En un par de años, Pedro Sánchez ha multiplicado la deuda pública hasta rozar el billón y medio de euros...
En un par de años, Pedro Sánchez ha multiplicado la deuda pública hasta rozar el billón y medio de euros. La cifra supera con creces el PIB español. La posición del presidente del Gobierno está bien clara: “Ni una dificultad económica, derrocho en el gasto público lo que haga falta y que tallen con la deuda los que me sucedan”.
El hiperconsejo de ministros, los cargos públicos que se multiplican, los incontables asesores, los colaboradores sin número, los parientes, amiguetes y enchufados que crecen, y tantos y tantos gastos más, sin otro respaldo que la crecida de impuestos y el incremento de la deuda, esa es la política económica de Sánchez, apenas moderada por el buen sentido de Nadia Calviño.
El problema de la deuda es que hay que devolverla con los correspondientes intereses. Varias generaciones de españolas y españoles se verán agobiados para atender el derroche sin límites de un presidente como Sánchez, que desdeña las limitaciones económicas y que está dispuesto a endeudar a la nación hasta las cejas.
Los organismos internacionales más solventes han advertido de la alarmante política económica española, que sitúa a nuestra economía entre las más deterioradas del mundo. El Banco de España, también. Las agrupaciones empresariales hacen lo que pueden, que no es mucho porque se estrellan con el alegre despilfarro de Pedro Sánchez, que gasta como si España nadara en la abundancia y la crisis sanitaria no nos golpeara.
Aseguran los expertos que la economía derribará al Gobierno actual. Puede ser. Pero hay tiempo por delante para que eso suceda. Si le fuera conveniente, Pedro Sánchez hará crecer la deuda hasta los dos billones de euros y bordeará sin vacilar las fronteras de una España arruinada y en quiebra técnica.