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PARTIDO 6

NBA Finals. LeBron James cumple: anillo para Lakers y tributo a Kobe | 4-2

NBA Finals. LeBron James cumple: anillo para Lakers y tributo a Kobe | 4-2
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(Foto: Twitter: @NBA)
lunes 12 de octubre de 2020, 04:01h
La actuación de la estrella de Ohio, el brillo e intimidación de Anthony Davis, la defensa angelina y las lesiones de Dragic y Adebayo se mezclaron para desembocar en el 17º título de la dinastía californiana.

Cuando LeBron James decidió fichar por Los Angeles Lakers, Kobe Bryant le acogió con todo su mimo y respeto. Sabía que la llegada del cuatro veces MVP de la NBA bien podría constituir el renacer de una franquicia desterrada del éxito. "Bienvenido, hermano. Bienvenido a la familia", le envió vía WhatsApp al astro nacido en Akron. Pasaron los meses, y una lesión complicada, hasta que el icono del deporte angelino falleciera en un accidente de helicóptero, el pasado 26 de enero. Dos días después, 'King' James se despidió de él con este mensaje: "Te prometo que continuaré con tu legado". Pues bien, lo ha logrado.

Este 2020 ha gozado de una dimensión particular para la dinastía californiana y para su masa de aficionados. Amén del terrible deceso de la 'Mamba Negra', se cumplían 10 años desde que no saborean el paroxismo inherente al anillo de campeón. Una década de ausencia, incluso, de las Finales de la Conferencia Oeste. Por todo ello, Lebron se ha mantenido concentrado y discreto durante el confinamiento en la burbuja de Disney. Por eso no festejó el acceso a las Finales contra los Heat. Por ello, con 2-0 a favor y pie y medio en el título, se mensajeó con sus compañeros, a las tres de la madrugada, para reclamar implicación y nada de relajación.

Y este lunes llegó a la orilla al fin. James y sus Lakers sentenciaron con un 4-2 indiscutible la contienda contra Miami. La delegación de púrpura y oro volvió a la tierra prometida tras amortizar la imperial influencia de Anthony Davis -que no tuvo defensa consistente que le neutralizara en la pizarra del equipo de Florida-, el mayor descanso acumulado durante las rondas previas (solventadas por un doble 4-1), el renacer desde el banquillo de Rajon Rondo y las lesiones de Goran Dragic y Bam Adebayo, que uniformaron como utópico el gallardo esfuerzo dirigido por el sobresaliente entrenador Erik Spoelstra y el guerrero llamado Jimmy Butler (para el recuerdo sus 40 puntos, 11 rebotes y 13 asistencias del tercer partido).

La intensidad física, protección del rebote y la efectividad defensiva de los Lakers se subrayaron como los parámetros decisivos. Sólo cuando los tres epígrafes desplomaron su ratio natural se refrescó la ilusión de los Heat y el interés real de unas Finales muy marcadas por los infortunios. Cuando la paleta de Frank Vogel se cumplió, la superioridad anatómica y técnica de los angelinos no obtuvo más enmienda que el orgulloso posicionamiento rebelde de los aspirantes. Parecería que se habían vaciado en el cruce ante los Celtics (por el trono del Este) y que en esa altura se secó su tino.

Elementos como el triplista Duncan Robinson (que despertó a partir del quinto duelo, en el que embocó siete triples) y el rebelde novato Tyler Herro sufrieron la doma del pegajoso cierre californiano. Asimismo, Andre Iguodala y Jae Crowder, más experimentados, sucumbieron en sus tareas de achique. Y ni la salida del ostracismo del debutante Kendrick Nunn y el amanecer de Kelly Olynik rellenarían de contenido a un desempeño inferior al exigido. Encajaron más de 110 puntos tres veces y no superaron la barrera de los 100 anotados en otras tres oportunidades. Ya con 3-1 en contra la inercia allanó la reconquista de la NBA para los favoritos.

