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PINTURA

El pintor Eduardo Honrubia expone en Albacete una obra llena de fuerza

jueves 03 de diciembre de 2020, 16:25h
El pintor Eduardo Honrubia.
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El pintor Eduardo Honrubia.

El artista albacetense Eduardo Honrubia, seguido desde hace unos años por este diario, ha presentado su última obra, fruto de sus últimos cuatro años de trabajo incluyendo la época de la pandemia,en la que destaca el magnífico colorido del siempre eterno paisaje manchego.

Ciertamente el color, con mayúsculas,inunda toda la últimaproducción del artista: El rojo, presente en los cielos, en los campos, en los paisajes urbanos…, los verdes, en toda su gama, combinados con un azul en toda su intensidad o en contraste con el rojo mismo…, sin olvidar los obligados ocres de los estivalescampos manchegos (“Cénit”).

Todo habla de un Honrubia en plena madurez como artista, de un creador seguro de su obra, pero también en constante evolución, a quien el confinamientoha hecho volar, ha obligado a escudriñarse y a soñar con nuevos paisajes, principalmente de su tierra manchega, a la que está pegado de modo indisoluble, (aunque quizás él aún no sea del todo consciente -digo para mis adentros, mientras observo un acrílico sobre madera titulado “Al sur de Granada”-). Los temas son los campos...(mojados, a pleno sol o con las últimas luces del día…),pero también la ciudad. Aquí la abstracción, presente en todo Honrubia, es máxima: las señales viales que anteriormente solía estampar aleatoriamente, aquí y allá, cual grafiti, ahora son, como en “Semblante”,puntos que podrían ser grupos urbanos en una vista aérea; las calles han desaparecido, un reflejo involuntario e incomprensible,al principio,para el propio artista, pero que luego él mismo entendería: Claro -comentaél-, no hay calles,¡si estábamos confinados!Los paisajes, antes apenas sobrevolados (el artista suele decir que, en ellos incluye, al fondo, una visión frontal y, delante, otra cenital), ahora son también mapas a kilómetros de altura:Europa es una nebulosa sobre un mar verde esmeralda (“Visión de España” -visión algo “recortada”, hay que reconocerlo-) y el mapa de Italia es una “Génesis de primavera” ocre sobre el intenso verde del Mediterráneo.

Los meses del confinamiento también ha dado Honrubia la oportunidad de manejar nuevos soportes con los que ya venía ensayando anteriormente: palésde madera ocartones de embalaje aportan algo nuevo a esta última exposición: el cartón, con su gran porosidad, mitiga el brillo del acrílico y ofrece nuevas texturas. Los palés de madera hacen de marco físico donde Honrubia delimita un ojo de buey que nos asoma al campo, como en sus obras denominadas “Paisaje”. Por ejemplo, en una de ellas el cielo, morado, oprime, con nublado riguroso, un campo ocre con retazos de vegetación del que nos sentimos testigos inesperados, pero de excepción. Por otra de las ventanas recreadas por el pintor en otro palé de madera nos asomamos la campiña irlandesa (“Ireland”), una de las obras más clásicas de la exposición, en el sentido en el que el mismo autor define el término –“hay un cielo, una parte terrestre, unos árboles, una siembra; es decir, realidadesa primera vista identificables”-. Pero la obra más clásica de todas es quizás “Entre dos aguas”: el monte manchego, aún empapado por la lluvia, de verde hoja intenso y ráfagas de amarillo vibrante, recorta, sirviéndose de una fila de encinas, el luminoso turquesa del cielo nada más acabar de llover.

El Imparcial ha querido hablar con el autor, como hizo con ocasión de su anterior exposición en el verano de 2017:

P.- ¿Hasta qué punto el paisaje de sus cuadros es manchego?

R.- No importa de dónde sea. El cielo es universal.

  1. - ¿A qué se debe la abundancia en esta exposición de grandes formatos?

R.–A la riqueza expresiva que permiten.

  1. - ¿Cómo explicaría este salto a lo onírico y al sentimiento racional?

R.–En la sencillez de vivir el momento y en la necesidad de dar sentido a la situación que vivimos, que ofrece un panorama incierto, y a nuestra existencia.

  1. - ¿Qué aporta esta exposición?

R.–En estos momentos me siento rico y maduro, profundo y sencillo. Esto da a mi pintura una posición muy diferente de la que tenía hace unos años. Asumo riesgos y, al mismo tiempo, bebo del clasicismo más extremo. Esto me permite poner la mirada en el futuro partiendo de la Historia de la Pintura.

P.- Esta obra parece oscilar entre varias visiones en el tratamiento del paisaje; como si se preguntara a dónde ir ahora…

R.- Oscilar entre una visión y otra en el tratamiento del paisaje me permite limpiar la mente; esto sólo lo consigo yendo de un lado al otro: un día uno está más sensible, otro más huraño…, o es simplemente la agilidad de la mano la que se presta a la abstracción, precisamente cuando la mente es más clara.

En definitiva, en opinión de El Imparcial, Honrubia ha sabido aunar, en ésta exposición, la abstracción y lo figurativo, lo aleatorio y lo geométrico, como partes siempre presentes en cualquier realidad, pero también el sincretismo más absoluto (“Episodio sinfónico”).

El marco físico de esta última exposición de Honrubia ha sido el Convento de la Asunción, de estilo renacentista y tradición mudéjar, una de las joyas arquitectónicas de Albacete, templo fundado como beaterio a finales del siglo XV y convento de las franciscanas hasta mitad del siglo XIX. Tras otros usos posteriores, actualmente el edificio alberga el Centro Cultural de la Asunción, el Instituto de Estudios Albacetenses, la Biblioteca Tomás Navarro Tomás, y el Real Conservatorio Profesional de Música y Danza de Albacete.

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