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MMA

UFC Fight Night. La leyenda Anderson Silva se asoma a la jubilación entre lágrimas

UFC Fight Night. La leyenda Anderson Silva se asoma a la jubilación entre lágrimas
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(Foto: Instagram: @spiderandersonsilva)
domingo 01 de noviembre de 2020, 04:57h
Actualizado el: 01 de noviembre de 2020, 07:11h
Perdió con claridad ante Uriah Hall, presa de la pérdida de facultades a sus 45 años. Con la octava derrota en sus últimas nueve peleas.

Cuando los aficionados de las artes marciales mixtas todavía estaban llorando la jubilación precoz de Khabib Nurmagomedov (con 32 años y tras haber rendido en el máximo de su potencial), la UFC preparó para este domingo la que puede ser la despedida de otra leyenda, de otro de esos nombres que resuenan en las listas de los mejores de todos los tiempos. Anderson Silva, 'La Araña', se mediría contra Uriah Hall en las instalaciones del APEX en Las Vegas, Nevada.

Se trata de un brasileño irrepetible en lo que a creatividad y jerarquía se refiere. Su amalgama de récords y de actuaciones para la videoteca dan para muchos párrafos. Bastará para esbozar una imagen reducida de su dimensión explicar que entre 2006 y 2013 nadie pudo arrebatarle el cinturón de campeón del peso medio. Defendió con éxito ese cetro 10 veces, algo nunca visto en ese entonces. Y encadenó 16 victorias seguidas. Una barbaridad que sería salpicada con trucos, nócauts, rodillazos y sumisiones sencillamente para guardar en la retina. Contra contrincantes de altura.

Tras triunfar en Japón, decidió dar el salto a Estados Unidos. Se enroló en la UFC, una compañía que no era ni el cuarta parte del transatlántico en el que se ha convertido. Pero sus codazos, llaves y patadas contribuyeron muy y mucho al crecimiento exponencial de la empresa que preside Dana White. Así que el peleador patrocinado por Nike, que convertía en un acontecimiento cada vez que entraba en el octágono, pasó a ser uno de los astros protegidos por el empresario. Y sus exhibiciones le entregaron la razón del todo.

Sólo una horrible lesión (que también figura en la memoria de los aficionados) y la hipertrofia de su ego (que le llevó a vacilar y regalar un KO a Chris Weidman, cuando viajaba en un récord de 34-4, otra imagen icónica) acortaron un gobierno con espectacular naturalidad para alcanzar citas ridículas. Pero lo cierto es que tras esa derrota nunca fue el mismo. Las lesiones le mercaron y se mezclaron con el paso de la edad. Desde ese julio de 2013 ha encadenado seis derrotas -una de ellas por dopaje- y una victoria. Fue cazado por Israel Adesanya en la entrega natural del testigo del peso medio. Con el reinante neozelandés de origen nigeriano homenajeando aquel día a su ídolo brasileño.

Se quemaron las fechas del calendario y llegó 2020. Con tres peleas por delante firmadas en el contrato entre Silva y White. El empresario quiso cuidar el físico del 'La Araña', que tiene ya 45 años, y le reservó un hueco en Las Vegas, para esta UFC Fight Night ante el veterano Uriah Hall (36 años). En lo que la compañía ha vendido como la última pelea, el último baile de Anderson en la jaula. Una suerte de tributo e invitación a la despedida -vistos los resultados negativos que amontona en este lustro-. Así que la atención se ha disparado.

Cierto es que el protagonista, que enamoró a generaciones enteras de luchadores, ha dejado la puerta abierta a seguir con su ilustre carrera fuera de la UFC. Así se lo ha dicho esta misma semana al inquisitivo Ariel Helwani, de la ESPN. "Estoy muy excitado por haber aceptado esta pelea, mi última pelea en la UFC. Estoy muy feliz y excitado", avanzó. Pero el periodista le puso rápido sobre la mesa los matices de esa afirmación. Cuestionado sobre si éste sería el inicio de su jubilación, el luchador aseveró lo siguiente: "Probablemente esta es mi última pelea en la UFC. Probablemente. Pero vamos a ver, tú sabes, porque quizá esta sea mi última pelea y luego algo cambie. Vamos a ver el resultado. Yo estoy muy concentrado ahora mismo en esta pelea y vamos a ver qué pasa en el futuro".

"Sí, por supuesto que he dicho que me gustaría acabar mis dos peleas que me quedan (en el contrato vigente). Pero vamos a ver. Los luchadores pelean, quizá algo cambie, no lo sé. Pero probablemente esta es mi última pelea en UFC", insistió, antes de reconocer que "Dana White no me ha pedido que me retire, pero ya sabes cómo es el juego de dentro en la UFC. Vamos a ver qué pasa. Yo estoy muy feliz y sabes cuánto amo este deporte y a la UFC. Y cuánto le di mi corazón y mi sangre a la UFC. Así que vamos a ver qué ocurre. Yo estoy feliz y excitado. Y el futuro es alocado e increíble. Así que vamos a ver", sentenció.

