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Las estaciones terrestres de la ESA dan apoyo a las misiones lunares

Las estaciones terrestres de la ESA dan apoyo a las misiones lunares
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(Foto: ESA)
martes 24 de noviembre de 2020, 14:42h

La red Estrack de la ESA constituye un sistema mundial de estaciones terrestres que ofrecen comunicación entre astronaves y el centro de control de misiones de ESOC en Darmstadt (Alemania).

Los controladores de las misiones emplean grandes antenas para manejar las naves y recibir los datos que estas envían, ya sea desde la órbita terrestre, de camino a la Luna o al Sol, o más allá en el sistema solar.

“Nuestra red de estaciones de seguimiento es capaz de comunicarse con cualquier tipo de misión en el sistema solar”, apunta Simon Plum, jefe de Operaciones de Misiones en ESOC. “En el futuro, dará cada vez más apoyo a las misiones lunares de la ESA y sus socios”.

En noviembre y diciembre de 2020, contribuirá a las comunicaciones de la misión china de retorno de muestras lunares Chang’e-5.

Chang’e: una diosa de la Luna y un conejo de jade

La misión Chang’e-5 debe su nombre a la diosa china de la Luna, a quien normalmente acompaña un conejo blanco o de jade. Está compuesta por un orbitador lunar, un módulo de aterrizaje y una sonda de ascenso, que pondrá las muestras en órbita desde la superficie para su posterior envío de vuelta a la Tierra.

Chang’e-5 recogerá unos dos kilogramos de muestras lunares, que serán las primeras en volver a la Tierra en 44 años. La ESA ayudará en la misión haciendo un seguimiento de la nave durante dos de las fases críticas de la misión y proporcionando respaldo puntual a las estaciones terrestres chinas.

El 23 de noviembre, la estación de la ESA de Kurú (Guayana Francesa) hará un seguimiento de Chang’e-5 durante varias horas poco después de su lanzamiento. Durante esta fase temprana, es importante determinar exactamente dónde se encuentra la nave para establecer un enlace de comunicación y verificar el buen estado de la nave recién lanzada. La estación de Kurú ofrecerá al equipo de control de la misión chino, emplazado en el Centro de Control Aeroespacial de Pekín, una forma de adquirir datos de la nave y confirmar el estado de la misión y su órbita.

“Cada vez que una de nuestras estaciones ayuda en una misión, crecen nuestra experiencia y conocimientos”, destaca Gerhard Billig, responsable de las actividades de apoyo de la agencia a Chang’e-5. “Todo lo que aprendemos incrementa nuestra capacidad para futuras misiones de la ESA y nuestros socios”.

Alrededor del 15 de diciembre, mientras la nave vuelve a la Tierra, la ESA captará sus señales a través de la estación de Maspalomas, operada por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) de España.

Los datos ayudarán a confirmar la trayectoria de la nave durante las horas críticas, justo antes de que entre en la atmósfera terrestre. Saber exactamente dónde, cuándo y cómo entra la nave en la atmósfera es importante para determinar dónde aterrizará más tarde con su preciada carga.

Apoyo para futuras misiones lunares

El número, alcance y complejidad de las misiones lunares no van sino a incrementarse en los próximos años. Las estaciones terrestres deberán contar con las últimas tecnologías y sistemas para poder garantizar la fiabilidad y la seguridad, especialmente para las misiones que incluyan vuelos tripulados. La ESA está actualizando sus estaciones terrestres para responder a esta evolución en la demanda.

“La estación de Kurú pronto será muy conocida por su apoyo a las misiones lunares”, pronostica Pier Bargellini, responsable de las operaciones de este complejo de la ESA.

“La antena de 15 m de Kurú emplea tecnología punta desarrollada en Europa y su ubicación cerca del ecuador hace que resulte perfecta para seguir misiones lunares. Está diseñada para ofrecer servicios de alta gama a misiones de la ESA y nuestros socios, y seguimos mejorándola con vistas a las próximas misiones lunares. Es verdaderamente única para una antena de este tamaño”.

Apoyo a las actividades comerciales en la Luna

Para enviar datos lunares de vuelta a la Tierra, se necesitan estaciones terrestres de altas prestaciones, pero construir estaciones nuevas es muy costoso.

Ahora mismo, las compañías y empresas emergentes que prevén enviar orbitadores o aterrizadores a la Luna cuentan con utilizar redes existentes y operadas por agencias espaciales como la ESA para comunicarse con sus naves una vez que abandonen la Tierra.

No obstante, los operadores comerciales —algunos con ayuda de la ESA— también se establecerán pronto como opción para las comunicaciones lunares.

Por ejemplo, la ESA se ha unido a Surrey Satellite Technology Limited para el desarrollo de Lunar Pathfinder, un orbitador comercial que se comunicará con naves o módulos de aterrizaje en la Luna y retransmitirá sus datos a las estaciones terrestres. Estas estaciones incluirán la propia red de la ESA, que complementará a las nuevas estaciones comerciales terrestres para el espacio profundo.

La Luna y la ESA

La exploración lunar depende de los conocimientos expertos acumulados por la ESA. A medida que vaya emergiendo la nueva economía lunar, surgirán nuevas oportunidades que implicarán robots, hábitats y transporte, y las misiones propuestas a la Luna compartirán necesidades de comunicación y navegación similares que podrían satisfacerse empleando una constelación de satélites lunares.

En el marco de la iniciativa Moonlight de la agencia, la ESA está explorando junto con la industria las soluciones técnicas necesarias y los modelos de envío para la provisión de servicios de comunicación y navegación lunares.

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