferma y en una situación de final de vida muy avanzada.

Como dice Rafael Mota, presidente de la sociedad de cuidados paliativos, los especialistas de esta hacen un grandísimo trabajo a pesar del Gobierno y de los partidos políticos y reclaman con toda justicia una ley que permita a todos los ciudadanos acceder a estos cuidados.

La cobertura de la atención paliativa en España deja mucho que desear, hay muchos lugares donde no existen cuidados paliativos específicos o especializados, y dependiendo del lugar donde uno viva se puede recibir unos buenos Cuidados Paliativos especializados o no tener acceso a ellos. La equidad sí es progresismo. Si gobiernos anteriores hubieran hecho una ley sobre cuidados paliativos, posiblemente no estaríamos hablando de eutanasia y solo debatiríamos sobre la despenalización del suicidio asistido. Cuantas oportunidades perdidas.

Además, esta proposición de Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia tiene algunas trampas:

1.- El Articulo 1 dice que el objeto de esta Ley es “regular el derecho que corresponde a toda persona, que cumpla las condiciones exigidas, a solicitar y recibir la ayuda necesaria para morir. Con las voluntades anticipadas y con los cuidados paliativos se cumple esta exigencia. ¿Por qué no se regulan antes los cuidados paliativos?

2.- En el articulo 16.2 se exige un registro de médicos objetores de conciencia. ¿Porque no, un registro de los médicos dispuestos a practicar la eutanasia? Al estar los ascensos profesionales en manos de los políticos y no de los propios profesionales, algunos intuyen quienes van a ascender y quienes no.

3.- En los artículos 8.4 y 17 se habla de una Comisión de Control y Evaluación. Cada gobierno autonómico tendrá la competencia de crear su propia Comisión. Estas, tendrán competencia para crear un reglamento interno sin injerencia del Gobierno Central. No mencionando ni su composición ni la cualificación exigida a sus componentes, el despotismo, por desgracia practica habitual, esta servido y la equidad brilla por su ausencia.

4.- Es evidente que los Cuidados Paliativos, que ya están bajo mínimos, van a sufrir un retroceso preocupante y van a ser arrinconados. No olvidemos que el ultimo Atlas de Cuidados Paliativos de hace un año, recomienda que haya dos servicios de cuidados paliativos por cada 100.000 habitantes y España tiene 0,6, por 100.000 habitantes. En estas condiciones, la Ley en su articulo 5.1 b dice que se pueden disponer por escrito de las diferentes alternativas posibles incluidas la de los cuidados paliativos. ¿No es mas conveniente potenciar las alternativas, aunque exija mas imaginación y más inversión? O buscamos el camino fácil, cortoplacista, para mantener el sillón, con resultados nefastos ya comprobados.

Un Parlamento que legisla sobre la eutanasia antes de legislar sobre los cuidados paliativos parece un Parlamento, digamos, no muy informado, que actúa de forma poco responsable, como si tratar temas tan trascendentales para la sociedad, fuera una forma más de propaganda política.

En un país como el nuestro, donde existe un maltrato a los mayores aproximadamente de un 5%, según estudio del 2016, esta ley es preocupante. Una vez más se empieza la casa por el tejado y así nos va. No hay imaginación, no hay liderazgo y si mucho prejuicio ideológico.

Guillermo Sierra

Médico. Expresidente de la Organización Médica Colegial

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