conflicto en Georgia
¿Por qué Rusia reconoce a Osetia del sur y no a Kosovo?
martes 26 de agosto de 2008, 18:14h
Rusia parece haberse tomado la revancha sobre el apoyo de la UE y EE.UU. a la independencia de Kosovo. Si en un primer momento se mostró en contra, de forma muy tajante, sobre la independencia de regiones de Europa, ahora, parece haber cambiado su opinión sobre este polémico tema y ha decidido apoyar la independencia de las regiones georgianas de Osetia del Sur y de Abjasia.
Con este planteamiento, Rusia vuelve a demostrar que sus objetivos siguen siendo muy dispares de los de los países más occidentales y que su eterna lucha con EE.UU. sigue muy presente tras la Guerra Fría.
Rusia no dudó en abrir un nuevo frente de disensión con Occidente para defender a capa y espada la integridad territorial de Serbia y oponerse a la independencia unilateral de Kosovo. El presidente ruso, Vladímir Putin, reafirmó a finales de enero en el Kremlin a su homólogo serbio, Boris Tadic, la "categórica" oposición rusa a la secesión de esa región de mayoría albanesa.
"El reconocimiento de la independencia de Kosovo sería ilegal e inmoral", aseguró Putin, que advirtió que el reconocimiento del nuevo estado traerá consigo el retorno de la inestabilidad a los Balcanes. Putin insistió en la vigencia de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU, que reconoce a Kosovo como parte integrante de Serbia y también contempla el retorno de la minoría serbia a sus hogares.
"Nos dicen que Kosovo es un caso especial. Es todo mentira, no es ningún caso especial y todos lo entienden perfectamente", señaló. Rusia ha declarado que nunca reconocerá la independencia kosovar sin el beneplácito de Belgrado, lo que acentuará su actual enfrentamiento con Occidente en temas de seguridad y solución de conflictos.
De hecho, el Kremlin siempre se ha pronunciado en contra de la autodeterminación de Kosovo, incluso en tiempos de Borís Yeltsin a finales del siglo XX, cuando el Kremlin aún no se había recuperado de la caída de la URSS. Yeltsin calificó el bombardeo de Serbia en 1999 de "retorno a la Edad de Piedra" y desde entonces la postura oficial rusa no ha hecho más que endurecerse.
Una vez recuperada la autoestima por el renacimiento económico, Moscú se presentó ahora como el abanderado del Derecho Internacional, la inviolabilidad de las fronteras de los estados y la lucha contra los separatismos. En opinión de Moscú, Occidente defiende esos principios en unas regiones y los ignora completamente en otras, dependiendo de sus intereses políticos y económicos.
Rusia declaró que la independencia de Kosovo abrirá la "caja de Pandora" de las aspiraciones independentistas de muchas otras regiones, tanto en el patio trasero de Rusia (Abjasia, Osetia del Sur, Nagorno Karabaj y Cisdniéster), como en España, Francia o Italia. "Es la primera vez que se aborda la salida de una región del seno de un Estado soberano. Kosovo será un precedente para casi 200 regiones y estados del mundo", advirtió Serguéi Lavrov, ministro ruso de Exteriores.
Rusia y Serbia llegaron hablar incluso de una "hoja de ruta" alternativa a las iniciativas occidentales y coincidieron a la hora de proponer a Kosovo una autonomía especial similar a la que existe en Hong Kong. Llegado el momento, Rusia enarboló su derecho al veto en el Consejo de Seguridad de la ONU para frustrar los planes de Estados Unidos y las cancillerías europeas de debatir el plan Ahtisaari de independencia tutelada para Kosovo.
En señal de agradecimiento por su apoyo incondicional en Kosovo, Tadic aceptó sellar con Putin una alianza energética válida por 30 años, que refuerza las posiciones rusas en los Balcanes. La Iglesia Ortodoxa y muchos políticos rusos consideran a los serbios sus "hermanos eslavos", por lo que la percepción social de la independencia de la musulmana Kosovo es muy negativa.
Apoyo de EEUU y la UE a Kosovo
Sin el incondicional apoyo norteamericano, y el consiguiente respaldo europeo, la independencia no hubiera llegado a producirse. Algunos analistas aseguraron que el interés de EEUU en la desmembración de Serbia se centra en desestabilizar el patio trasero de Europa y perjudicar a uno de los principales aliados de Rusia.
Sin embargo, ante la independencia de OSetia del sur y de Abjasia de Georgia EE. UU. ha reaccionado de forma diferente. Estados Unidos advirtió a Rusia contra el reconocimiento de la independencia de estas regiones separatistas.
Daniel Fried, secretario de Estado adjunto norteamericano, consideró que el reconocimiento ruso de la condición de estado de esos dos territorios acarreará "muchos problemas" para la propia Rusia. "EEUU defiende la integridad territorial de Georgia y aboga por la solución pacífica de los conflictos abjaso y suroseta dentro de las fronteras georgianas internacionalmente reconocidas", dijo.
Tanto Abjasia como Osetia del Sur, que rompieron lazos con Georgia tras sendas guerras civiles, se dirigieron a principios de marzo a Rusia y al resto de la comunidad internacional (ONU, Unión Europea y OSCE) para que reconozcan su independencia. Seguidamente, Moscú restableció las relaciones estatales comerciales con Abjasia, decisión que Georgia interpretó como un "estímulo al separatismo" tanto abjaso como suroseta.
Moratinos lamenta la decisión rusa
El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, lamentó hoy la decisión de Rusia de reconocer la independencia de Osetia del Sur y Abjasia y pidió que se respete la integridad territorial de Georgia.
Moratinos, en un comunicado, se refirió al anuncio del presidente ruso, Dmitri Medvédev, de que su país reconoce la independencia de las dos regiones separatistas georgianas.
En una intervención televisiva, el jefe del Kremlin informó hoy de que ha firmado los decretos sobre el reconocimiento por Rusia de la independencia de ambas regiones georgianas e instó a otros Estados a seguir su ejemplo y hacer lo mismo.
El responsable español de Exteriores reiteró la necesidad de respetar "plenamente los principios del derecho internacional, en particular el de la integridad territorial de los estados, en este caso, de Georgia". Una postura que, según Moratinos, es "absolutamente coherente con la que siempre ha mantenido España".
Para el Gobierno español, es "urgente" el cumplimiento del acuerdo firmado entre las partes gracias a la mediación de la presidencia de la Unión Europea (UE), por lo que la decisión de Rusia es "inaceptable" y "no contribuye a crear las condiciones necesarias para la solución del conflicto".
Esta cuestión será tratada al máximo nivel en el Consejo Extraordinario de la UE, que tendrá lugar el próximo día 1 de septiembre en Bruselas.