Exceltur estima en 106.159 millones de euros las pérdidas para el sector en 2020, con 750.000 empleos en riesgo.
El sector turístico español, el más importante para la economía nacional con un 14,6% de aportación al PIB, cerrará 2020 con una caída de 106.159 millones de euros y 700.000 empleos en riesgo; lo que supone un descenso del 69,6 % respecto al ejercicio anterior y un retroceso a niveles de 1995, según la Alianza para la excelencia turística, Exceltur.
Solo durante el verano se ha producido un desplome histórico de 39.903 millones de euros menos de actividad turística en España durante los meses de julio, agosto y septiembre de 2020, respecto a los mismos meses de 2019 (una caída del -69,2%), debido a las crecientes restricciones a la movilidad, cuarentenas, cierre de fronteras, pérdida de confianza y el deterioro económico.
El empleo turístico sigue siendo el más dañado y el de más lenta recuperación, con 595.000 trabajos afectados por la pandemia hasta septiembre. Ello es debido a la reducción de afiliados a la seguridad social (281.000 menos que en 2019) y al alto número de profesionales del sector que siguen en ERTE: 315.000: un 42% del total. La suma de ambos supone una descenso del 28,5% en comparación con septiembre de 2019, muy por encima del resto de la economía española, cifrada en el 6%.
A la inexistente demanda extranjera durante la época estival (con caídas superiores al 80% en número de noches y gasto) se ha añadido una mermada demanda nacional, un 30% por debajo de la de 2019. Según Exceltur, ello se ha debido a las cautelas a la hora de viajar por miedo al contagio y el predominio de productos de escaso impacto en la industria: desplazamientos de proximidad, coche particular, uso de viviendas propias o de familiares y amigos, y un escaso consumo en propuestas de ocio.
Situación límite
Para Exceltur, el cuarto trimestre anticipa una situación límite, ante los nuevos rebrotes de la pandemia, con caídas de ventas estimadas hasta en un 77,6%, 16 puntos de caída adicional a la esperada a mediados del mes de agosto. El deterioro de las expectativas se extiende por todas las empresas y subsectores. Las previsiones en el descenso de ventas para el cuarto trimestre se elevan a más del 82% en el caso de las agencias de viajes y hoteles, al -72,5% en las de transporte, el -70,5% en el ocio y el -60,1% en alquiler de vehículos.
Por ello, tal y como ya hizo hace un mes, la asociación turística revisa a la baja la estimación del PIB turístico español al cierre de 2020, con una caída del -69,6% lo que supone un descenso de actividad de 106.159 millones de euros respecto de 2019; es decir un 67% del total de caída del PIB, que estima el Banco de España para el conjunto de la economía española en 2020.
La peor parte de actividad turística para el conjunto de 2020 se concentra en Baleares (-82,6%), Cataluña (-74,8%), la Comunidad de Madrid (-72,0%), la Comunidad Valenciana (-67,2%), Andalucía (-66,2%), Canarias (-65,8%). De confirmarse esta estimación, los 46.431 millones finales de euros de actividad directa + indirecta (PIB turístico) en 2020 se situarían en los mismos niveles que el año 1995. Es decir, un retroceso de 25 años en la historia del sector turístico español.
Exceltur señala que esta realidad supone un problema, que trasciende a la realidad turística y que afecta a elementos estructurales del sistema económico español en los que el turismo juega un papel clave por sus efectos arrastre como: las ventas de empresas proveedoras, el desempleo en colectivos con los mayores problemas de inserción, que el turismo ha mitigado creando más trabajos en los últimos años, la caída de los ingresos fiscales (-7.667 millones solo en 2020), la cobertura del servicio de la
deuda externa o la cohesión territorial.
Las expectativas empresariales de recuperación de la actividad turística a niveles “Pre Pandemia “hoy se han atrasado. De estimarse en junio de 2020, por un 51,2% de empresarios, que a mitad de 2021 se iniciaría la recuperación, hoy son solo un
10,2 % los empresarios que atisban una recuperación en el 2021, un 46,1% la ven en 2022 y un 43,7% en años posteriores. De hecho, esa larga duración antes de visualizarse la recuperación de los niveles de actividad turística “pre pandemia” y las nuevas y crecientes caídas de actividad turística que aún se prevén a corto, anticipan el inicio de un proceso de destrucción masiva de empleo, que puede afectar a los 750.000 empleos turísticos que calculamos estarán en juego a fines del año 2020.
Plan de rescate turístico
Las dramáticas perspectivas para el cuarto trimestre de 2020 y la muy reducida visibilidad para el primer semestre de 2021 exigen de la mayor urgencia, concreción de medidas y sobre todo, dotación presupuestaria para ayudas directas, como en otros países, para salvaguardar la existencia del mayor número de empresas y negocios viables del sector turístico español.
La actual situación del sector y su supervivencia a corto requiere de nuevas medidas distintas a las vigentes y no se resolverá con iniciativas parche de baja dotación e impacto, o generando expectativas prometedoras que no dependen al 100% de España,
sobre todo en comparación con las potentes ayudas de salvamento a fondo perdido, adoptados por múltiples países de la UE donde el turismo tiene menos peso.
Para Exceltur es urgente diseñar e implementar con rapidez sin más dilación de un Gran Plan de Rescate y consolidación competitiva de las empresas turísticas viables, que a su vez facilite la salida gradual de las no viables. Un plan que debe contemplar medidas realmente específicas y ayudas directas para el sector, frente a las generales para toda la economía, que ha impulsado hasta el momento el Gobierno, y de las que el turismo se ha favorecido básicamente en la parte alícuota, según
su peso en el PIB.
Entre otras, aparte de controlar prioritariamente la extensión del virus para potenciar el clima de confianza en España, Exceltur reclama generar demanda externa cuando la pandemia lo permita, vía la negociación diplomática bilateral que garantice sin vuelta atrás, corredores regionales con países emisores vía test en origen, o a la llegada y salida de nuestros nodos de transporte clave.
En paralelo y para asegurar el mayor escudo de liquidez que evite cierres y/o inminentes suspensiones de pagos, aparte de reformas de la Ley Concursal, y alargamiento de los Erte,s hasta idealmente, fines de 2021, se precisan otras medidas sustitutivas
de los préstamos ICO, para resolver carencias de ingresos, aunque aquellos en cualquier caso, debieran pasar a tener periodos de carencia y amortización más largos.
En síntesis, ayudas directas para asegurar liquidez y viabilidad empresarial e impulsar la generación de mejores márgenes e ingresos vía estímulos de demanda, como bonos de viaje para la interna y reducción de costes, vía bajadas de impuestos y tasas, viendo que parte de los recursos precisos, pudieran venir de algún programa de ayudas UE.