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TRIBUNA

Lo de Franco

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
jueves 03 de diciembre de 2020, 20:15h

Penetro en campo minado.

Yo que soy tan viejo que recuerdo el sonido de las sirenas que nos llamaban a bajar, aterrorizados, a los refugios, ante un eventual bombardeo, he vivido plena y conscientemente la época de Franco. Y es desde este punto de vista personal desde el que voy a desarrollar estas reflexiones, sobre ella. Y me ha costado llevarlas al teclado pues, para mi, como para infinidad de españoles, es tema zanjado y material de historiadores y estoy, estamos, hartos de ver, a algunos, manosear, continuamente, este asunto como si fuera de candente actualidad y del que debamos ocuparnos con preferencia a otras cosas.

Son aquellos que quieren vivir de la política y que, ante la dificultad de ocuparse del presente y del futuro, por falta de preparación, de proyecto o de ambas cosas, pretenden mantener siempre vivo ese pasado de fachas y no fachas que, además, les sirve para descalificar y poner etiquetas separando, arteramente, a “los nuestros” de los pocos cientos de “franquistas” y de los millones que no estamos interesados.

Es curioso que esos que tachan de nostálgicos a los que consideran franquistas, son los verdaderos nostálgicos pues buscan, cansinamente, en la 2a Republica, el modelo y la base de toda legitimidad. Amigos “progresistas”, no estamos interesados en ese juego infantil y peligroso. ¡Que pesadez!

Y ya en el teclado, quiero exponer, sin complejos ni cortapisas, las sensaciones que yo y la inmensa mayoría de las personas a mi alrededor, sentíamos en aquellos años irrepetibles. Como todos, claro.

Según mis vivencias, yo dividiría aquella época en tres partes: Desde el final de la guerra hasta el año cincuenta y dos (fin del racionamiento), de aquí al sesenta (21-12-59, visita de Eisenhower) y hasta la muerte de Franco.

Durante la primera, en lenta desescalada, mis recuerdos son de anécdotas estremecedoras, miedo, persecución y sospecha, ideologización y sectarismo, los grises, la porra, presión agobiante de la Iglesia en ritos y costumbres, rencor y estanqueidad entre las clases sociales, valoración de la familia, escasez de clase media, dificultad de acceso a la enseñanza media y superior, falta de trabajo, viviendas compartidas, racionamiento, miseria, ausencia de atención sanitaria, tuberculosis, frío, estraperlo, pan blanco y negro, culeras en los pantalones. escupideras, fumar colillas, la radio, el cine, los tebeos, el futbol, el vino.

Los años cincuenta los recuerdo como de olvido deliberado, de la etapa anterior, salvo por unas pocas estatuas de sal, gran actividad y posicionamiento de la sociedad en busca de empleos y colocaciones que, aunque de remuneración escasa, muchos conservaron durante toda su vida, lenta y escasa, aunque constante prosperidad, auge del pequeño comercio, muchos jóvenes estudiando, búsqueda de pareja y formación de nuevas familias, acceso sacrificadísimo a la vivienda, incultura, futbol, cine, radio, chiquiteo.

En la tercera etapa, vuelco total. Los tecnócratas del Opus Dei entran en el gobierno de Carrero Blanco, arrinconan a la Falange y diseñan su Plan de Estabilización (1959) que buscaba la apertura al exterior, que resultó tímida y cautelosa en lo cultural y torrencial en lo económico.

Elaboran planes de desarrollo que desbordaron todas las previsiones. Pantanos faraónicos, centrales hidraulicas, siderúrgicas, centrales térmicas, plantas químicas, refinerías, carreteras y autopistas, vías férreas y ferrocarriles, aeropuertos, electrificación, construcción masiva de viviendas, que los españoles comprábamos sobre plano, inicio torrencial del turismo y construcción de modernísimos hoteles.

Amigos, eso si que fue un milagro, “el milagro español”. Yo lo viví, por mi profesión, en primerísima fila y se de lo que hablo. De 1959 a 1973, España fue el segundo pais de mas crecimiento, detrás de Japón y quedó situado en el no 10, del mundo, por PIB. La abundantísima creación de puestos de trabajo, propició la desbandada del campo a la ciudad y de todas partes a Europa y se produjo, enseguida, el milagro del pleno empleo. Las empresas buscando empleados.

Auge imparable de la clase media, explosión de emprendedores, muchos estudiantes, paulatino y lento contacto con el exterior, incultura, censura, “El último tango en Paris”, coches, la tele, electrodomésticos, veraneo (Los Rodriguez), futbol cine, chiquiteo, guateques.

Nadie miraba, ya, al pasado. Se tenia la “seguridad” de que el futuro sería mas próspero. Y como la esperanza es la felicidad.....

En cuanto a Franco.....dejaba hacer y su presencia era, mas bien, ceremonial, como si su objetivo fuera que la duración de su vida alargara el periodo de paz y prosperidad para que los españoles quedaran bien armados para el futuro. Y así fue, los que se decía que no estábamos preparados, fuimos capaces, ante la admiración del mundo, de organizar nuestro futuro de paz, democracia y prosperidad, sueño cumplido que tantos muertos había dejado en el pasado.

¿Seremos capaces de cargárnoslo, otra vez?. En eso estamos. Malditos sean los que lo propicien.

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