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Novela

Ariel Magnus: El desafortunado

domingo 27 de septiembre de 2020, 19:22h
Ariel Magnus: El desafortunado

Seix Barral. Barcelona, 2020. 272 páginas. 19 €. Libro electrónico: 9,99 €. El escritor argentino aborda en una excelente e inquietante novela los años que Adolf Eichmann, el “arquitecto del Holocausto”, pasó escondido en la Argentina peronista, amparándose en una falsa identidad. Por Adrián Sanmartín

En la historia de la Humanidad no son precisamente escasos los momentos terribles ni los personajes siniestros. El devenir histórico está saturado de violencia, guerras, crímenes y maldad, convirtiéndose en una verdad reiteradamente comprobada de que el hombre es un lobo para el hombre, la máxima lanzada por el dramaturgo de la Grecia clásica Plauto popularizada por el filósofo británico Thomas Hobbes, en la que basa su teoría expuesta en su célebre tratado Leviatán (1651).

Un lobo, sin duda, fue Adolf Eichmann (Solingen, 1906-Ramia, 1962), ocupando un lugar de honor en la larga lista de nombres siniestros y en primera línea de uno de los momentos más abyectos como fue la Alemania nazi. El llamado “arquitecto del Holocausto” fue una pieza clave en la Solución Final, el eufemismo que amparó el sistemático exterminio de millones de judíos. Especialmente espeluznante resulta la frialdad con la que se llevó a cabo el genocidio y la apelación al cumplimiento de las órdenes esgrimido por sus ejecutores. Estas dos características las tiene en grado sumo Adolf Eichmann, protagonista de la última novela del escritor, traductor y colaborador de varios medios Ariel Magnus (Buenos Aires, 1975), autor de Un chino en bicicleta, Cartas a mi vecina de arriba (2009), Doble crimen, El hombre sentado, En tiempos de buscas perdidas, y El que mueve las piezas, entre otras obras.

El desafortunado recrea y noveliza los años que Eichmann pasó en la Argentina peronista entre 1950 y 1960. Al finalizar la guerra, Eichmann fue capturado por tropas norteamericanas, pero consiguió ocultar su verdadera identidad y, finalmente, también bajo un nombre falso, Ricardo Klement, asentarse en el país austral. La novela de Ariel Magnus desgrana la vida de Eichmann, acompañado de sus mujer, Vera, y de sus hijos. Una vida tranquila y “ejemplar” de padre de familia en la que era difícil sospechar a quién escondía. Eichmann cuida mucho de que así sea, aunque levanta las sospechas de uno de sus vecinos, un judío alemán torturado por los nazis que logra huir de Dachau y establecerse en Argentina. El desafortunado se cierra con el secuestro de Eichmann en 1960 por parte del Mossad, que le llevaría a Israel. En Jerusalén sería juzgado y condenado a la horca en un celebérrimo juicio que congregó una espectacular atención mediática. Era la primera vez que se sentaba en el banquillo en Israel a un criminal de guerra nazi. Entre los asistentes al juicio, se encontraba la pensadora Hannah Arendt, que escribió Eichmann en Jerusalén. La banalidad del mal. Naturalmente, la novela de Magnus, como él mismo consigna en un apartado final de “Fuentes”, tiene muy en cuenta el trabajo de Arendt, junto a otros, empezando por los propios escritos del jerarca nazi y varias biografías, sobre todo la de Bettina Stangneth, Eichmann antes de Jerusalén.

Ariel Magnus ha escrito una excelente e inquietante novela que nos impulsa a reflexionar sobre cómo no son monstruos quienes pueden llegar a cometer las mayores y condenables atrocidades y nos presenta a un Eichmann ambiguo, abordado desde su propio punto de vista, que cuando es secuestrado y prevé lo que ocurrirá exclama: “Ya he aceptado mi destino” y camino de Israel se dice a sí mismo: “Creerán juzgarte cuando en el fondo estarán condenados a dejarse engañar de nuevo por la Herrenrasse, la raza superior” Da una vuelta de tuerca al personaje caracterizándolo el propio Magnus cuando en el epílogo cuenta su recorrido porteño por los lugares en los que estuvo Eichmann y su conversación con una señora que habita una de las casas en las que vivió. Esta le pregunta qué como describe a Eichmann y Magnus, entre otras cosas, le responde: “Un desafortunado al que la suerte acompañó demasiado tiempo”.

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