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EMPRESAS

Revisa el IAE de tu empresa y evita cuotas infladas

Revisa el IAE de tu empresa y evita cuotas infladas
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viernes 25 de septiembre de 2020, 09:49h

El IAE o Impuesto sobre Actividades Económicas es un impuesto obligatorio, directo y real, cuyo hecho imponible está constituido por el mero ejercicio, en territorio nacional, de actividades empresariales, profesionales o artísticas. La regulación de la gestión, calificación de actividades en tarifas e instrucción es estatal, es decir, es la misma para todo el territorio común. Ello no implica que una actividad pague lo mismo en todos los municipios ya que entran en juego ciertos factores como el coeficiente de ponderación, el coeficiente de situación y recargo provincial que se aplica sobre las cuotas que derivan de las tarifas.

  • El coeficiente ponderación se aplica siempre que no resulte de aplicación la exención prevista en el artículo 82.1 c) de la LRHL por haber tenido una cifra de negocio igual o superior a 1.000.000 € en dos periodos impositivos anteriores. Los coeficientes se determinan en función de la Cifra de Negocio del sujeto pasivo, pudiendo ser de un mínimo de 1,29 a un máximo de 1,35.
  • Cada municipio es competente para regular el coeficiente de situación el cual puede oscilar entre un mínimo de 0,4 y un máximo de 3,8. Dicho coeficiente ponderará la situación física donde se ubiquen los locales, debiendo aprobarse un callejero donde se recoja la categoría otorgada a cada calle. Dicho callejero fiscal deberá estar soportado por un informe que justifique los criterios utilizados en cada caso concreto, lo que apenas sucede en la realidad.

Asimismo, la norma especifica que al menos se deben regular dos categorías fiscales, lo cual no ocurre en ciertos ayuntamientos que únicamente contemplan una única categoría aplicando el mismo coeficiente de situación a todo el municipio.

Recurrir la falta de motivación de las categorías fiscales o la regulación de un único coeficiente para todo el municipio es un tanto engorroso ya que se tendría que recurrir la ordenanza ante la jurisdicción contencioso-administrativa, por lo que habría que valorar cada caso concreto.

Las Diputaciones Provinciales y Comunidades Autónomas uniprovinciales pueden establecer un recargo que se aplicará sobre las cuotas municipales que resultan tras la aplicación del coeficiente de ponderación y cuyo tipo impositivo no podrá ser superior al 40 %.

En el ejercicio 2020 las entidades con los recargos más bajos han sido la CA de Cantabria, cuyo recargo establecido es del 0% desde el año 1992, la CA de Madrid, cuyo recargo fue modificado al 0% en el año 2010, y la Diputación Provincial de Soria con un recargo del 3,5 %.

Por otro lado, las provincias y demás entes que tienen establecido el recargo provincial máximo del 40 % son las siguientes: Córdoba, Granada, León, Salamanca, Guadalajara, Lleida, Lugo, Ourense y Tenerife.

Una vez hecho el cálculo de la cuota de IAE, la normativa también prevé una serie de bonificaciones potestativas que pueden regular las entidades locales, siendo las más habituales las siguientes:

  • Bonificación por inicio de actividad
  • Por creación de empleo estable
  • Por actuaciones de protección del medioambiente como la utilización de instalaciones para el aprovechamiento de energías renovables
  • Por realizar actividades económicas de especial interés o utilidad municipal

Los ayuntamientos establecerán mediante Ordenanza los criterios que se deben cumplir para su aplicación y la forma en la que se deberá solicitar.

La mayoría de las empresas se dan de alta en el Impuesto de Actividades Económicas al inicio de la actividad y en los sucesivos años no revisan ni actualizan la situación a través del modelo 840, pudiendo incumplir la obligación de presentar variaciones o darse de alta en nuevos epígrafes de IAE en el caso de haber diversificado la actividad.

Dicho proceder puede conllevar serios perjuicios para las empresas ya que, de iniciarse una inspección del IAE, se regularizarían los ejercicios no prescritos en los que se liquidarían las cuotas dejadas de ingresar con aplicación de intereses y posibles sanciones que pueden ser de hasta el 100% de las cuotas descubiertas.

Las inspecciones suelen ser trámites muy costosos tanto económicamente como de recursos, pudiéndose extender hasta 1 o 2 años en los que habrá que atender a la inspección en comparecencias, visitas a las instalaciones, búsqueda de documentación y estudio de la propuesta y planteamiento de la defensa para elaborar las alegaciones con el objetivo de minimizar las liquidaciones resultantes.

Es muy importante actuar en ese momento ya que los elementos tributarios que compruebe la inspección serán los que determinen las cuotas de los ejercicios siguientes, siendo conveniente su optimización al máximo para no liquidar cuotas de más.

Otra situación que nos podemos encontrar son aquellos casos en los que la empresa viene liquidando una cantidad superior a la correcta, por haberlo declarado incorrectamente desde un inicio o por no haber actualizado tras alguna modificación que implique una reducción de los elementos tributarios, como puede ser la superficie o potencia nominal en el caso de fabricación. También existe la posibilidad de regularizar la tributación no sólo a futuro sino también con efecto retroactivo en los casos en los que se detecten errores en las liquidaciones de los ejercicios no prescritos.

La revisión al detalle de los elementos tributarios es esencial para evitar riesgos y para no pagar cuotas de más. Dicha revisión debe ser realizada por técnicos especializados en el impuesto ya que cada elemento tributario tiene sus peculiaridades: superficie, potencia nominal de los equipos de producción, reducciones previstas en las tarifas…

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