www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Francisco Brines y su contrario

Juan José Laborda
x
1718lamartingmailcom/12/12/18
jueves 19 de noviembre de 2020, 20:20h

En medio del estrépito de esta semana, con un Gobierno acusado de no proteger al español en la escuela y de pactar innecesariamente con Bildu, el premio Cervantes ha reconocido en Francisco Brines (Oliva, Valencia, 1932) su maestría poética.

El Cervantes para Francisco Brines es una gran noticia, porque estamos ante un poeta de gran calidad literaria y hondura ética. Pero, además, por sus rasgos biográficos, Brines es un contrapunto al confuso ambiente cultural y moral de nuestros días. Es su contrario.

Perteneciente a la llamada generación de los años cincuenta (del pasado siglo), su impulso creador coincide con el de otros miembros de esa generación, José Ángel Valiente, Ángel González, José Agustín de Goytisolo, Félix Grande, Claudio Rodríguez, Jose Manuel Caballero Bonald, Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral…Pero a diferencia de la atención que prestaron muchos de ellos a los conflictos sociales y políticos, Francisco Brines, aunque se manifestó devoto de Antonio Machado, también se reclamó de Góngora, para afirmarse en contenidos de lo que antes se denominaba “poesía pura”, es decir, escribiendo poesía buscando sólo la belleza en las palabras y captando el alma oculta del autor.

Por otra parte, Francisco Brines es un académico de la Real Academia Española, la institución independiente que se ocupa de la vida de nuestro idioma común, y también puede ponerse en este nivel de su biografía el hecho de que Brines ha sido profesor de lengua y literatura españolas en las universidades de Oxford y Cambridge. En suma, tiene una formación rigurosa, con gran calado humanista, sobre la que se eleva con un lenguaje y unos contenidos para nada convencionales, cuyos referentes son Luis Cernuda y Constantino Kavafis.

En el poema que a continuación copio, denominado “Lamento de Elca” (la masía familiar en Oliva), aparecen sus temas constantes: la muerte, el paso del tiempo, la infancia como plenitud, y un recatado amor homosexual, alejado de ese progresismo woke que hoy causa furor entre las élites sofisticadas norteamericanas, mezcla de exhibicionismo, espectáculo y moralidad de vía estrecha. Me parece, pero es sólo mi opinión, que los versos de Francisco Brines suenan como los de Jaime Gil de Biedma:

“Estos momentos breves de la tarde,/con un vuelo de pájaros rodando en el ciprés,/o el súbito posarse en el laurel dichoso/para ver, desde allí, su mundo cotidiano,/en el que están los muros blancos de la casa,/un grupo espeso de naranjos,/el hombre extraño que ahora escribe./Hay un canto acordado de pájaros/en esta hora que cae, clara y fría,/sobre el tejado alzado de la casa./Yo reposo en la luz, la recojo en mis manos,/la llevo a mis cabellos,/porque es ella la vida,/más suave que la muerte, es indecisa,/y me roza en los ojos,/como si acaso yo tuviera su existencia./El mar es un misterio recogido,/lejos y azul/y diminuto y mudo,/un bello compañero que te dio su alegría,/y no te dice adiós,/pues no ha de recordarte./Sólo los hombres aman, y aman siempre,/aun con dificultad.”

Me parece que la vida y la obra de Francisco Brines significa normalidad. Nuestro premio Cervantes habla y escribe en castellano viviendo, como vive, en una sociedad y en unas tierras en las que el valenciano es idioma que se habla normalmente como el castellano.

Ha estallado una controversia cuando la mayoría gubernamental -efecto más de la minoría de Podemos que de la mayoría socialista-, ha aceptado la enmienda de ERC y otras formaciones nacionalistas e independentistas, según la cuál el castellano -“lengua española oficial del Estado” (artículo 3.1 de la CE)- dejará de tener la protección estatal al no ser lengua vehicular en las aulas escolares.

Se ha argumentado que con esa enmienda nada cambiará. Como preguntó Alfonso Guerra en TVE ante un grupo de periodistas que, en efecto, argumentaban como si fuesen de TV3 (la cadena del gobierno catalán), entonces, ¿por qué han quitado la definición de lengua vehicular al castellano o español? Y aún más, ¿por qué diversos portavoces nacionalistas y separatistas han dicho que esa enmienda era un triunfo en su estrategia para desmantelar el orden constitucional (ellos hablan del régimen del 78, algo falso, pues ese orden les permite ¡hasta gobernar contra él!)? Que un PSOE acepte esa enmienda, además de un error, es una estupidez política de largo alcance. Si el PSOE deja de estar identificado con la Constitución, perderá su mayor atractivo, y perderá a esos votantes fieles, mayores de 50 años (algo que desconoce Adriana Lastra) , que saben lo que costó establecer en la Constitución el respeto a las demás lenguas oficiales, a la vez que la lengua de todos los españoles.

Y una coda final: la exaltación del apoyo de Bildu a los presupuestos generales del Estado. Se emplea un “argumentario” falso: cuando ETA asesinaba, los responsables de entonces pedíamos que se integrarse en las instituciones electivas. Sí, pedíamos eso; pero nunca pedimos sus votos y sus apoyos. Dejando aparte su dimensión ética, de nuevo nos encontramos con la estupidez política: regalamos el voto de los constitucionalistas, regalamos el voto de la generación de la Constitución, damos ventaja a Podemos, enfadamos al PNV, y por último, los otros nacionalistas sólo verán en eso la debilidad política e ideológica del Gobierno del PSOE.

Refugiémonos en los poemas de Francisco Brines.

Juan José Laborda

Consejero de Estado-Historiador.

JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (11)    No(0)

+
0 comentarios