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FINAL

Supercopa. Un gran Athletic se proclama campeón ante la especulación del Barcelona | 2-3

Supercopa. Un gran Athletic se proclama campeón ante la especulación del Barcelona | 2-3
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domingo 17 de enero de 2021, 23:54h
Los catalanes entregaron la pelota y la iniciativa a los vascos hasta mediada la segunda mitad. En un encuentro de ritmo bajo y pocas ocasiones, la calidad diluiría la densidad a chispazos. Con Griezmann -doblete-, Jordi Alba e Iñaki Williams como protagonistas. El sobresaliente orden y compromiso de los rojiblancos llegaría a empatar dos veces y a remontar en la prórroga. Recogiendo el premio a su actitud y derroche. Messi, nublado, se ganó la roja por agresión.

El estadio sevillano de La Cartuja acogió este domingo la final de la segunda edición de la renovada Supercopa de España. Se enfrentaban Barcelona y Athletic en un duelo que les encuadraba en inercias diversas. Los catalanes viajaban en una mejoría de sensaciones como colectivo, mientras que los vascos acababan de cambiar de entrenador y daban los primeros pasos del proyecto naciente. Y ambos se habían vaciado en las semifinales para apear de este torneo a Real Sociedad y Real Madrid, respectivamente, y optar al primer título nacional del curso.

Ronald Koeman no contó con los lesionados Gerard Piqué, Coutinho, Sergi Roberto y Ansu Fati. Lionel Messi apuró los plazos, y a su anatomía, para llegar a este evento. Partió como referente ofensivo, acompañado por Pedri, Ousmane Dembelé y Antoine Griezmann. Incluyó el neerlandés a Sergiño Dest como novedad de una zaga compuesta por Araújo, Lenglet, Jordi Alba y Marc-André Ter Stegen. Sergio Busquets y Frenkie De Jong volverían al doble pivote. Pjanic, Mingueza, Braithwaite, Riqui Puig, Trincao y Junior se uniformarían como recambios.

Marcelino García Toral, por su parte, mantuvo las bajas de Yuri Berchiche, Unai López y Peru. Nombres gruesos como Dani García, Iñaki Williams e Iker Muniain arrastraron "algunos problemas", mas ninguno de ellos perdió la titularidad. El central Yeray resultó la modificación en un once que protegería al meta Unai Simón con Ander Capa, Íñigo Martínez y Balenziaga. Unai Vencedor formaría en el eje con Óscar De Marcos, los atacantes ya mencionados y Raúl García como faro. Esperarían turno Unai Núñez, Morcillo, Mikel Vesga, Ibai Gómez, Berenguer, Lekue, Sancet o Villalibre.

Salió al verde el conjunto vizcaíno según los preceptos del estratega llegado hace 14 días. Valiente, competiría con las líneas adelantadas, presionando, mas esta vez no aplicaría el ardor que sacó de quicio a los madridistas en semifinales. En un prólogo marcado por el respeto y las precauciones, el rigor rojiblanco le valió para discutir la voluntad de controlar la posesión y la iniciativa del favorito. Para anestesiar la circulación rápida que en intervalos mostró el gigante azulgrana ante los donostiarras el pasado miércoles.

La intensidad y el orden táctico norteños mandarían en el comienzo. Incluso rebatirían el anunciado duelo de estilos -elaboración estática culé y achique y contragolpe bilbaíno-, alternando el juego directo hacia Williams y Raúl García con concatenaciones de pases que permitían incorporarse a Balenziaga y Capa. Tardarían mucho los creativos catalanes en disfrutar de protagonismo, inmersos en un centrocampismo que veía a Messi bajar a campo propio para relacionarse con el cuero. Koeman ordenó no arriesgar y ceder metros, en lugar de apretar en fase defensiva. Esta elección alimentaría a la convicción rival y se quemarían los 20 minutos iniciales con los porteros inéditos.

Se remangaron los delanteros vascos para negar la participación a Busquets y así desactivaron la arquitectura productiva barcelonesa. La incomodidad del escuadrón blaugrana se demostraba notoria, acumulando minutaje atrincherado y sin proponer nada. El Athletic mantenía el adn recién adquirido, la delegación del Camp Nou había virado de página en su libreto. Y en el 26 Ter Stegen desviaría la llegada inaugural: un chut angulado de De Marcos, que se incorporó sin marca al pico del área. No se había registrado otra construcción lúcida cuando se atravesó la frontera de la media hora. Y Araújo y Lenglet se había erigido en los más destacados de su camarín.

En la aproximación al intermedio profundizaría el devenir cansino de un Barcelona especulativo en su planteamiento y actitud. Pareciera que el preparador neerlandés prefirió limitar los esfuerzos para acelerar en el segundo acto. Esto es: desarrollar un partido largo. Aunque Raúl García cabeceara arriba un centro de Capa -minuto 37- y el arquero Unai Simón no se desperezara más allá de una falta lateral botada por Messi que Araujo no remató por poco, amén del zurdazo fuera de palos del argentino. Pero la calidad no entiende de densidad y brotaría para agitarlo todo en dos minutos.

En el minuto 40, el seis veces Balón de Oro despertó para trazar con Jordi Alba su pared arquetípica, en una contra. Chutó el zurdo legendario y tres zagueros neutralizaron el intento, mas Griezmann embocó el rechace con un cañonazo raso para el 1-0. Y en el 42, el coraje rojiblanco emitió un borbotón cuando Balenziaga, Muniain y Williams se aliaron en el perfil zurdo. El delantero atisbó cómo De Marcos ganaba la espalda a Jordi Alba y dibujó un centro delicioso para que el extremo empatara a placer. Y otro testarazo sin dirección de Raúl García bajaría el telón a un primer tiempo con rendimiento exótico del Barça -51% de posesión, dos remates y un tiro a puerta-. Los 'leones' aceptaron llevar las riendas y recogieron premio. Con el candidato a todo como espectador pasivo y Pedri sacrificado.

