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JUAN CARLOS I

sábado 21 de noviembre de 2020, 18:18h
El domingo se cumplirán los 45 años de acceso al Trono de Juan Carlos I. Me sentiría...

Luis María Anson, académico de la Real Academia Española y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, publicó este artículo en el diario El Mundo. Google lo reprodujo íntegramente y las redes sociales le dedicaron incontables citas. El lector de El Imparcial lo encontrará a continuación.

El domingo se cumplirán los 45 años de acceso al Trono de Juan Carlos I. Me sentiría un miserable si en estos meses de tribulación para el Rey padre no expresara lo que pienso y lo que siento.

Don Juan Carlos heredó los poderes todos del régimen franquista y a todos ellos renunció para que se pudiera construir en España la democracia pluralista plena que había defendido siempre su padre Don Juan y que partía de la base de devolver al pueblo español la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil. Don Juan Carlos no quiso ser un Rey perjuro, y eso le honra. Lo consiguió gracias a la inteligencia de Fernández-Miranda, que realizó una inteligente operación de la ley a la ley. Suárez fue solo un peón destacado. Algún día contaré la entrevista hipersecreta entre Torcuato y Don Juan, que me reafirma en la idea de que a Fernández-Miranda le corresponde el mérito y el consejo de lo que entre 1976 y 1978 se hizo.

Los franquistas prepararon un meditado golpe de Estado el 23-F de 1981. Cuando Juan Carlos I se dio cuenta de que el general Armada le estaba engañando, reaccionó de forma fulminante, pidió su uniforme de Capitán General de los Ejércitos y ordenó a algunos militares sublevados que regresaran a sus cuarteles, salvando así para España la democracia y la libertad.

Ejerció Don Juan Carlos en ocasiones las funciones de arbitraje y recuerdo cuando evitó que la Sala Segunda del Tribunal Supremo se querellara contra el Tribunal Constitucional, lo que hubiera desencadenado un gran escándalo.

Pronunció el Rey discursos ante el Parlamento británico y ante la Duma de la Unión Soviética, ante el Congreso de los Estados Unidos de América y ante la Asamblea de la China Popular, y su prestigio alcanzó cotas tan altas que en la cena de inauguración de la agencia Efe en Roma, el presidente Pertini nos dijo: “Si hubiera que resolver un problema internacional a través del arbitraje, estaríamos todos de acuerdo en que el árbitro fuese el Rey Juan Carlos”.

Padece ahora las maniobras de un policía corrupto y una aventurera internacional a los que algunos medios de comunicación audiovisuales tratan como si fueran excelsos personajes. Cada vez, sin embargo, va quedando más claro que Juan Carlos I ha encarnado uno de los cuatro grandes reinados de la Historia de España junto a los de Carlos I, Felipe II y Carlos III.