Su 17º anillo sería sentenciado este sábado (106-93). Estaba avisado el escuadrón de Los Ángeles de lo resbaladizo de su complacencia: cayeron siempre que aflojaron su mentalización en el achique. Por ello Vogel sentó al fin a Dwight Howard -pieza para enfangar, muy alejado de la cima de su juego- para apostar por Alex Caruso de inicio. La defensa de perímetro del base mezcló bien con la influencia del sorprendente Kentavious Caldwell-Pope (17 puntos) a lo largo de los playoffs, más aún al regresar Dragic -sin ritmo- en esta madrugada. Con todo, Davis (19 puntos, 15 rebotes y 2 tapones) mandaría ante un muy apocado Adebayo.

También se notaron el oficio y la clase de Rondo (19 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias y 8 de 11 en tiros) en esta instancia clave. Se remangaron los californianos, con rigor y seriedad, cosechando ventajas de dobles dígitos en la primera mitad del combate postrero. Disfrutando de su modelo de rebote o robo y contraataque. La red eléctrica de manos resucitó tras la siesta del viernes y se nublaría el horizonte de los floridenses. Con LeBron jugando con inteligencia -marcando territorio, distribuyendo y anotando, en un ejercicio progresivo- ante un Butler agotado (12 puntos, 7 rebotes y 8 asistencias). Y Crowder sostuvo a su trinchera, disimulando el vacío de un apagado Herro y su calamitoso pívot. Eso sí, no frenaría la evidencia y la aplicación de la tensión competitiva otorgó a los angelinos una comodidad sensacional. De hecho, el entretiempo sobrevino con un descriptivo 64-36. La segunda distancia más amplia al descanso en la historia de las Finales.

Se desató el rodillo anatómico de Lakers, su adn característico que de no haber titubeado podría haber firmado un barrido en las series por la gloria. No sólo eso, pues descentraron a sus contrincantes. Miami yacía en vestuarios con 5 de 12 en tiros libres, 34,2% en tiros de campo, 10 pérdidas, 29-18 en rebotes y 16 puntos anotados en el segundo parcial. Se descubrieron contra las cuerdas, víctimas de la pronosticada inferioridad física que además contaminó el acierto de Robinson. Todos los peones dispuestos por Vogel estaban capacitados para tapar cualquier posición ajena y esa certeza, que se tornó explícita en cuatro de los seis capítulos de esta eliminatoria, desequilibraba, de partida, el choque. Únicamente se podían reprochar, en este tramo, su agujero en el lanzamiento exterior (5 de 17).

Spoelstra habría de exprimir su sabiduría para que la consabida épica de sus subordinados les acercara a la utopía. Sin embargo, no viraría la inercia y con celeridad se superó el colchón de 30 puntos. El lenguaje corporal de los Heat, y su velocidad de reacción, les delataba. No mutaría el guión más allá del inocuo intercambio de canastas coherente con la bajada de revoluciones. Ahí maquillarían sus números algunos -Adebayo, sobre todo- y 'La Ceja' y LeBron (28 puntos, 14 rebotes, 10 asistencias y un robo) rubricaron su gobierno del desenlace de esta espinosa temporada de baloncesto. 'King' James, MVP de las Finales con 35 años, terminó el trabajo: encumbró a sus colegas, reconquistó el Olimpo para la franquicia dinástica -que empata con Boston como las más laureadas- y compartió su cuarto anillo con el 'sexto' de Kobe.

LeBron (promedio de 29,8 puntos, 11,8 rebotes y 8,5 asistencias en las Finales) atendió a los medios en un paréntesis del festejo. "Significa mucho hacer esto en esta franquicia. Le dije a Jeanie (Buss, dueña y presidenta de Lakers), cuando llegué aquí, que iba a colocar a esta franquicia en el lugar al que pertenece. Su padre (Jim Buss, ganador de 10 anillos desde los despachos con Magic Johnson, Abdu-Jabbar, Bryant, Shaquille O'Neal o Pau Gasol) lideró también a esta franquicia durante muchos años y ella ha tomado el relevo. Para mí, para mis compañeros, entrenadores y miembros del staff ser parte de semejante franquicia es un sentimiento increíble", avanzó.