Koeman sacó a Dest -transparente- para incluir a Mingueza en una reanudación en la que Dani García abrió fuego -derechazo por encima del larguero, en el 51-. En cambio, se granjearía más ambición y celo del coloso en la manutención de la posesión. Un lanzamiento de falta ajustado de Messi y un intento de vaselina de Griezmann susurraban una mutación del guión que, por contra, no recibiría coherencia con presiones agresivas. Hecho, este, que trompicaría la puesta en práctica de una pretendida metamorfosis azulgrana rescatada por el VAR -anuló un gol a Raúl García por fuera de juego-.

'La Pulga' se multiplicaría y constriñó a retrasar posiciones al guerrero vizcaíno. Pedri iría asomando y Dembèlè amenazando. Se negaba a enclaustrarse el sistema de Marcelino, descolgando subidas de líneas selectivas. En todo caso, tendía ya la trama la esperable colisión de estilos. El pelotazo hacia la potencia de Williams recuperaría vigencia en esta tesitura sobrevenida de competición sostenida en cancha bilbaína. Con 25 minutos por delante. Y en un vuelo lanzado entre Capa y De Marcos, provocado por el error en la entrega de Araújo, Williams perdonaría desde dentro del área -minuto 67-, Las espadas se alzaban, entre el nudo táctico y la doma horizontal de la redonda.

En un trasiego impreciso y desprovisto de fluidez se precipitaría el encuentro hacia un incierto desenlace. Con la energía amainando y las revoluciones -del que en este punto proponía- congeladas. Quedaba Busquets como ancla y De Jong actuaba como llegador, pero ni siquiera Messi localizaba la manera de dividir entre líneas o conectar con la mediapunta. Y en el cuarto de hora postrero la impotencia del Barça para traducir su monólogo en ocasiones se volvía explícita. Mas, la técnica individual escudriñaría el hueco para desnivelar. Dembèlè se cambió de banda y ofreció a Jordi Alba un centro desde la línea de fondo. El envío fue convertido en gol por Griezmann -minuto 78-. Premiando el templado crecimiento de su tensión competitiva.

Raúl García chutaba a las nubes, al tiempo que comparecerían Vesga, Berenguer, Lekue y Villalibre en la contrarreloj vasca. En una recta final en la que Unai Simón taparía un mano a mano a De Jong, con los obreros de San Mamés exprimiendo su escasa gasolina. Padecían para que sus ayudas recuperaran rápido el balón y cuando lo retenían, se nublaba su circulación ante el muro de un bloque culé que terminaría con Pjanic y Braithwaite en el césped. Con todo, Williams arrancaría un cabezazo alto y una falta en la frontal que Muniain usó para patrocinar el empate, anotado por Villalibre -en solitario y en el 90-. Dando la razón a la hoja de ruta estudiada por Marcelino.

Desembocó el paisaje en una prórroga condicionada por el parámetro físico. Y que Williams hizo saltar por los aires con un latigazo cruzado que se coló por la escuadra -minuto 95-. Para completar la remontada. Riqui Puig, Trincao, Unai Núñez y Morcillo entrarían en escena, en pleno arreón flácido barcelonés. Braithwaite remataría flojo y centrado un pase de Pjanic -minuto 96-; Araújo chutaría desde larga distancia -minuto 99-; y Griezmann marró un centro distinguido de Jordi Alba -minuto 111-. Eso, y la nítida expulsión de Messi -agredió a Villalibre, desesperado-, fue todo. Y el Athletic, rebosante de oficio y de efectividad defensiva, rozaría la sentencia por medio de Núñez -dos veces-. Sea como fuere, culminó su exuberante rendimiento para volver a festejar un entorchado -no conquistaban un trofeo desde 2015, precisamente la Supercopa en la que tumbaron al Barça con Aduriz-.

- Ficha técnica:

2 - Barcelona: Ter Stegen; Dest (Mingueza, m.46), Araujo, Lenglet (Trincao, m.115), Alba; De Jong, Busquets (Riqui Puig, m.97), Pedri (Pjanic, m.88); Dembélé (Braithwaite, m.88), Messi, Griezmann.

3 - Athletic: Unai Simón; Capa (Berenguer, m.80), Yeray, Íñigo Martínez (Unai Núñez, m.95), Balenziaga (Lekue, m.83); De Marcos, Vencedor (Mikel Vesga, m.80), Dani García, Muniain; Raúl García (Villalibre, m.83), Williams (Morcillo, m.115).

Goles: 1-0, M.40: Griezmann. 1-1, M.42: De Marcos. 2-1, M.77: Griezmann. 2-2, M.90: Villalibre. 2-3, M.93: Williams.

Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité Extremeño). Expulsó con roja directa al barcelonista Messi (m..120), por agredir a Villalibre, tras consultar la videopantalla a pie de campo después de ser avisado por el VAR. Además, amonestó por el Barcelona a Lenglet (m.11) y Jordi Alba (m.114), y por parte del Athletic a Dani García (m.67), Villalibre (m.109) y Morcillo (m.110).

Incidencias: final de la Supercopa de España, disputada a puerta cerrada en el estadio sevillano de La Cartuja. Césped en perfecto estado.

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