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ROLAND GARROS

La emoción de Nadal al escuchar el himno de España: "Me costó mucho volver"

La emoción de Nadal al escuchar el himno de España: 'Me costó mucho volver'
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domingo 11 de octubre de 2020, 20:29h
Actualizado el: 10/12/2020 09:44h
El ganador de trece ediciones de Roland Garros en 15 años ha reflexionado sobre su gesta.

Rafael Nadal consiguió este domingo escribir otra página dorada de su ilustre currículum y para el deporte español. Su decimotercer entorchado en Roland Garros, que vino provocado por la victoria ante Novak Djokovic -en la rivalidad más importante que jamás ha conocido el tenis-, le ha colocado a la altura del histórico registro de 20 Grand Slams que posee Roger Federer. Pero todo ello ha supuesto, también, el alivió para un ser humano que ha sufrido de lo lindo por el impacto del coronavirus en España.

Toda vez que concluyó la entrega de trofeos, el balear compareció ante los medios de comunicación para compartir sus emociones y reflexiones. Y comenzó analizando su rendimiento de este modo: "De todos los Roland Garros que he jugado, este tenía las condiciones más complicadas para mí. Mi cuerpo responde mal al frío y está ya algo desgastado. Pero mi actitud ha sido casi perfecta, desde el primer entrenamiento, sin un mal gesto ni una mala cara, siempre buscando opciones de ganar. Y no me he fallado a mí mismo".

Había neutralizado al número uno del ránking de la ATP por un elocuente 6-0, 6-2 y 7-5. Y, a la vez, superó todos los problemas que Carlos Moyá, su entrenador, había confesado en la previa al campeonato parisino. El preparador señaló que dentro de los seis meses que el zurdo legendario paró -desde el 1 de marzo, en que ganó en torneo de Acapulco, hasta debutar en el Masters 1.000 de Roma- el trabajo se centró en el aspecto mental. Porque su pupilo estaba tocado ante la crueldad de la pandemia global.

Por ello se le escaparon las lágrimas cuando sonó el himno español, mientras sostenía su decimotercera Copa de los Mosqueteros. Esta es la reflexión del protagonista al respecto: "La mayoría de gente me ve con el trofeo arriba y piensa 'ha vuelto a ganar'. Pero mi día a día es más complicado que todo eso. Yo sé de dónde vengo, sé que tras el parón ha habido meses muy complicados, cosas que nadie sabe, a nivel físico".

"Me costó mucho volver a entrenar a nivel adecuado. Han sido muchos meses de trabajo sin recompensa. Ahora que la tengo, es normal que me emocione", reconoció antes de confirmar que "además, todo el mundo sabe lo que significa para mí ganar Roland Garros. Es el torneo más importante del año para mí. Tras tanto esfuerzo, es difícil no emocionarse".

Nadal, que sólo ha perdido dos partidos en toda su trayectoria en la tierra batida francesa (un viaje que empezó en 2005), afirmó que no tiene ningún problema en llamar a este título el 13º, pues no es supersticioso. Los gestos que repite de forma automática en la pista corresponden a "una rutina de concentración", defendió. Y alegó que la final ante el serbio estuvo "igualada" a pesar del marcador y la estadística.

Destacó que 'Nole' había dispuesto de muchas oportunidades en todos los sets, pero, eso sí, corroboró su superioridad durante los dos primeros sets. "He hecho demasiadas cosas bien y le he empujado a cometer errores. Yo he hecho todo perfecto. Hoy es más mérito mío que demérito suyo. He hecho una de las mejores finales que he jugado en Roland Garros", manifestó.

"Mi nivel ha ido mejorando durante el torneo y mis sensaciones en semifinal fueron todavía mejores. En mis últimos entrenamientos mi nivel de confianza estaba al máximo, pero sin confiarme contra un rival como Djokovic. He jugado un nivel de tenis increíble. Es imposible tener ese marcador contra Novak sin ese nivel. Estoy orgulloso de haber dado mi máximo nivel, dadas las circunstancias en las que se ha jugado este Roland Garros", recalcó. El plan de empezar el torneo con una preparación corta para ir de menos a más salió a la perfección.

Por último, preguntado por el récord de Grand Slam conseguidos que ya comparte con Federer, el manacorí repitió que no es su objetivo en el día a día. "Pero no pienso en ello todo el rato, no puedo ser infeliz porque mi vecino tenga un barco más grande que el mío. Soy fan de la historia del deporte en general y significa mucho compartir con Roger esa cifra de 20 grandes. Pero los dos seguimos jugando y hay que esperar a ver qué pasa", concluyó. Ahora toca disfrutar, al fin, tras una tormenta mental que le llevó a pensarse eludir la cita parisina después de apearse del US Open -por la amenaza del Covid-19-.

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