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TRIBUNA

La culpa es de Madrid

Carlos Sánchez de Pazos Peigneux
miércoles 02 de diciembre de 2020, 20:08h

Cuando el Sr. Rufián urgió al Gobierno a reducir la autonomía de las comunidades autónomas para acabar con “el paraíso fiscal que la derecha se ha montado en Madrid”, a una gran mayoría de españoles nos invadió un repentino impulso de reír -como se dice, por no llorar-. El esperpento que faltaba en esta de España de vodevil, pensó más de uno, es un independentista catalán demandando al Gobierno central una mayor injerencia centralista en la autonomía de las CCAA. ¿Hemos perdido del todo la cabeza?

Y es que no hablamos de un independentista teórico-filosófico (esto es, de alguien que en su fuero interno anhela lo que sabe difícilmente alcanzable) sino de quien abiertamente ha apoyado un golpe contra el ordenamiento constitucional en 2017, tildó después de represiva y dictatorial la respuesta del Estado de Derecho frente al mismo y hasta hoy acude “enternecido” a las convocatorias en que, cual mártires de la Democracia, se ensalza y glorifica a quienes, fugados o presos hoy, pretendieron ayer dinamitar la principal premisa y salvaguarda de todo régimen democrático pluralista: la supremacía constitucional.

Independentistas que defienden la República Catalana y denuncian la tiranía española pero, al tiempo, exigen al Gobierno de España (con quien aprueban las cuentas para toda la Nación opresora) que reduzca la autonomía fiscal de las regiones -incluida, por cierto, la de Cataluña-. Poco más nos quedaba por ver en este 2020 que toca a su fin. Quien hacía sonar el cuerno de la rebelión frente a la nación opresora, denunciando al mundo su esclavitud frente al imperialismo invasor, se cambia ahora de trinchera para exigir al leviatán que apriete las tuercas a todas las regiones, también la suya… Frótense los ojos todo lo que quieran, no están soñando. Aunque lo parezca.

Tan sólo existe una razón lógica para semejante pirueta ideológica, oxímoron político o como quiera definirse. Se trata de esas elecciones catalanas a la vuelta de la esquina, en que nuevamente, el nacionalismo busca el chivo expiatorio en quien descargar sus fracasos de gestión. Si desean saber por qué las empresas y fortunas catalanas emigran desde hace años hacia Madrid no se pregunten ustedes, electores catalanes, si la razón está en el infierno fiscal que desde hace décadas costea (FLA mediante, eso sí) un gasto público desbocado para pagar cinco niveles administrativos, embajadas autonómicas con séquitos de tres cifras, subvenciones millonarias a medios de comunicación, asociaciones y fundaciones nacionalistas. No se pregunten tampoco si guarda relación con la absoluta inseguridad jurídica de una región en que los gobernantes pretenden la secesión por vías ilegales -a cualquier coste- contra la mayoría de la población; en que la alcaldesa de la capital parece simpatizar más con la ocupación ilegal que con la propiedad privada. Tan sólo sigan el dedo acusador de Rufián y descubrirán que el culpable de todos los males se encuentra donde siempre ha estado. Hacia el interior, en mitad de esa inclemente meseta de calurosos veranos y helados inviernos, dominando la península como antaño dominara un imperio colonial. Sí, repitan con Rufián; la culpa es de Madrid.

Carlos Sánchez de Pazos Peigneux

Abogado y profesor de Derecho Constitucional en la URJC

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