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"QUIEN NO VOTA, NO COME"

Maduro consuma su asalto al Parlamento con una nueva farsa electoral

Nicolás Maduro, este domingo.
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Nicolás Maduro, este domingo. (Foto: EFE)
domingo 06 de diciembre de 2020, 23:16h
El régimen bolivariano celebra sus comicios a la Asamblea Nacional entre denuncias de fraude y con la mayoría de opositores y partidos políticos inhabilitados.

El pueblo venezolano ha presenciado la celebración de una nueva farsa electoral con la que el dictador Nicolás Maduro pretende demoler de un plumazo el último reducto institucional de libertad que queda en el país. Los comicios de este domingo servirán para escoger a los integrantes de la cámara legislativa, la Asamblea Nacional, en manos de la oposición desde 2015. Sin embargo, las nulas garantías democráticas; la inhabilitación de numerosos líderes opositores (como Juan Guaidó, Henrique Capriles o Leopoldo López), así como de decenas de formaciones políticas; la imposición de un órgano electoral de parte; o la ausencia de observadores internacionales imparciales (sí han acudido algunos como José Luis Rodríguez Zapatero, Evo Morales o Rafael Correa) hacen ver a las claras que la votación de hoy nada tiene de democrática.

27 partidos opositores, muchos de ellos secuestrados por el régimen, han declinado presentarse a estas elecciones, denunciando todo tipo de irregularidades: desde factores netamente electorales (como la mala planificación, falta de controles, problemas tecnológicos o pocas medidas de bioseguridad en un contexto de pandemia) a actividades directamente delictivas (ataques a sus sedes, secuestros o asesinatos de algunos de sus candidatos...). Entre estas formaciones figuran Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo o Voluntad Popular, las más votadas en 2015.

"La elección legislativa pretende aniquilar la alternativa democrática. Esa es la intención de la dictadura, no les interesa la legitimidad", ha criticado el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó. "Hoy los venezolanos estamos pidiendo a gritos elecciones libres. El domingo va a haber un fraude electoral porque no hay libertad de poder participar abiertamente en las elecciones. Tampoco se les dio la posibilidad a todas las organizaciones políticas de poder participar", señalaba, por su parte, el coordinador de Voluntad Popular, Leopoldo López.

Recepción internacional

Diversas organizaciones internacionales, como la Unión Europea o la Organización de Estados Americanos han denunciado reiteradamente que en el país sudamericano no se dan las condiciones para que tenga lugar un proceso electoral libre, justo y democrático. "Sin un aplazamiento y una mejora de las condiciones democráticas y electorales, la UE no puede plantearse el envío de una misión de observación electoral", expresó la Delegación de la Unión Europea en Venezuela en un comunicado fechado el pasado 30 de septiembre.

En otra nota de prensa, la OEA ha condenado que "las acciones del régimen ilegítimo de Nicolás Maduro socavan el sistema democrático y la separación de los poderes, por medio del control del Tribunal Supremo de Justicia" y "usurpan las funciones constitucionales de la Asamblea Nacional". En opinión de la OEA, ello "compromete de manera clara, las condiciones mínimas para garantizar la celebración de procesos electorales democráticos, de acuerdo con los estándares internacionales".

Por su parte, la ONU, ha exigido al régimen de Maduro rendir cuentas por "crímenes de lesa humanidad", con "ejecuciones extrajudiciales", "desapariciones forzadas", "detenciones arbitrarias", "torturas" y las "violaciones" sistemáticas, atribuyendo miles de asesinatos a su dictadura.

"El que no vota, no come"

Pero a Maduro le preocupa poco la presión internacional. Por un lado, mantiene el férreo apoyo de su cúpula gubernamental. En este núcleo duro del chavismo destacan algunos jerarcas clave, como Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente (el Parlamento fake creado por Maduro tras perder en 2015), o Vladimir Padrino, ministro de Defensa; para muchos, quienes realmente controlan el poder en Venezuela. Ambos jugaron un papel clave a la hora de reprimir los conatos de insurrección que surgieron en el ejército venezolano, después de que Guaidó llamase a los militares a sublevarse contra el régimen. Por otro lado, en el ámbito internacional Maduro sigue contando con aliados estratégicos, como Rusia o Irán, que ven en Venezuela un escenario propicio para tensar la cuerda frente a Occidente.

Conscientes de que se encuentran a un paso de consolidar definitivamente su dictadura, los dirigentes chavistas no han dudado en presionar a los ciudadanos para que acudan a las urnas: "El que no vota, no come. Para el que no vote, no hay comida. El que no vote, no come, se le aplica una cuarentena ahí sin comer", amenazaba Cabello esta semana en un acto de la campaña electoral. "Si la oposición gana, me voy de la presidencia", ha llegado a plantear hipócritamente Maduro.

