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Y DIGO YO

El Gobierno no dice porque no sabe y confunde

Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
martes 19 de enero de 2021, 19:09h

El que está expuesto con frecuencia a los medios de comunicación, el que está en la obligación de tener que transmitir una información de forma regular, el que por su cargo debe rendir cuentas de forma pública y periódica sobre la actividad que ejerce y por la que se le retribuye, tiene por lo general más posibilidades en un momento determinado de cometer un error y no hablar con claridad. Quien tiene boca se equivoca, que se dice.

Otra cosa muy diferente es no decir nada, confundir o, incluso, distraer la atención de un discurso y conseguir que se hable de otra cosa que nada tiene que ver con lo que se supone que es su misión porque no se sabe qué decir.

Le pasa con frecuencia al vicepresidente segundo del Gobierno de coalición, Pablo Iglesias, sobre el que siempre se acaba hablando de otra cosa y siempre lejos de lo que son sus responsabilidades: los asuntos sociales. Igualmente, la incapacidad del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Pedro Simón, para concretar algo es cada día más palmaria.

La ciudadanía, excepto acólitos y estómagos agradecidos varios, espera de Iglesias todas la soluciones prometidas que parecían estar garantizadas con la llegada del líder de Podemos al Gobierno. No solo no ha cumplido la mayor parte de su programa conocido, sino que destaca por dedicarse principalmente a ejecutar lo que parece su programa oculto. Yo quiero que me dé soluciones a los problemas de las residencias de personas mayores y de los dependientes y, sin embargo, solo veo al máximo responsable pactando con separatistas catalanes y vascos, así como con los herederos de la banda terrorista ETA.

Además, tampoco lo explica. Después de disfrutar de más vacaciones de Navidad que el resto de la humanidad, cuando por fin le íbamos a oír dar explicaciones en una cadena de televisión amiga y en un programa amigo, el resultado es que el debate es su colosal metedura de pata al comparar al huido expresidente catalán, Carles Puigdemont, con los exiliados republicanos. Flaco favor a los verdaderos y sufridos exiliados frente a la Historia.

Lo que no creo es que haya sido un patinazo. Más bien responde a su estrategia maquiavélica de desviar el foco para no tratar su nefasta gestión. Si ha conseguido que PP, PSOE, Cs, Vox e, incluso, desde su propia formación le critiquen parte o la totalidad de la comparación es que algo ha hecho bien, debe estar pensando. ¿Pero de las residencias, qué?

Por otra parte, el que cada día dice menos, transmite menos, comunica menos e informa menos es Fernando Simón. A este hombre con cara de “simpático científico loco” se le nota el cansancio y de un tiempo a esta parte le viene muy grande el cargo. Es incapaz de sostener una afirmación y a los periodistas nos lo pone muy difícil porque no sabemos exactamente qué noticia quiere dar.

Si el director del CCAES apunta que “esa tendencia exponencial (de contagios) hacia arriba está suavizándose y está empezando poco a poco a reducirse el porcentaje de incrementos diarios, lo que indicaría que estamos en el pico o muy próximos a él… en la meseta... o bajando”, ¿dónde estamos, subiendo, bajando, en la meseta, en el pico? Si después Simón dice “no soy partidario de la ampliación del toque de queda, ni de no hacerlo”, ¿con qué nos quedamos? Si todo el tiempo habla en condicional, “podría”, “significaría”, “llegaríamos”, “se conseguiría”... no aclara nada. Y para no decir nada, mejor callarse.

Así siempre, como Salvador Illa o María Jesús Montero o el propio Pedro Sánchez, que casi nunca responden a lo que se les pregunta. Una tónica general a la que ya nos tiene acostumbrado este Ejecutivo poco transparente. Pero el peor es Simón. Para él queda pasar a la historia de la pandemia española como el técnico que más se equivocó, así como todos los “memes” y bromas virales en alusión a que en España habría “como mucho uno o dos casos de coronavirus”. Para desgracia de todos, y no es chiste ninguno, superamos los 82.000 muertos por esta causa.

La conclusión par el que suscribe es que este Gobierno no quiere informar sobre la situación de la pandemia porque no sabe cómo está exactamente, pero tiene la obligación de hacerlo, que Fernando Simón da palos de ciego y tira balones fuera con las explicaciones porque no tiene ni idea de lo que está pasando realmente ni por dónde nos andamos.

Del mismo modo, Pablo Iglesias no nos va a dar explicaciones convincentes sobre su negociado porque su plan B, el que ya no disimula y tiene que ver con destruir las instituciones, la Constitución y la democracia, es el verdadero eje de su actuación y lo de los asuntos sociales, lo que le importa a la gente y en especial a los más vulnerables, es solo una excusa para tener un despacho.

Como se suele decir, seguiremos informando… si nos lo explican y lo entendemos.

Javier Cámara

Periodista

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