www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

39 años de poder

Gadafi, ante las turbulencias de la sucesión

jueves 28 de agosto de 2008, 16:02h
Dos de sus cinco hijos se posicionan en cabeza de la lista de herederos del rico y poco poblado país norteafricano: Seif el Islam y Al Moatassim Bilah. Dos sucesores y dos visiones distintas del futuro de Libia. El primero, políglota, educado en escuelas de élite occidentales y con una percepción pragmática de la necesidad de modernizar el desértico país beduino; y el segundo, conservador, desconfiado de las intrigas de Occidente, y que tiene en sus manos los resortes de la seguridad y de los servicios secretos.

Al Moatassim, con el visto bueno del líder, ha reprochado a su hermano Seif, el dejarse llevar por los cantos de sirena occidentales. Este considera que el mayor capital de que dispone la Yamahiria es el de sus recursos energéticos, y, por lo tanto, su voz será escuchada en el mundo en función de su estrategia petrolera. La Yamahirya de Seif quiere invertir en tecnología, en modernización; quiere participar en los complejos energéticos rusos y en los fosfatos marroquíes, y no descarta entrar en la futura OPEG (Organización de Países Exportadores de Gas) en gestación. Moatassim, en cambio es partidario de la mano dura y de continuar la vieja política de Gadafi de “apoyo indiscriminado a cualquier brote revolucionario” en el planeta. Se le cree detrás del rearme libio con la compra de carros de combate, aviones, defensa antiaérea y sistemas de cohetería que Tripoli está negociando con Moscú.

Los dos hermanos se enfrentan también en la manera de tratar el asunto del islamismo. El fantasma de un brote fundamentalista pesa en el porvenir cercano de Libia, cuando su líder deje las riendas. Seif el Islam quiere “desactivar la bomba” islámica iniciando discusiones con los Hermanos Musulmanes, movimiento radical islámico en el exilio que tiene su base en Suiza, y que en caso de cambio de régimen podría promover turbulencias. De hecho ya se ha reunido con alguno de sus líderes. Al Moatassim, en cambio, esgrime la amenaza y la represión. Gadafi, en su función de árbitro, se ha limitado hasta ahora a permitir la liberación de 90 presos pertencientes al Grupo Islámico Combatiente Libio (GICL), organización terrorista afiliada a Al Qaeda.

Gadafi pronunciará el tradicional discurso del próximo 1º de setiembre, donde se espera que dé alguna pista sobre la sucesión. Su reciente viaje a Túnez y la nueva luna de miel entre los dos vecuinos, deja presagiar que el veterano líder beduino puede decantarse hacia el pragmatismo, y aparque definitivamente sus sueños de forzar los partos revolucionarios con la punta de los mosquetones.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios