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CON BILDU, NO. CON BILDU, NO. CON BILDU, NO

martes 17 de noviembre de 2020, 08:42h
Alfonso Guerra defendió la sangre de Fernando Múgica y arrasó las pantallas de televisión. Estamos ante un problema...

Alfonso Guerra defendió la sangre de Fernando Múgica y arrasó las pantallas de televisión. Estamos ante un problema de carácter nacional que afecta de forma especial al socialismo. Los herederos de Eta ni se han arrepentido ni han condenado los crímenes atroces cometidos contra los españoles en general y contra destacados políticos socialistas en particular. Y el sanchismo ha pretendido hacer borrón y cuenta nueva, considerando a los proetarras como un partido democrático más. La reacción de Alfonso Guerra es la reacción tal vez del 90 por ciento del Partido Socialista Obrero Español. Los socialistas demócratas son leales a la sangre derramada por la libertad durante los años terribles en los que Eta asesinaba sistemáticamente. Y tanto muchos de los barones actuales como, por supuesto, los dirigentes socialistas de épocas pasadas se han sumado al quejido de Alfonso Guerra denunciando la tropelía sanchista dispuesta a vender la sangre derramada por un puñado de votos circunstanciales.

Difícil saber si Pedro Sánchez ha calibrado el inmenso error cometido, pero incluso para él existen unos límites que se ha permitido cruzar con el mayor cinismo y la más grande desvergüenza. El resultado es que, desde dentro, no desde fuera del partido, le están haciendo una crítica implacable que viene a demostrar la desnudez política de un hombre dispuesto a permanecer pegado como una lapa sobre la roca del poder.