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EDITORIAL

La tercera ola, un tsunami que no quiere ver el Gobierno

martes 19 de enero de 2021, 09:12h

La llamada cogobernanza, ese nuevo término que se ha inventado Pedro Sánchez para disimular su apatía, ha demostrado más que nunca su inutilidad. Salvador Illa aparece a diario en todas las televisiones, pero más como candidato del PSC que como ministro de Sanidad y se limita a insistir en que las medidas sanitarias dependen de las Comunidades. El Gobierno, pues, se lava las manos, pero impide que las Autonomías actúen para frenar la expansión del coronavirus; en especial las gobernadas por el PP, como cuando decretó el estado de alarma en Madrid o, ahora, al recurrir la decisión de Castilla y León de adelantar el toque de queda a las 20 horas. El embrollo entre el Ejecutivo y las regiones estalla en el peor momento; cuando la tercera ola se ha convertido en un tsunami que asola España.

Este fin de semana ha sido el peor desde que comenzó la pandemia: se ha registrado un nuevo récord de casos de coronavirus, 84.287; un nuevo máximo al superar en casi 30.000 el número de infecciones que el anterior, que tuvo lugar el 2 de noviembre en el pico de la segunda ola. Con estos son ya 2.336.164, los contagios notificados. Además, Sanidad ha sumado otros 455 fallecidos al total, que asciende ya a 53,769 decesos, según el Ministerio. Y la incidencia acumulada se ha situado también en cifras récord desde el viernes al dispararse en 114 puntos hasta alcanzar los 689 casos por cada cien mil habitantes.

En el peor momento de la pandemia, el Gobierno y las Comunidades dedican más tiempo y esfuerzos a su enfrentamiento político y partidista que a frenar este tsunami de infecciones. El decreto del estado de alarma es un corsé que debería ser modificado con urgencia para que las Comunidades puedan afrontar la expansión del coronavirus basándose en las recomendaciones de sus expertos, no de los funcionarios sanchistas como hace el Gobierno. Si el presidente no quiere mojarse debería, al menos, permitir que las Comunidades puedan combatir la imparable expansión de esta tercera ola sin el corsé del decreto de alarma. Porque la cogobernanza, además de demostrar la apatía del Gobierno, es un truco para alardear del éxito en caso de que la tercera ola se frene pronto o para culpar a las Comunidades si sus medidas resultan un fracaso.

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