El luchador se estrenó con un triunfo por decisión unánime en la noche de Cory Sandhagen.
Alberto Cerra León fue el primer español que compitió en la UFC. Este pionero sólo disfrutó de una pelea, en Denver (Colorado, Estados Unidos), allá por marzo de 1994. Era el segundo evento del The Ultimate Fighting Championship y a este campeón del mundo en Pencak Silat (arte marcial malaya) le derrotaría el judoca neerlandés llamado Remco Pardoel. Sufriría una sumisión ejecutado con su propio kimono, una práctica extendida por aquel entonces. Antes de que la reglamentación puliera las prácticas contempladas como broza.
Para encontrar al segundo peleador nacional hay que dar un salto cronológico hasta noviembre de 2015. Ya con Dana White a los mandos de una compañía en plena explosión financiera y mediática, Enrique Marín Picón 'Wasabi' comparecería en dos peleas. Este sevillano, especializado en Jiu-Jitsu, kickboxing y grappling, se topó con el mexicano Erick Montaño en Monterrey (cayó por decisión dividida) y con el estadounidense Sage Northcutt, en Las Vegas (perdió por decisión unánime). Sin embargo, el andaluz no se despediría del todo.
Y es que 'Wasabi' formó parte del equipo y la delegación que acompañó al tercer español que batalla en la UFC: Joel Álvarez. Este asturiano de 27 años, apodado 'El Fenómeno', debutó en el octágono con derrota (decisión dividida, frente al ruso Damir Ismagulov) pero hizo historia al firmar las dos primeras victorias españolas en la multinacional de las artes marciales mixtas (MMA, por sus siglas en inglés). Cuatro meses después de haber caído se rehízo y en junio de 2019 ganó al italiano Danilo Belluardo, en Estocolmo (con KO técnico por codazos). Esa muesca certificó su billete a la Fight Island de Abu Dabi.
Ahí, en el pedazo de isla que White alquiló para escapar del coronavirus y mantener a flote los mareantes ingresos, España ha florecido. Álvarez abrió la espita con su segundo triunfo dentro de la compañía de MMA más elitista. Compareció en julio de 2020 para aplicar una guillotina al irlandés Joe Duffy y colocar su récord con un prometedor 17-2, dentro del peso ligero. Y en estos días se ha hecho público que 'El Fenómeno' gijonés va a volver a la jaula, también de los Emiratos Árabes, en el aclamado UFC 254 que enfrentará a Khabib Nurmagomedov y Justin Goethe. Sin duda, los que le pagan quieren verle a menudo.
El cuarto español, y el segundo en ganar, es Juan Espino. 'El Guapo', peso pesado canario, ha tenido que esperar casi dos años para estrenarse en el octágono. Después de haber ganado el The Ultimate Fighter: Heavy Hitters Finale y granjearse un contrato profesional en noviembre de 2019, una indigesta lesión y el impacto del Covid-19 retrasaron su debut al pasado 26 de septiembre. Y en la Fight Island dibujó un impoluto estrangulamiento al estadounidense Jeff Hughes, sometiéndole. A sus 40 años, con 10-1 como tarjeta, espera la llamada.
Finalmente, el viaje concluye en la madrugada de este domingo. Ilia Topuria se convirtió en esta fecha en el quinto español que compite en la UFC. Nacido en Alemania y de padres georgianos, cuenta con la nacionalidad española y representa a esta nación, pues vive y entrena desde los 15 años en Alicante. Ahora que tiene 23 le llegó la oportunidad de subirse al tren de Dana White. Pero no fue sencillo: hubo de saltar al desafío con muy poco margen de maniobra. Seung Woo Choi se cayó de la pelea contra el marroquí Youssef Zalal y ahí es cuando le llegó la llama más importante de las MMA. Tenía billetes para volar con su equipo a Estados Unidos el 10 de octubre, pero ocho días antes le abrieron la puerta de Abu Dabi. Y aceptó con todo. Arriesgando por el cambio horario, el corte de peso y la escueta preparación para pelear ante un rival que aspiraba a ser novato del año.
No obstante, Zalal venía de ganar el 8 de agosto y otras os veces en esta temporada. Siempre por decisión dividida. Su ritmo es eléctrico, con lo que Topuria sabía que iba a tener que obligar al africano a combatir bajo sus condiciones: el suelo. Y así lo hizo. En el primer round demostró que su confianza en la previa estaba justificada. "No me ha cambiado nada la llamada porque el trabajo estaba hecho, me he pasado el verano entrenando", comentaba. En los cinco minutos iniciales rozó la victoria con tres intentos de sumisión. Estaba ofreciendo una exhibición sin remate.
La inercia se mantuvo en el segundo asalto, con otras dos probaturas de sumisión y amontonando derribos. Este especialista en la lucha grecorromana no dejó al marroquí ninguna opción de pelear de pie e intercambiar golpes. Además, le cansó, obligado a defender y a escurrirse de la presión del español casi desde el primer pestañeo. Y en el tercer round Ilia se limitó a contemporizar con astucia y a dejar correr el crono. Los jueces le dieron el triunfo por decisión unánime. Y le abrieron un horizonte sin techo dentro de la UFC. Tiene 23 años y está imbatido dentro del peso pluma (9-0). No competía desde el 15 de noviembre de 2019 y le convocaron sin espacio para especificar su preparación al rival de turno. Y, aún así, supo imponer su estilo y ganar. Topuria ha aterrizado de pie.