El fraude como herramienta electoral

Las últimas elecciones parlamentarias de Venezuela tuvieron lugar en el año 2015. A diferencia de lo acontecido este domingo, el régimen sí permitió que los partidos opositores presentasen sus candidaturas. Aquella votación se saldó con una clara victoria para la Mesa de Unidad Democrática de Venezuela (MUD), coalición de los principales partidos opositores (entre ellos el del actual 'presidente encargado', Juan Guaidó). Fue la primera vez en 17 años que una formación no oficialista conseguía la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, con 112 de los 167 diputados (7,7 millones de votos frente a 5,6).

Pero las esperanzas de la oposición no tardarían en esfumarse. Tras esta derrota, Maduro idearía la denominada 'Asamblea Nacional Constituyente', una suerte de ‘pseudoparlamento’ creado ad hoc para usurpar los legítimos poderes de la Asamblea Nacional y redactar una nueva Constitución Bolivariana. Para elegir a los miembros de este órgano (todos afines al oficialismo), Maduro convocó un plebiscito el 31 de julio de 2017. Pese a que su partido era el único al que se podía votar, hubo múltiples denuncias de fraude, incluida, la de la propia empresa encargada del conteo. Este proceso electoral sería rechazado de pleno por la inmensa mayoría de democracias del mundo. Desde la Unión Europea a EEUU, pasando por Canadá o Japón. Tan solo un puñado de gobiernos ‘comunistoides’, como Rusia, Cuba, Bolivia o Irán, reconocerían los resultados.

Dos semanas antes, la oposición trató de desmontar el inminente enredo de Maduro, mediante la llamada Consulta Nacional, una suerte de referéndum en el que 7,5 millones de venezolanos rechazarían la Constituyente y respaldaban la Asamblea Nacional. La ONU, la UE y decenas de países instaron a respetar los resultados y a convocar elecciones al régimen de Maduro, algo que rechazaría de pleno.

La última cita con las urnas antes de la de este domingo tuvo lugar el 20 de mayo de 2018, cuando se celebraron las presidenciales. Dado que el Consejo Nacional Electoral, controlado por el régimen, prohibió en un primer momento participar a la MUD, Maduro obtuvo una cómoda victoria sobre sus rivales, Henri Falcón (Avanzada Progresista) y Javier Bertucci (El Cambio). Ambos denunciarían un nuevo pucherazo. Tal y como ocurriría un año antes, la mayor parte de países civilizados desconocerían la reelección.

La respuesta de la oposición

"El 6 en sus casas, pero el 12 todos a la calle". Así resume Guaidó su plan de acción frente a la nueva convocatoria de Maduro. Como hiciera en 2017, la oposición ha planteado una consulta paralela con la intención de deslegitimar ante los venezolanos, pero, sobre todo, ante el mundo, las elecciones parlamentarias. El plebiscito tendrá lugar el próximo sábado 12 de diciembre, de forma presencial, aunque los ciudadanos que lo deseen podrán votar desde este mismo lunes, de forma virtual.

La consulta plantea tres preguntas al ciudadano:

  1. ¿Exige usted el cese de la usurpación de la presidencia de parte de Nicolás Maduro y convoca la realización de elecciones presidenciales y parlamentarias libres, justas y verificables?
  2. ¿Rechaza usted el evento del 6 de diciembre organizado por el régimen de Nicolás Maduro y solicita a la comunidad internacional su desconocimiento?
  3. ¿Ordena usted adelantar las gestiones necesarias ante la comunidad internacional para activar la cooperación, acompañamiento y asistencia que permitan rescatar nuestra democracia, atender la crisis humanitaria y proteger al pueblo de los crímenes de lesa humanidad?

Todavía es un enigma cómo reaccionará el régimen bolivariano ante este nuevo órdago de la oposición, que atraviesa su momento más delicado. Es difícil prever qué nivel de represión aplicará Maduro, muy consciente de que las miradas de medio mundo estarán posadas en su país. Habría que retrotraerse a la citada consulta de 2017 para encontrar un precedente similar. En aquella ocasión se permitió votar a la ciudadanía, aunque no sin episodios de violencia, como tiroteos hacia la población civil, detenciones ilegales o asaltos a centros de votación.

La respuesta internacional parece más fácil de anticipar. Organizaciones, como la ONU, la UE o la OEA no reconocen el proceso electoral de Maduro, pero sí defendieron el plebiscito de 2017, por lo que esta vez cabría esperar un posicionamiento similar. La gran diferencia es que, por aquel entonces, la oposición aún conservaba una mínima cuota de poder. Por desgracia, tras el fraude electoral de este domingo, Maduro habrá completado ya su demolición de la democracia, instituyendo definitivamente el autoritarismo como forma de gobierno. El pueblo de Venezuela contiene la respiración.

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