El ciclismo británico necesitaba una alegría que llevarse al paladar en este 2020. La marcha de Chris Froome del Ineos, el desplome de Egan Bernal en el Tour de Francia y el abandono prematuro de Geraint Thomas en el Giro de Italia pintaban un presente tenebroso para los representantes de este deporte en el Reino Unido. Para más inri, este sábado se conocía que Simon Yates también se bajaba de la bici. Porque había dado positivo en una prueba diagnóstica de coronavirus. Así, los dos favoritos isleños tuvieron que retirarse de la Corsa Rosa antes de la octava etapa.
Es por ello que el triunfo de Alex Dowsett (Israel Start-Up Nation) ha sabido a gloria para los aficionados de ese territorio. El que fuera corredor del Movistar Team resplandeció en su condición de rodador y llegó en solitario a la meta. Coronando la fuga bidón que amortizó el recorrido de 200 kilómetros que transcurrieron entre Giovinazzo y Vieste.
El ciclista que ya había ganado una contrarreloj en el Giro de 2013 decidió atacar desde el principio y se fijó el objetivo de completar una crono particular. Peleaba contra sí mismo, pues el pelotón no le plantaría batalla. Los gallos de la clasificación general y sus equipos se tomaron el día libre, antes del advenimiento de los Apeninos. Con ello el portugués Joao Almeida (Deceunick Quick Step) mantuvo la maglia rosa y las diferencias con el español Pello Bilbao (Bahrein Merida) y el neerlandés Wilco Keldermann (Sunweb).
"Está siendo un año muy duro con toda la incertidumbre y tratando de averiguar cómo voy a llegar al próximo año y a la vez seguir compitiendo, que es lo que me gusta. Ganar así es muy bonito e importante. A medida que envejeces te preguntas cuándo será la última victoria, así que hay que saborearla y disfrutarla", comentó el séxtuple campeón del Reino Unido contrarreloj, de 32 años.
El relato de su victoria amanece con el positivo de Yates, campeón de la Vuelta a España. Todos quienes tuvieron contacto con él tuvieron que cometerse a un test y, al dar negativo, pudieron competir. Se desplegaría ante ellos una etapa plana en gran parte del trazado. Hasta que el tramo postrero se multiplicarían las trampas, con un circuito que contenía una exigente subida en Vía Saragat, con pendientes que tocan el 17 %. Y saltarían rápido seis corredores del gran grupo: los italianos Puccio y Simone Ravanelli (Androni Giocattoli-Sidermec), el estadounidense Joey Rosskopf (CCC Team), los británicos Alex Dowsett y Holmes (Lotto-Soudal) y el austríaco Matthias Brandle (Israel Start-Up Nation).
Entre ellos batallarían por el triunfo en la meta. El permiso del pelotón quedó corroborado con celeridad. Labraron un colchón de 10 minutos que sabrían defender hasta la conclusión y Dowsett fue el que abriría el fuego y pondría la guinda a su potencia de piernas. A la última vuelta del circuito, de 15 kilómetros, arribó con 30 segundos de ventaja y ampliaría ese hueco hasta los 55, a diez kilómetros del final. El británico fue el mejor, con jerarquía, por delante de Puccio y de Holmes, a los que metió un minuto y quince segundos. Los aspirantes a la gloria global cederían casi catorce minutos, antes de afrontar el examen de Roccaraso este domingo.