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JORNADA 17

El Real Madrid sale reforzado del examen planteado por el Celta | 2-0

El Real Madrid sale reforzado del examen planteado por el Celta | 2-0
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sábado 02 de enero de 2021, 23:45h
Los gallegos buscaron un duelo sin amarres y los madrileños se remangaron para igualar la intensidad. Lucas Vázquez y Asensio penalizarían los errores visitantes y el sistema de Zidane recuperó la convicción defensiva. Por Diego García

El Real Madrid empezó 2021 a dos puntos del Atlético (y con dos partidos más). La visita del Celta al estadio Alfredo di Stéfano suponía un examen automático a la dimensión de la candidatura al título de los locales. La ruptura de su racha triunfal -seis triunfos seguidos- con un decepcionante empate en Elche amenazó con devolver los fantasmas y dudas a la plantilla merengue. Y dicha fiscalización, con la obligación de ganar para que no escapen los colchoneros, se desarrollaría ante un bloque gallego resucitado -cinco victorias y un empate desde el arribo de su nuevo entrenador-. La confrontación de estados de ánimo sobresalía con respecto a otros matices.

Zinedine Zidane se felicitó por padecer sólo dos bajas, si bien se trataban de ausencias importantes -Sergio Ramos y Rodrygo-. Dio la alternativa a Nacho como centro de una línea completada por Carvajal, Varane, Mendy y Courtois, y repetiría el resto de la alineación. Kroos, Modric, Casemiro y Lucas Vázquez jugarían en el eje y Asensio acompañaría a Benzema. Marcelo perdió el sitio y, junto a Eden Hazard, Fede Valverde, Luka Jovic, Martin Odegaard, Isco, Vinius y Mariano, comenzaría en la banca.

Eduardo Coudet, en su caso, no contó con Emre Mor, el recién fichado Aarón Martín, David Costas, Jorge Sáenz, Sergio Álvarez, Kevin Vázquez y David Juncá. Eligió el once en el que ha depositado los cimientos de su proyecto, con Hugo Mallo, Araujo, Murillo y Olaza protegiendo a Rubén Blanco; Tapia en la labor de pivote, por detrás del talento de Brais Méndez, Denis Suárez y Nolito; y la jurisdicción volvía a ser propiedad de la dupla formada por Iago Aspas y Santi Mina. Esperarían turno de inicio Okay Yokuslu, Fran Beltrán, Miguel Baeza o Veiga.

Los pronósticos hablaban de un enfrentamiento de visiones creativas y propositivas en Valdebebas. Correspondería rápido con ese augurio la presión agresiva y valiente viguesa, que exigió precisión y lucidez al coloso desde temprano. La intensidad pautaría un ritmo acelerado en el que se desarrollaría una discusión sincera por la posesión. El ajedrez no entendería de pedigrís y se competía de tú a tú. Y en el prólogo se constató la profundidad de esa percepción: en el quinto minuto Nolito leía el desmarque de Aspas, que superó a Courtois con un lanzamiento que sacó bajo palos la zaga y en el envés, Asensio lanzó una galopada, en vuelo, que concluyó con un centro quirúrgico que embocó a la red Lucas Vázquez -testarazo a placer desde el segundo poste-.

Con 1-0 no matizaron sus propuestas los contendientes. Varane se multiplicaría para neutralizar los centros de Hugo Mallo y Olaza -laterales reconvertidos en extremos- y, en el otro lado de la cancha, Asensio representaba el mayor problema para el cierre visitante. Modric, Denis Suárez, Kroos y Brais disfrutaban al mostrar su técnica en espacios reducidos. Pintando un paisaje atractivo y abierto. Con alternancia global de horizontalidad y verticalidad, mando y repliegue, según la tesitura.

Poco a poco retrasarían líneas los sistemas defensivos, conscientes de lo adecuado de no vaciar el tanque de energía de forma precoz. Así que las presiones ardorosas se tornarían selectivas, también porque los esquemas se descubrieron vulnerables ante la capacidad ajena de transición. Una pérdida mutaba en contragolpe venenoso en un simple pestañeo. Focos como Benzema o Iago Aspas se limitaban a fluctuar y a participar, cuando podían, en las circulaciones vertiginosas que tenían lugar. Siendo la capitalina más atinada.

