La leyenda ha puesto en duda los controles realizados en Juegos Olímpicos y Mundiales.
Michael Phelps puede ser considerado con facilidad como el mejor deportista de la historia de los Juegos Olímpicos. Ha acumulado más medallas que nadie: un total de 28 medallas y 23 de oro (de Anetas 2004 a Río de Janeiro 2016). Además, su cosecha de preseas en Mundiales es, igualmente, asombrosa. Desde el primer oro logrado en Fukoka 2001 al conseguido en Shanghai 2011 se apilaron 26 triunfos. Una barbaridad que ve ahora complacido desde su retiro, a los 35 años. Las lesiones pusieron freno a un monopolio nunca visto.
Así que, tras haber confesado que está en tratamiento para mejorar su salud mental, atiende gustoso a los medios de comunicación para compartir su experiencia. Y, como no puede ser de otro modo, su dimensión como atleta confiere a su voz una relevancia especial. Y el nadador no tiene pelos en la lengua para expresar lo que siente como verdadero. Durante la pandemia, le dijo al planeta que "no había ningún problema en sentirse mal mentalmente" por la situación. Se encuentra en un intervalo más reflexivo de su vida.
En ese posicionamiento de espíritu habló con CNN Sports y dejó el siguiente titular: "Honestamente, puedo decir que durante toda mi carrera no sé si alguna vez habré competido en una carrera limpia". Le preguntaron sobre la incidencia del dopaje y aventuró que en Tokio 2021 se van a celebrar unas competiciones "entre cuatro y cinco sobre diez" de limpieza en lo concerniente al uso de sustancias prohibidas. Así de rotundo.
"Si ese es el caso, entonces sí, no creo que nada haya cambiado. Creo que hay muchos problemas y el hecho de que no hayamos estado en el mismo campo de juego es realmente irritante", confesó. Y a continuación analizó el dato de positivos registrado en Londres 2012 (130 fueron descalificados) y el cálculo sobre lo ocurrido en el evento brasileño (uno de cada 100 habría usado sustancias, dentro del monto de en torno a 11.000 deportistas congregados). "Si todos nos hiciéramos los análisis de esa manera, genial. Pero sé que no es así. Hasta que lo estemos, hasta que todos estemos al mismo nivel, nada va a cambiar", lamentó.
Por otro lado, aplaudió la evolución de la conciencia social dentro del deporte que se ha visto en el presente siglo. Se ha felicitado por la multiplicación de las voces que han emergido para denunciar injusticias como la brutalidad policial. "Siento que tengo una plataforma para hablar sobre las cosas que siento que son importantes. También siento que todos tienen esa oportunidad. Todos tenemos la oportunidad de ponernos de pie y gritar nuestros valores. Es bueno ver esto, es bueno ver cambios y creo que tenemos que pasar por momentos cómodos e incómodos para ver el cambio que queremos a largo plazo", manifestó.
"Este año ha sido aterrador. Ha sido aterrador. Ha sido abrumador. Pero siento que este año hemos aprendido mucho. Sobre todo y, con suerte, podemos catapultar esto para hacer un cambio significativo y no solo en Estados Unidos. En todo el mundo ", alegó. Eso sí, despidió su intervención pidiendo que si los deportistas usan el podio en los Mundiales o Juegos Olímpicos para protestas, lo hagan con respeto.
En este sentido, Phelps describió que "la mayor parte (del protocolo) es estar de pie en el podio de medallas y escuchar tu himno nacional con una medalla alrededor del cuello. No hay nada más grande que haya experimentado en los deportes". "Entonces, si alguien está ahí y está protestando, sólo digo que sea respetuoso porque soy un estadounidense orgulloso. Y defender eso, representar a mi país, fue algo que fue un gran honor", zanjó.