Por si no hubiera quedado claro, Helwani le repreguntó sobre las aristas de esa despedida. "Absolutamente la puerta está abierta fuera de la UFC. Creo que la situación es muy importante. Creo que los luchadores nunca hablan de ello, pero cuando entras en la UFC y firmas el contrato, tú das el ok a todo en el contrato. Cuando eso ocurre, tú trabajas y das lo mejor que puedes. Yo no tengo nada que hablar con Dana sobre eso. Trabajé y hice mi parte porque soy profesional. Por supuesto, igual no peleo en la UFC y peleó fuera, porque la gente no puede dejarme sin trabajo. Eso no tiene sentido. Si ésta no es mi última pelea en UFC, ok; si lo es, pelearé en otras compañías. Pero, ahora mismo, esta es mi última pelea en la UFC", zanjó. La realidad es que si Silva ganaba con solvencia a Hall podría añadir más muescas a su marciano recorrido en la compañía estadounidense. Si no, habría de hacer las maletas.

Así que se remangó, en el primer evento que la UFC organiza el día de Halloween, para demostrar lo que sabe. Y lo que su cuerpo todavía le permite hacer. Arrancaría contemporizando. En el primer asalto no soltaría más que patadas a las piernas y al cuerpo, y susurraría alguna combinación. Desnudando una mayor lentitud de movimientos que su rival. El jamaicano (15-9) se limitaría a aguantar y a contragolpear, pero su despliegue nació congelado por el respeto.

El segundo round no registraría más que un par de 'jabs' y Silva siguió talando las piernas ajenas. Poco más. Asomaban sus movimientos afamados pero sin la electricidad de antaño. Y el guión se repetiría en el tercero, con el brasileño intentado más, si bien el nivel de actividad no despegaría. Hall, que había sido abroncado por su equipo debido a su timidez, amortizaría un intercambio abierto para embocar un gancho que llevó al carioca al suelo. Pero sin rematarle. Cosa que sí hizo en el inicio del cuarto, dañando la guardia baja del confiado latinoamericano. De nuevo le derrumbó con un golpe a la mandíbula y le finalizó con el 'ground and pound'. KO técnico.

"Cuando la gente me pregunta sobre cuánto yo amo mi deporte, siempre digo una cosa: 'Este deporte es mi corazón, mi aire'. He peleado durante toda mi vida y no se trata de pelear, sino de artes marciales. Para mí, soy un buen artista marcial y cuando entro a la jaula no voy para pelear, entro a demostrar y enseñar algo especial a mis aficionados. No se trata de ganar a mi oponentes sino de mostrar algo especial", había comentado en la previa. Esa aseveración hacía tiempo que no se correspondía con la realidad y este fin de semana no fue una excepción. Sólo las precauciones del jamaicano alargaron la pelea.

Preguntado hace días por su voluntad de seguir combatiendo a su edad, ésta fue su reflexión: "Creo que mucha gente no conoce nada de mi carrera fuera de la UFC. Mucha gente empezó a verme cuando entré a la UFC, pero tengo una larga carrera fuera. He peleado y entrenado durante mi vida entera. Y cuando la gente me dice 'Wow, tú tienes 45 años y estás acabado' y en qué estás pensando'... Yo entreno cada día con los mejores tíos de este deporte. Y cada día, con estos peleadores, notó cómo mi energía sigue dentro de este deporte. Así que yo sólo tomo esta pelea y miraré al futuro. Porque es un momento muy especial para mí, mis aficionados y todo mi equipo".

"Las artes marciales salvaron mi vida. Creo que me dieron todo lo que tengo. Dieron una vida diferente a mis hijos y a mi mujer, porque las artes marciales me dieron la oportunidad y la excusa para superar muchos problemas en mi vida. Dentro y fuera del deporte", le confesó a Helwani antes de relativizar su dimensión en las MMA. "En las artes marciales mixtas no hay un peleador que sea el mejor de la historia. Siempre hay un nuevo aspirante, un nuevo desafío. Respeto a la gente que dice que Jon Jones es el mejor, o que George Saint-Pierre lo es, o que Khabib lo es. Para mí, yo no soy el mejor. Yo sólo intento hacerlo lo mejor que puedo. Yo pongo mis rodillas en el suelo y doy gracias a Dios por lo que me da en cada preciso momento. Nadie es el mejor de la historia, salvo Dios", acreditó. Su legado quedó, definitivamente, escrito.

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