Asimismo, el trabajo coral facilitaba el papel destructivo de Casemiro y Tapia, en un tapete de creciente protagonismo para las faltas. En el advenimiento de un centrocampismo, plagado de emboscadas, que reduciría al mínimo los tiros entre palos en la media hora de duelo. Precisamente, en el 30 Suárez envió un centro rematado por Santi Mina que, tras golpear en Varane, rozó el poste derecho de Courtois. En una maniobra nacida de una imprecisión de Asensio.

Se aproximaría el descanso sin que decayera el derroche en las dos fases del juego. Aglutinaban más iniciativa y pelota los subordinados del 'Chacho' (llegaron a un 60% de posesión), mas no detectaban pasillos para explotar la mediapunta. El defensor del título tendería a compactarse en su terreno, para estudiar la ruta hacia la contra que desembocase en una llegada al arco de Rubén Blanco. Concediendo metros y el timón. En ese contexto, Nolito y Mina yacían todavía desconectados, enfangando la pretendida fluidez celtiña en tres cuartos de campo. Y, en el entretanto, Carvajal descerrajó una volea que lamió la madera -en acción de pizarra, minuto 44-. Antes del decreto del intermedio.

La reanudación se inauguró como una prolongación de la trama más atropellada. Se amontonarían los fallos en el pase, síntoma del oxígeno renovado en los pulmones de los obreros. Y en el 50 se detonó un punto de inflexión sobresaliente al lesionarse Aspas por una entrada de Nacho. Sería suplido por Fran Beltrán, con lo que Coudet reforzaba su medular. Quería más control y equilibrio el estratega argentino. En cambio, se topó con un error de Murillo en la salida que Modric capturó para generar la asistencia de Lucas Vázquez al gol de Asensio. El balear penalizó un tres para uno con un zurdazo centrado y certero -minuto 54-.

Le costaría al Celta tragar semejante cataclismo. Trató de alimentar su filosofía combinativa, pero no inquietaría a unos capitalinos que degustaban las hectáreas a recorrer en contraataque. Benzema -dos veces-, Mendy y Kroos chutarían sin éxito en la resolución del torrente de relámpagos que desbordaban al no tan asistido Tapia. En esa escena se quemaría el minutaje, con Nolito saliendo del verde tocado -entró Baeza-. Y Zidane leyó el momento como oportuno para repartir respiros. Comparecerían Hazard, Fede Valverde, Odegaard, Vinicius y Mariano -por Asensio, Carvajal, Modric, Kroos y Benzema-, y Nacho y Varane engordaron su estatus en un desenlace que acogería los lanzamientos de Mina y Baeza. En el resurgir del compromiso madrileño y, en consecuencia, en el refresco de su dinámica positiva de resultados.

- Ficha técnica:

2 - Real Madrid: Courtois; Carvajal (Vinicius, m.84), Varane, Nacho, Mendy; Casemiro, Kroos (Valverde, m.85), Modric (Odegaard, m.85); Lucas Vázquez, Marco Asensio (Hazard, m.74) y Benzema (Mariano, m.90).

0 - Celta: Rubén Blanco; Hugo Mallo, Araujo, Murillo, Olaza; Tapia, Brais Méndez, Denis Suárez; Nolito (Baeza, m.64), Santi Mina e Iago Aspas (Fan Beltrán, m.51).

Goles: 1-0, m.6: Lucas Vázquez. 2-0, m.53: Asensio.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité Vasco). Amonestó a Marco Asensio (38), Nacho (50), Carvajal (84) y Casemiro (87) por el Real Madrid; y a Brais (10) y Tapia (42) por el Celta.

Incidencias: encuentro correspondiente a la decimoséptima jornada de LaLiga Santander, disputado a puerta cerrada en el estadio Alfredo di Stéfano.

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