"Nosotros sólo queríamos ser respetados. Los jugadores, el entrenador Vogel y la organización queriamos ser respetados. Y yo también quiero el mío", proclamó, antes de responder a la eterna cuestión. "No sé si soy el mejor de todos los tiempos o el que más está durando en la élite. Lo que sé es que mantengo mi compromiso con el juego. Pongo mi cuerpo, mi mente y mi alma en una posición de disponibilidad para mis compañeros. Nunca me he perdido un partido de playoff en toda mi carrera y lo mejor que puedes hacer para tus compañeros es estar disponible. Y lo que más me importa es hacer que estén orgullosos mis compañeros, los aficionados y mi familia. Akron, Ohio, lo hicimos de nuevo. Eso es de lo que se trata", sentenció.

Sobre su exitosa asociación con Anthony Davis, el emblema del baloncesto señaló que "es fácil jugar con él. Hemos dado la cara bajo presión, no tenemos ego y queremos lo mejor el uno para el otro, dentro y fuera de la cancha. Y sé como se siente estar siete años deseando tener la oportunidad de ganar. Me pasó en Cleveland. Y saber que necesitas ayuda y motivación. Ahí es cuando fui a Miami y encontré la motivación que me daba Dwayne Wade, (Crhis) Bosh y la franquicia. Eso es lo que tratamos de hacer aquí con él, empujarle para que muestre lo bueno que es y lograr que sea mejor jugador de baloncesto. Ponerle en esta situación especial significa mucho para mi. Y que él confíe en mi, significa incluso más", analizó.

Por último, hizo un hueco para hablar del contexto social en el comenzó la burbuja en la nación norteamericana y cómo han desarrollado una labor al respecto. "Es increíble el esfuerzo que ha hecho Adam (Silver, el comisionado de la liga), la NBA, la NBPA (sindicato de jugadores) y nosotros, usando nuestras voces y estando unidos. Todos tenemos aquí una voz sobre lo que está pasando en Estados Unidos y queremos ver mejores días, pero mientras vivamos vamos a seguir empujando para lograr justicia social, la concienciación de votar, luchar contra la brutalidad policial y contra todo aquello opuesto al amor. Si todos seguimos empujando veremos un país mejor para vivir", zanjó.

Anthony Davis (25 puntos por partido, 10,6 rebotes y 4,8 asistencias y 2,25 tapones) también compartió sus sensaciones. "No puedo ni poner en palabras lo que siento. Han sido doce meses con estos compañeros, pasando momentos duros, discutiendo y ahora estamos aquí y somos campeones de la NBA. Es un sentimiento irreal. Estoy tan feliz como cualquiera de ellos", comenzó.

"Sobre las Finales he aprendido que son duras, duras desde lo físico, que hay que poner mucho trabajo sobre la mesa. Pero estos tíos me ha motivado cada día, especialmente LeBron y Rondo. Ellos siempre han estado encima de mi sobre ser excelente, ser mejor y que corregir cada error es mi trabajo", reconoció, antes de hacer referencia a Bryant, estrela que le tomó bajo su tutela en el el ámbito de la selección nacional.

'La Ceja' no dudó en abrirse. "No hemos defaudado a Kobe. Desde que sucedió la tragedia todos nos comprometidos a lograr ganar por él y no le hemos defraudado. Habría sido genial lograrlo en el partido anterior, cuando llevábamos su camiseta, pero esa derrota nos hizo incluso más poderosos y agresivos en ambos lados de la cancha. Para cerrar en anillo esta noche. Sé que él no ha estado observando y que está orgulloso, tanto como Vanessa -la vieda de Bryant- y la franquicia. Él era un hermano mayor para todos nosotros y se lo dedicamos", finalizó. Antes de abandonarse al tradicional baño de champán.

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