La Vuelta a España escribió este domingo otra de las páginas doradas de su historia. El motivo: se subía al mítico Alto de L'Angliru. Un puerto de Categoría Especial y 12,4 kilómetros al 10 por ciento de pendiente media. Con rampas que se aproximan al 24% de desnivel, un porcentaje sin parangón posible en el universo ciclista. Así que se desataría una batalla cerrada por ver quién iba a adherir su nombre a ese coloso, para dejarlo inscrito en la posteridad del deporte internacional.
Fue Hugh Carthy el que lo logró. El británico de 26 años se impuso a los mejores de la clasificación general, asestando un golpe sobre la mesa que coloca a este corredor formado en el Caja Rural y que milita en el Education First Po Cycling en la tercera plaza del podio. Esto es, que le mete de lleno en la guerra por vestir el maillot rojo en Madrid. Precisamente, los más aventajados en esa carrera dieron la vuelta a las sensaciones del sábado. Richard Carapaz (Ineos) le sacó 10 segundos a Primoz Roglic (Jumbo Visma).
El bloque del jefe de filas esloveno de vaciaría en las subidas postreras, pero su trabajo no bastó para evitar que el ecuatoriano ganara esta velada en el mano a mano. El vigente campeón de la Vuelta mostró debilidad y ni su espectacular gregario Sepp Kuus pudo suturar el bajón padecido en las rampas más exigentes. Eso sí, con una contrarreloj de más de 30 kilómetros por delante todavía, Roglic compartió en meta su optimismo.
El relato de esta esperada duodécima etapa alzó su telón con una numerosa escapada. Hasta 20 corredores se despegaron del pelotón, conformando un grupeto en el que destacaban nombres como Erviti, Luisle Sánchez o el francés Guillaume Martin -rey de la montaña-. El ambicioso galo, empeñado en mantener el maillot de lunares hasta la capital española, facturó los puntos de los dos primeros puertos de la fecha, el Alto del Padrún y el de Santo Emiliano (ambos de Tercera Categoría). Por detrás, el Jumbo tiraba sin ardor, pero controlando la desventaja.
Los aventureros no gozarían más de tres minutos. Y el Movistar Team hizo su apuesta diaria por revertir la inercia pronosticada ya en la subida a La Mozqueta (Primera Categoría, 6,4 km al 8,2%). El escuadrón español comandó el pelotón acelerando las pulsaciones y recortando el colchón de los fugados a un pírrico 1:23 que no les valdría para optar al triunfo. Martin cosechó más puntos para su objetivo y los compañeros de Enric Mas y Alejandro Valverde lanzarían la velocidad en un descenso peligroso.
Restaba todavía la escalada a El Cordal (Primera Categoría, 5,6 kms al 8%). En sus rampas tomaría la estructura navarra un impulso aún mayor, seleccionando al grupo de los favoritos. Erviti se había descolgado de la fuga y esprintó para erosionar al personal. Por delante, Luisle, Cattaneo y Martin intentaban sobrevivir, pero el ritmo del tren telefónico les anularía. En paralelo, el Jumbo con Roglic y el Ineos con Carapaz se tomaban un respiro, eludiendo la responsabilidad de tirar. Hasta que Chris Froome tensó la cuerda, cerca de la cima. El cuatro veces ganador del Tour de Francia volvió a ejercer de gregario y sólo dejó con vida a los más fuertes. Marc Soler pagaría el esfuerzo sabatino y se quedó rezagado.
Faltaba el descenso arriesgado hacia Riosa y la subida al Angliru. Tras algún que otro susto, el pelotón se echó encima de la escapada y fue al abordaje de la afamada montaña. "En este puerto eres tú contra tí mismo", había analizado Froome antes de la salida, y no se equivocaría. Las rampas hacia los 1.560 metros de altitud verían trabajar con empeño al Jumbo. Otra vez con hasta cinco corredores en el momento clave. Y Carapaz aislado. Tocaba retorcerse al compás marcado por el sorprendente Vingegaard y Kuss.
Arribaron a los kilómetros más duros y nadie asomaba. Hasta que Enric Mas lanzó su órdago. El joven líder del Movistar aceleró a 3,6 de meta, en plena cuesta al 18% de desnivel. Roglic contemporizaría, y con él Carapaz y Dan Martin. Se despegó el español unos metros que en esos desniveles parecen irrecuperables. Y llegó la icónica Cueña les Cabres (23,5 % de desnivel). Allí, donde efectivamente no hay ayuda de compañeros que valga, Carthy y Vlasov (Astana) se movieron buscando la etapa. Carapaz les siguió. Roglic no pudo.
Con el cuerpo llevado a sus límites, atraparon a Mas y se juntó un cuartero que Carthy deshizo al descerrajar un trueno impresionante. El británico prendió a 1,1 kilómetros del alto, sin mirar atrás y para ganar. Alzaría los brazos en solitario, con sus 1,93 metros. Y le metió 16 segundos a Vlasov, Enric Mas y Carapaz. Roglic perdería 26. En consecuencia, los gallos se van a la segunda jornada de descanso, ya con poca montaña en el horizonte, con Carapaz regresando al liderato. El ecuatoriano tiene ahora 10 sobre de ventaja sobre Roglic, 32 con Carthy, 35 con respecto a Dan Martin y 1:50 minutos con un Enric Mas que, como prometió, va de menos a más en esta prueba.