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EDITORIAL

El Gobierno se desentiende de la crisis migratoria en Canarias

jueves 19 de noviembre de 2020, 12:20h

El Gobierno todavía no ha movido un dedo para paliar la crisis migratoria que sufre Canarias. Desde hace meses, cada día llegan en cayucos al archipiélago una media de 500 personas que se hacinan bajo carpas en el muelle de Arquineguin en Gran Canaria. Como ha dicho Ana Oramas, este pueblo se ha convertido en un nuevo Lampedusa o Lesbos.

La única intervención del Ministerio del Interior, a espaldas del gobierno socialista canario, ha sido dar la orden para que dos centenares de migrantes fueran sacados por las autoridades de Arguineguin y que quedaron a media tarde en plena calle desamparados, deambulando sin destino y sin ningún tipo de recurso. Tuvo que ser el Ayuntamiento de la localidad de Mogán, dirigido por Onalia Bueno, el que facilitara un medio de transporte y un alojamiento para quienes habían quedado en la calle.

El Gobierno español está obligado a intervenir en esta crisis con urgencia. Es esencial respetar los derechos humanos de unas personas que por desesperación se han jugado la vida para llegar a Europa. Pero el Ejecutivo debe, primero, acogerles en condiciones dignas, pero también cumplir las leyes comunitarias e impedir la entrada ilegal de inmigrantes, lo que en algunos casos supone enviarles de vuelta a sus países de origen, buscarles alojamientos dignos en Canarias o trasladarlos a otras comunidades autónomas.

La crisis migratoria en el archipiélago español alcanza proporciones extraordinarias. Hay que resolver el hacinamiento de decenas de miles de personas en carpas montadas en el muelle de Arquineguin. Hay que combatir a las mafias que se enriquecen con este tráfico inhumano. Y hay que negociar con Marruecos para que evite la salida en tromba de cayucos de sus costas.

Este viernes, Grande Marlaska se entrevista en Rabat con su homólogo marroquí. No va a ser bien recibido, después de que Pablo Iglesias, el vicepresidente segundo del Gobierno, exigiera que se celebrara el referéndum de autodeterminación en el Sáhara. Sin duda, es un escándalo que el gobierno marroquí incumpla desde hace décadas una resolución de la ONU. Pero también es verdad que esa reivindicación provoca la ira de las autoridades alauíes, que se vengan facilitando la salida de los cayucos de sus costas hacia nuestro país. Y provoca también que Canarias aparezca en la prensa internacional como el nuevo Lesbos, lo que irremediablemente espanta al turismo, del que viven la mayoría de los habitantes del archipiélago.

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