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Fallos de la desescalada en España: falta de control fronterizo, poco rastreo y medidas confusas

Fallos de la desescalada en España: falta de control fronterizo, poco rastreo y medidas confusas
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(Foto: Efe)
Agencias
viernes 25 de septiembre de 2020, 10:02h

El coronavirus avanza imparable y el número de contagios diarios sigue su escalada. Muchos países han tenido que tomar nuevas medidas y volver atrás. La revista científica The Lancet analiza las estrategias que siguieron cinco países asiáticos (Hong Kong, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur) y cuatro de Europa (Alemania, Noruega, España y el Reino Unido) al relajar las medidas de confinamiento tras la primera ola de la pandemia.

Después de analizar sus fracasos y sus éxitos, el artículo constata la ausencia de estrategias claras y coherentes en varios ámbitos que consideran clave para suavizar las medidas.

Asegura que el conocimiento de los niveles reales de infección, la participación de la ciudadanía, capacidad del sistema para seguir los contagios, capacidad del sistema sanitario y las medidas de control fronterizo son muy importantes a la hora de controlar la epidemia, y España, comparándola con el resto de países, no sale bien parada en la toma de decisiones respecto a estas iniciativas.

Las autoridades británicas y españolas, por ejemplo, no han sabido establecer un "sistema efectivo de búsqueda, testeo, rastreo, aislamiento y apoyo antes de aliviar las restricciones", por lo que deberían contar con un sistema para la detección, testado y aislamiento de los casos desde el primer momento.

Helena Legido-Quigley, principal autora del trabajo y profesora asociada de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, advierte de que "la Covid-19 es una enfermedad muy seria que va a estar con nosotros durante mucho tiempo y el fin de los confinamientos no supone la vuelta a la normalidad prepandémica". "Los gobiernos tienen que encontrar estrategias que prevengan el aumento rápido de las infecciones mediante estrategias que sean aceptadas por la población y sostenibles en el tiempo", señala.

En este sentido, los investigadores identifican la necesidad de diseñar "un proceso de toma de decisiones transparente", que identifique los niveles o fases sobre los que se desarrollará la desescalada y detalle los criterios que permitirán avanzar hacia una nueva etapa. Alberto García-Basteiro, médico del Hospital Clínic, investigador en el Instituto de Salud Global de Barcelona y coordinador del estudio SEROCOV1, habla de un sistema ágil para monitorizar la situación de la pandemia: "Ningún país debería levantar sus restricciones si no tiene sistemas robustos para monitorizar de cerca la situación de la infección".

Los expertos indican que España solo contaba con 10 camas de cuidados intensivos por cada 100.000 habitantes, frente a las 34 de Alemania. Y añaden que, al igual que Reino Unido, su sistema de salud ha sufrido las consecuencias "de una década de austeridad".

También critica que España fue el único de los analizados que no impuso cuarentenas o restricciones a los viajeros procedentes del exterior tras abrir sus fronteras el pasado 1 de julio.

Advierten al mismo tiempo de que las medidas para reducir la transmisión, como el uso de mascarillas y la distancia social, siguen siendo necesarias durante un tiempo tras haber levantado un confinamiento. Ponen como ejemplo las "burbujas sociales" que utilizó Nueva Zelanda, una medida "exitosa" que permite "la interacción social mientras se reduce la transmisión".

"Para que las medidas de control funcionen, los gobiernos deben educar e interactuar con sus ciudadanos, construir la confianza y seleccionar medidas apropiadas que estén dispuestos a cumplir"

Para que los planes de desescalada cumplan sus objetivos, cada país debe asimismo diseñar mecanismos efectivos para detectar y aislar casos. "España y el Reino Unido han tenido problemas para lograr esto", aseguran los autores, que proponen como "modelo efectivo" el de Corea del Sur.

Finalmente, argumentan que su análisis respalda los efectos de una estrategia de "COVID cero", como la que llevó a cabo Nueva Zelanda, con el objetivo de eliminar por completo la transmisión comunitaria.

"Nuestra revisión de las experiencias internacionales identifica lecciones que los gobiernos pueden aprender a partir de los éxitos y los fracasos de otros", señala Legido-Quigley. "No estamos aconsejando que los países repliquen exactamente las mismas medidas que otros, pero todavía no es demasiado tarde para que los gobiernos tomen en consideración soluciones novedosas que han desarrollado otros países y aplicarlas en sus propios contextos", agrega.

Martin McKee, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, subraya por su parte que "a medida que algunos países en todo el mundo empiezan a ver resurgir los casos y endurecen las restricciones, es imperativo que aprendan las lecciones que se han dejado para el futuro". "No hay soluciones simples, pero sí que se pueden obtener grandes beneficios aprendiendo de la experiencia de los demás", afirma McKee.

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