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CERTERO Y ESPLÉNDIDO PABLO CASADO

jueves 22 de octubre de 2020, 13:34h
Con un discurso literariamente muy bien escrito y excelentemente dicho, robustecido además...

Con un discurso literariamente muy bien escrito y excelentemente dicho, robustecido además por la expresión corporal, el ademán exacto y la adecuada vocalización, Pablo Casado instaló al Partido Popular en la España de 1978, la de la concordia y la conciliación, la del abrazo entre Fraga y Pasionaria, entre Suárez y Carrillo. Abominó Pablo Casado de los extremismos a izquierda y a derecha, desenmascaró a Pedro Sánchez y colocó a Santiago Abascal ante el hecho objetivo de que su partido resta escaños a las posibilidades electorales del centro derecha, porque la ley D’Hondt es implacable y en las últimas elecciones generales Pablo Casado necesitó un 25 por ciento de votos más para conseguir cada diputado sobre las cifras de Mariano Rajoy en el año 2011.

Santiago Abascal, en todo caso, ha conseguido su propósito: robustecerse personalmente. Sabía que no podía ganar la moción de censura, pero con más de 50 diputados tenía la opción de convocar un par de días parlamentarios en torno a su persona, engrandecida por los focos de la televisión y los titulares de prensa.

Sus medidas intervenciones estaban dirigidas a los 4.000.000 de personas que votaron a Vox hace un año. Y, como Pablo Casado se temía, Santiago Abascal ha salido derrotado políticamente pero personalmente robustecido, a pesar del discurso demoledor que le dirigió el presidente del Partido Popular.

Pedro Sánchez, con la boca chica, atacó al líder de Vox. Sabe, sin embargo, que la división de la derecha le ha convertido en presidente del Gobierno y le seguirá favoreciendo porque la ley D’Hondt, así hay que repetirlo, es implacable. El gran error político de Mariano Rajoy, con sus disparates en Cataluña, propició el robustecimiento inicial de Ciudadanos y el lanzamiento de Vox. Una parte abrumadora de la ciudadanía española considera como cuestión fundamental mantener la unidad de España y rechaza la tibieza y las medias tintas cuando acosan los secesionistas.

Pablo Iglesias demostró una vez más que es el mejor orador parlamentario, como en su día lo fue Duran Lleida. Desde su punto de vista, que no es el mío, estuvo certero, respaldado por su equipaje cultural. Hay que reconocerlo así si no se quiere perder la objetividad. Estuvo directo, razonador, fácil de palabra y de expresión. A pesar de los retrocesos de Podemos en las encuestas y del lamentable linchamiento público al que le están sometiendo, la izquierda ha encontrado en Pablo Iglesias el líder capaz que necesitaba.

Y, de nuevo, conviene recordar que la moción de censura ha significado la consolidación de Pablo Casado como gran líder del Partido Popular; y también el robustecimiento personal, que no político, de Santiago Abascal, que es lo que pretendía el líder de Vox.