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TRIBUNA

Filomena y otras cosas

miércoles 13 de enero de 2021, 20:27h

Andaba yo caballero a horcajadas sobre borrico de suelto pelaje y cuajo en andares por encrucijadas nevadas, mientras los más se guardaban de escalofríos a expensas del rescate en harta paciencia dentro de inanes vehículos sin rumbo. Con dolor de entrepiernas y quebrada espalda de tanto jumento lento salí a buscar a Filomena, Filo para los amigos, en la creencia de ser la misma que conociera allá por los principios de los 70 por algo de parecido corte en los madriles de entonces.

Acerté en distancia a ver las primeras luces de candiles a manera de fonda y allí tomé refugio, no sin antes recuperar el buen fin de mi horcajadura, que más bien parecía tener arqueadas las piernas como puente romano con arco de medio punto. Lo cierto es que aquél lugar andaba bien de gentes gustosas en animadas conversaciones. Por fortuna oí referirse a una tal Filomena que a la postre nadie de los allí presentes hubieron tomado en presencia, pero quien más y quien menos refería de ella como mujer de violentos aires y no menos blancos ademanes. Me interesó la susodicha y en aclaración de malos entendidos la refiero no como doncella de ronda, pues soy caballero de respetos que bien casado me hallo y mejor consorte tener no puedo; pero curiosidad la mía por alguien que ha vuelto a esta parte del mundo como si fueran pocos nuestros infortunios para que además de parto se ponga la abuela.

Y en hora de compartir mesa fui asignado al lado de un forjador de metales, también traído en hacer labores de orfebre. Hombre enjuto en hablares, pero sin regateo de vocablos, entró en suelta de palabras y a fe que en verdades como puños nos puso en ciernes de realidades. Y así, bajo los efectos de unas lúgubres candelas, se fueron consumiendo sopas de pan al ajo arriero junto a temas de la actualidad. Que si el virus y la vacuna; que si Donald Trump y su locura; que si la democracia en horas bajas; que si el precio de la luz, y que si la llegada de Filomena, Filo para los amigos. Y en turno de palabra mi compañero de mesa tomó en sabiduría lo que opinaba acerca de la democracia. Con voz de vino afrutado rico en matices, pues el aliento expandía, refirió que la democracia de hoy está a merced de pelicabras, botarates y devanadores de sesos, pues solo es menester contemplar la deriva de los aconteceres. De los EE.UU de América, con Donald Trump a la cabeza, sabida está la cosa hecha. Mientras aquí, una Europa vieja, decrépita y divorciada en intereses anda extraviada sin líderes porque ha perdido su genética, hay demasiados pérfidos alrededor del dinero que fluye como único fundamento y en vez de impartir gobernanza de justicia cuidando los aspectos humanos se han instalado en el umbral de la riqueza y de ahí hacia adelante asegurando vejez y ahorros para varias vidas. Difícil empresa ésta siempre lo ha sido, más ahora cobra predio por el ascenso de populismos contrarios a todo orden establecido que a día de hoy andan repartidos por doquier como pollos sin cabeza.

Sin duda una obra maestra de estos populistas en cuestión quienes venden poder ideológico diferente como ungüentos de salvación, pero eso sí, sin renunciar al público don dinero, la piedra filosofal de todo sistema político por mucho idealismo zafio que se pregone. Ascos a la buena vida son solo reflujos de principio, que después el tracto bien que se adapta al ritmo de las nuevas especias y mejores brevas. Además la mentira, como orden mundial al servicio del interés partidista, se encarga de hacer el resto, al tiempo que pelotillas de baja estofa, actuando como histriones de corte, insuflan rotativas vendiendo alharacas y regodeo de oídos para quienes apostan su tafanario en sitiales regios del poder. Completan el elenco bufones untados en parlamentos, congresos, ayuntamientos, cámaras, palacios y palacetes, senados o concilios, de tal manera que van engordando favores a base de prebendas, enchufes, dotes y provechos para su solaz divertimento y buena saca de emolumentos.

Y llegados al turno del virus, algo distraído por la irrupción de Filomena, Filo para los amigos, nos devuelve al devenir como especie, aspecto éste nada menor por vínculo con la propia vida; por cierto, algo muy personal de cada cual, pues sabido que por respirar acostumbramos y pobre de quien no tomare afición en continuar haciéndolo. –Se habla de una vacuna que viene a poner remedio-dijo alguien en aquél pleno. Y todos nos hicimos ignaros, pues de allí ninguno de los presentes fuere vacunado hasta el momento. -¿Acaso teméis algo? –instigó idéntico vocinglero. Algunas toses de carraspeo espontáneo rompieron silencios. Y fue cuando el forjador de metales y orfebre de oropeles soltó un manotazo sobre la mesa: “¿Acaso un simple pinchazo es un tema de miedos? –“Más miedo me da no saber quién o quiénes son los que deciden el bien común terrenal” –vociferó otro. Y poco más dio de sí este capítulo, salvo el gran parecido que tiene este virus con la famosa mosca cojonera, con sus olas y cepas que no cesan.

Luego vino lo del precio de la luz nueva, cosa que a bolsillos de usuarios sufren las severas consecuencias. Se tomó acuerdo levantando clamores, que fuimos todos los presentes, por cierto. ¡¡Una vergüenza, lo de este gobierno!! ¡¡Cuando estaban en la oposición, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez o Alberto Garzón no dudaban en arremeter duramente contra el Ejecutivo del PP si la luz subía mientras bajaban las temperaturas!! ¿Dónde quedan sus argumentos ahora? Y en buena memoria de algún presente nos regaló otro recuerdo: “Son ellos cómplices de que los españoles tengan que pagar más cara la electricidad que usan” Esta era una de las acusaciones que hacía Iglesias allá por el 2017. Y también en ese mismo año, Alberto Garzón denunciaba que "ningún Gobierno decente debería tolerar una subida superior al 10% anual”. La realidad es que, con él como ministro de Consumo, acaba de subir la luz un 27% en 2021. Para Pedro Sánchez, la subida del recibo de la luz era un "golpe del Gobierno a las familias" eso era en el 2013. ¿Pensará lo mismo ahora que gobierna su señoría? -dije yo tomando en arriendo la palabra.

Y no hubo tiempo para más, abriose la puerta de par en par y allí apareció ella, blanca y radiante como la novia de la canción. Era Filomena, Filo para los amigos, y todo se cubrió de nieve quedando la fonda a merced de gobiernos centrales, autonómicos y algún que otro calentamiento global.

Filomena, Filomena, nos has traído más cuarentena/ Bajo hielos y nieves quedamos, hasta que alguien nos vea/ Que los dioses provean/y el rescate en hora corta lo sea.

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